
Las encías enfermas predisponen al infarto y al ataque cerebral
Hallan relación entre las bacterias periodontales y la estrechez de la carótida
1 minuto de lectura'
Una investigación difundida en los Estados Unidos llegó a una conclusión tan sencilla como sorprendente: cepillarse bien los dientes puede proteger del infarto y del accidente cerebrovascular.
El estudio, basado en el análisis de los hábitos de higiene dental de más de mil personas sin antecedentes de enfermedades vasculares, demostró una relación muy estrecha entre la presencia de bacterias que producen enfermedad periodontal (o de las encías) y un angostamiento de la arteria carótida, que indica la presencia de placas de grasa (ateromas).
No se trata de una buena noticia, ya que un trabajo de la Confederación Odontológica de la República Argentina (CORA) del año 2000 demuestra que el 96,7% de los adultos de nuestro país necesita alguna forma de atención periodontal, lo que a la luz de los resultados del estudio de EE.UU. nos pondría en un riesgo más elevado de patologías vasculares, que son la primera causa de muerte de la población.
El trabajo de investigación, encabezado por el profesor Moïse Desvarieux, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Minnesota, y que contó con la colaboración de expertos en salud pública y dental de la Universidad de Columbia, ambas de EE.UU., estudió a 1059 personas de entre 60 y 78 años, entre quienes se tomaron 4561 muestras de placa bacteriana (ver infografía), que fueron clasificadas en las que causan patología periodontal, las que probablemente lo hacen y las que no están vinculadas. Luego de ponderar edad, sexo, etnia, tabaquismo, diabetes, índice de masa corporal, colesterol y presión arterial, los investigadores midieron la estrechez de la arteria carótida, y observaron que en los individuos con elevados niveles de bacterias de enfermedad periodontal la luz arterial era menor.
Varios trabajos habían señalado antes el vínculo entre las infecciones crónicas y la etiopatogénesis de las enfermedades cardiovascular y cerebrovascular, porque al liberar sustancias pro inflamatorias desencadenarían reacciones dañinas para el endotelio, facilitando la adherencia de la placa aterosclerótica.
Pero esta investigación, publicada en la revista Circulation y titulada "Estudio epidemiológico de las infecciones orales y la enfermedad vascular" (Invest, por sus siglas en inglés) es la primera que verificó puntualmente la relación entre este tipo especial de bacterias y el riesgo aumentado de infarto o accidente cerebrovascular.
"A excepción de las cirugías en pacientes con disfunción valvular o con placas ateromatosas muy inestables y con riesgo de romperse, que aumentan el riesgo de colonización bacteriana y de endocarditis, por lo general la medicina mira poco la salud bucal", afirma el doctor Hugo Baglivo, miembro fundador de la Fundación Favaloro y subjefe de la Sección Hipertensión Arterial de esa institución.
Baglivo añade que para la cardiología es aún un hecho revolucionario descubrir que "el proceso de aterosclerosis es inflamatorio, y no solamente está relacionado con el alto colesterol"; prueba de ello es que no siempre quienes sufren un infarto tienen niveles elevados de ese lípido y pueden presentar incrementado, en cambio, un marcador inflamatorio llamado "proteína C reactiva".
Pero en el trabajo de Circulation los investigadores no encontraron asociación entre infección periodontal y una elevada presencia de esta proteína. "Una infección puede generar aterosclerosis en forma indirecta, mediante fenómenos de vasoconstricción y proliferación celular que van obstruyendo la luz de las arterias", afirma Baglivo.
"Las bacterias que causan enfermedad periodontal van creando un microclima en el surco gingival y destruyen el tejido. En general son anaeróbicas, es decir, no necesitan del oxígeno para vivir", explica el doctor Rubén Schcolnicov, presidente de la CORA.
Según Melania González y Rivas, coordinadora del Departamento de Educación para la Salud de la CORA, "falta conciencia acerca de la consulta preventiva: sólo el 12% de los casi 4000 pacientes que participaron del estudio organizado por la CORA habían consultado por ese síntoma, cuando en realidad el 90% sufría sangrado de encías".
La odontóloga agregó que, por otra parte, la prevención de los problemas gingivales se logra básicamente con una buena técnica de cepillado ("el dentífrico es un coadyuvante, el que hace el auténtico trabajo es el cepillo", comentó) y que los tratamientos para esta afección, a diferencia de otras intervenciones, están al alcance de la gran mayoría.






