
Lo más nuevo en medicina está en las trincheras de Irak
Estudiaron anteriores conflictos para delinear nuevas estrategias
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Los médicos que intervienen en la guerra de Irak esperan reducir significativamente los decesos por heridas -una cifra que no cambió mucho a lo largo de 150 años-.
Desde la guerra civil norteamericana, afirman los expertos en medicina militar, uno de cada cinco soldados muere, la mitad por hemorragias profusas. Ahora, los médicos del Pentágono están incorporando innovaciones.
Algunas, como incluir vendajes de presión en los kits de primeros auxilios, son económicas. Otras, como una nueva droga anticoagulante para hemorragias internas, son carísimas, alrededor de 7000 dólares la dosis. Otras, como enviar equipos quirúrgicos rediseñados para operar en las líneas de vanguardia, involucran tácticas e instrumental que simplemente no existían en la última Guerra del Golfo. Estas unidades especiales fueron probadas en Afganistán, donde redujeron las muertes por heridas a una fracción del uno por ciento.
Ahora, todos los servicios tienen pequeños equipos quirúrgicos móviles diseminados por el campo de batalla, donde operan a los más gravemente heridos tan cerca del frente como sea posible. Realizan las intervenciones mínimas para estabilizar al paciente hasta que sea posible su derivación a un hospital. Allí, pueden ser operados nuevamente para estabilizarlos más antes de su evacuación a Europa.
"Nunca antes en la guerra moderna se habían hecho las cosas de forma tan diferente", dijo el teniente coronel Donald Jenkins, cirujano y jefe de trauma en el Wilford Hall Air Force Medical Center en San Antonio.
Reglas de prioridad
Muchos de los pacientes tratados han sido iraquíes. "Por la Convención de Ginebra y las reglas de la NATO, las víctimas se tratan en orden de prioridad, basada en las heridas, no en el uniforme", dijo Jenkins.
El coronel John Holcomb, cirujano que dirige el Army Institute of Surgical Research en San Antonio, dijo que algunas de las innovaciones surgieron del análisis de por qué los soldados morían, dónde, y cómo.
Cada rama del servicio decide qué innovaciones adoptar. Por ejemplo, el cuerpo de Marines agregó un nuevo producto, QuikClot, al equipo de primeros auxilios que lleva cada marine, dijo el teniente comodoro Joe DaCorta, que está a cargo de la división médica del Marine Corps Warfighting Lab en Quantico.
La sustancia fue testeada para su uso en combate por el doctor Hasan Alam, cirujano de trauma de la Universidad de Servicios Uniformados. Alam dijo que lo perseguían las imágenes de soldados que se desangraban hasta morir en Somalia antes de que los cirujanos pudieran ayudarlos.
Para Alam, esto quería decir que "tu compañero tiene que parar la hemorragia, no el enfermero, ni el cirujano". Esto lo llevó a decidirse por QuikClot, un producto hecho de zeolita y de venta sin receta por Z-Medica. Regado sobre una herida, absorbe el agua de la sangre, concentrando los factores coagulantes del propio cuerpo y acelerando la formación de coágulos.
Z-Medica vendió 50.000 dosis de este producto al ejército.
Alam y sus colegas probaron la sustancia en 36 cerdos Yorkshire, que tienen aproximadamente el tamaño de una persona. El especialista afirmó que QuikClot convirtió heridas que eran 100 por ciento mortales en 100 por ciento no mortales -se formaron coágulos y ninguno de los animales murió-.
Una preocupación de los médicos es que el calor generado cuando se vierte QuikClot sobre una herida pueda quemar el tejido. "No tenemos muchos datos -afirmó Alam-, hicimos dos estudios."
Cirugía portátil
Mientras tanto, la Armada y las fuerzas de operaciones especiales están tomando otro camino, dijo Holcomb. Utilizarán vendajes cubiertos con proteínas coagulantes para detener las hemorragias.
Algunos de los problemas aun sin resolver incluyen qué hacer con las heridas abdominales severas o de la pelvis, que pueden ocasionar hemorragias internas rápidas y descontroladas, y acerca de hemorragias cerebrales y heridas craneanas.
La Armada, dijo Holcomb, está pensando en utilizar factor VIIa, una droga coagulante recientemente aprobada para tratar la hemofilia. Los estudios en animales, dijo, indican que puede funcionar, y los centros de trauma frecuentemente la utilizan. Los especialistas afirman que con estos nuevos productos ellos podrán mantener a los heridos con vida hasta que puedan ver a un cirujano.
Estos emplearán un método puesto a punto por el doctor C. William Schwab, cirujano traumatólogo de la Universidad de Pensilvania. Schwab lo denominó control de daños, y consiste en hacer lo absolutamente mínimo para detener la hemorragia y concentrarse en estabilizar a los pacientes antes de trasladarlos. Con cirugía tradicional, la mayoría moría. Hoy, el 90% de los tratados con control de daños sobrevive.
Para adaptarlo al frente de batalla, el ejército tuvo que hacer cambios mayores. Primero hubo que poner a los cirujanos en el frente y luego transformar lo que era equipo pesado en instrumentos portátiles: ahora se puede transportar el equipo quirúrgico en la mochila.






