Logran cultivar células para reparar córneas dañadas y restaurar la visión

Es una técnica que permite devolver la transparencia luego de abrasiones químicas y otros trastornos
Nora Bär
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6 de mayo de 2003  

En el mundo hay millones de ciegos de córnea . Son personas que, por causas diversas que conducen a la opacificación de esta membrana ocular, padecen trastornos severos de la visión que pueden llevar a la ceguera. Pero si bien la condición es delicada lo más importante es que hay ya un puñado de centros de vanguardia que están comenzando a ofrecer solución a esos pacientes que hace algunos años no tenían cura. Y si las investigaciones que se realizan en estos momentos continúan avanzando tal vez en poco tiempo más uno de ellos esté en la Argentina.

Un equipo de investigación integrado por científicos de Laboratorios Craveri y la Universidad Austral está reproduciendo en el país la técnica de cultivo autólogo de córnea, desarrollada por el científico italiano Michele de Luca, que permite cultivar el epitelio de la córnea a partir de células del mismo paciente tomadas del ojo sano.

"Nosotros habíamos comenzado a trabajar en cultivo de epidermis y en la fabricación de piel artificial -recuerda el doctor Jorge Genovese, ex vicepresidente de la Tissue Engineering Society International y director del área de biotecnología de Craveri-. Tanto para una cosa como para la otra se utiliza una tecnología (conocida como cultivos organotípicos) que logra el crecimiento de células llamadas queratinocitos no en monocapa sino hacia arriba .Y como el epitelio anterior de la córnea es muy similar al de la epidermis..."

A partir de allí, investigadores de la Universidad Austral se pusieron a trabajar en muestras porcinas que permitieron confirmar lo que suponían: que se trataba de una tecnología equivalente y fácilmente transferible.

La córnea es un órgano del aparato de la visión cuyo epitelio anterior es la cubierta que le da indemnidad. Cuando sufre algún tipo de erosión, el ojo puede padecer desde alteraciones dolorosas hasta trastornos de la visión. "Es muy importante mantener la transparencia y la integridad de esta estructura, que no tolera cicatrices", subraya Genovese.

Según el grado de gravedad de la lesión hay personas que quedan prácticamente ciegas por falta de transparencia de la córnea. "Este desarrollo puede reparar heridas con álcalis, con cal, patologías como el síndrome de Stevens-Johnson y otro tipo de cuadros que de alguna manera desarrollan neovascularización (nuevos vasos sanguíneos) en la córnea", explica el doctor Dr. Juan E. Gallo, vicedecano de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la universidad.

El cultivo de epitelio de córnea es posible porque ese tejido posee sus propias células madre, situadas en la región conocida como limbo ocular, el límite entre el área blanca y el área de color del ojo.

"Si uno se quema un ojo -detalla Genovese- tiene la posibilidad de tomar una pequeña cantidad de células madre del ojo contralateral, sin lesionarlo, y bajo las condiciones que los investigadores pusieron a punto generar una pequeña lámina que se aplicará en la parte anterior de la córnea y permitirá restaurar el epitelio."

Así, se toman dos milímetros cuadrados de células madre que, luego de tres a cuatro semanas, se transforman en tres centímetros cuadrados de epitelio. Se lo monta sobre un soporte adecuado y el cirujano lo cose o lo adhiere reemplazando el epitelio dañado y reintegrando la transparencia necesaria del ojo.

"En este tiempo hemos ido mejorando la técnica -explica Gallo-. Y estamos trabajando para que la extracción sea lo más eficaz y segura posible. También, en esta última parte del proceso, estamos probando distintas técnicas de sutura para evitar una cicatriz que sea impedimento para la futura transparencia."

La curación se comprueba al examinar el ojo operado y verificar que recupera la transparencia.

"Si todo va bien, en dos o tres meses podríamos estar terminando las etapas de investigación y empezando un estudio acotado en seres humanos", afirma Gallo.

Y concluye Genovese: "En Italia ya existe una experiencia de más de 1200 casos. Esto quiere decir que cuando completemos los estudios en animales se podrá pasar rápidamente a la aplicación en humanos".

Por: Nora Bär
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