Las variantes genéticas que podrían retrasar el Alzheimer décadas en personas con predisposición hereditaria
Los NIH identificaron variantes genéticas que actúan como escudo biológico; el hallazgo orienta nuevos tratamientos en EE.UU.
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La investigación sobre el Alzheimer en Estados Unidos incorporó nuevos datos sobre el papel de la genética en la evolución de la enfermedad. Estudios respaldados por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) permitieron identificar variantes biológicas asociadas con una reducción del deterioro cognitivo en personas con predisposición hereditaria.
Variantes genéticas APOE3Ch y RELN: por qué podrían retrasar el deterioro cognitivo
Entre los hallazgos más analizados se encuentra una variante poco frecuente del gen APOE denominada APOE3Ch. Según el estudio científico, el gen APOE contiene instrucciones para producir una proteína que ayuda a transportar el colesterol y otros tipos de grasas a través del torrente sanguíneo. Se cree que las fallas en este proceso contribuyen al desarrollo del Alzheimer.

Por su parte, la APOE3Ch, una variante genética rara, se identifica como un factor de resiliencia o protección contra el Alzheimer. Los investigadores descubrieron que poseer incluso una sola copia de esta puede retrasar significativamente la aparición del deterioro cognitivo, incluso en personas que tienen una predisposición genética extrema a desarrollar la enfermedad.
Los estudios también identificaron el papel de una variante Reelin-COLBOS. El análisis de cerca de 1 millón de células cerebrales, citado por el NIA/NIH, descubrió que esta proteína podría estar relacionada con mecanismos que permiten conservar funciones cerebrales durante más tiempo pese a la presencia de mutaciones asociadas a la enfermedad.
Ambas líneas de investigación orientan el desarrollo de posibles tratamientos que intenten imitar los efectos observados en estas variantes naturales, con el objetivo de reducir o postergar la progresión de la enfermedad.
Los resultados forman parte de una estrategia científica que busca comprender por qué algunos individuos portadores de mutaciones relacionadas con el Alzheimer desarrollan síntomas décadas más tarde de lo previsto o, en algunos casos, mantienen funciones cognitivas durante más tiempo del esperado.

Los avances fueron incluidos en documentos elaborados por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA, por sus siglas en inglés), donde también se detallan nuevas líneas de investigación enfocadas en biomarcadores sanguíneos, inteligencia artificial y medicina de precisión.
Resiliencia cerebral y Alzheimer hereditario: el caso que estudian los NIH
Otro trabajo financiado por el NIH examinó el caso de un hombre portador de la mutación PSEN2, vinculada al Alzheimer de inicio temprano, que logró frenar la demencia dos décadas.
Los investigadores detectaron nueve variantes genéticas adicionales que podrían haber influido en esa resistencia biológica. Varias de ellas estaban relacionadas con procesos de inflamación cerebral y control del plegamiento de proteínas, un proceso asociado con la vigilancia o control de calidad celular.
El descubrimiento permitió ampliar el conocimiento sobre mecanismos biológicos que podrían actuar como factores protectores y que, hasta el momento, no habían sido asociados directamente con el Alzheimer.
NIH y Alzheimer: los informes que marcan la agenda científica para 2027 de EE.UU. sobre el Alzheimer
El 8 de septiembre de 2025, los NIH publicaron dos documentos fundamentales que marcan la hoja de ruta para la investigación del Alzheimer:
- El informe de progreso de la investigación sobre la enfermedad de Alzheimer y las demencias relacionadas.
- El presupuesto de juicio profesional para el año fiscal 2027.
Estos informes detallaron los avances científicos recientes y las necesidades financieras proyectadas para cumplir con los objetivos del “Plan nacional para abordar la enfermedad de Alzheimer”, el cual busca prevenir y tratar eficazmente estas condiciones.

Los NIH estiman que el total necesario para la investigación de estas enfermedades en el año fiscal 2027 asciende a aproximadamente US$4046 millones. Estos fondos se distribuirían en categorías clave, lo que incluye:
- Investigación traslacional (el puente que conecta la ciencia básica con la práctica clínica y la salud pública) e intervenciones clínicas.
- Recursos de investigación.
- Diagnóstico, evaluación y monitoreo de la enfermedad.
- Estudios de epidemiología y población.
- Mecanismos de la enfermedad.
Estos esfuerzos conjuntos buscan acelerar el desarrollo de diagnósticos más sensibles y tratamientos personalizados que lleguen a los más de siete millones de estadounidenses que actualmente viven con síntomas del Alzheimer, según los NIH.









