
Los hombres concurren cada vez más a los especialistas en sexualidad
León Gindín, miembro de la Academia Internacional de Sexología Médica, señaló a LA NACION LINE que aún sobrevive el pudor y la vergüenza en las consultas; la difícil asimilación del paso del rol de macho proveedor a uno más igualitario
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¿De que hablamos cuando hablamos de sexo? O mejor dicho ¿hablamos de sexo?
El ser humano es un ser sexuado desde que nace hasta que muere. Sin embargo, por generaciones, los homo sapiens parecemos haber olvidado esta premisa y preferimos mantener bajo cinco llaves los secretos de alcoba y con ellos miles de interrogantes, mitos y preconceptos que sobreviven hasta nuestros días y sólo contribuyen a oscurecer aún más el panorama.
Preocupados por cumplir con su rol de proveedor, los hombres no son ajenos al de esto no se habla y optan por encubrir los obstáculos que le impiden un desarrollo pleno de su sexualidad. Pero no todo está perdido. León Gindín, médico especialista en sexualidad humana y miembro de la Academia Internacional de Sexología Médica, señaló en un reportaje con LA NACION LINE que la consulta a expertos en la materia es cada vez más común entre ellos.
¿Es común que los hombres consulten cuando tienen alguna disfunción sexual?¿Cómo se sienten?¿Es un golpe al ego masculino?
-Cualquier enfermedad o problema nos afecta, en general, más a los varones, que somos bastante narcisistas y que nos creemos muy poderosos. Y mucho más si pasa por la sexualidad.
La consulta sexológica hoy es más frecuente por la divulgación del conocimiento sexual que hay en todo el mundo, por los nuevos medicamentos para el tratamiento de la disfunción sexual eréctil y porque la gente esta viviendo mejor su situación placentera. Ahora, que da pudor o vergüenza, también es cierto.
¿Van solos o con la pareja?
Habitualmente viene sólo a su primera consulta, pero como muchos problemas son en pareja, después los citamos juntos.
¿Cuáles son las disfunciones más comunes?
-En orden de frecuencia en mi consultorio, la más común es la eyaculación precoz. En estos casos, consulta gente joven, alrededor de los 30 años, porque los mecanismos de compensación que tenía cuando era joven ya dejaron de funcionar, por ejemplo, tener una segunda relación al rato de la primera. La causa más frecuente es la ansiedad y el mal aprendizaje. En general es un varón que tuvo unas primeras experiencias cargadas de ansiedad y eyaculó rapidamente y en las siguientes va haciendo un acostumbramiento. Las causas orgánicas prácticamente no existen o son muy poco frecuentes.
La segunda, es la disfunción sexual eréctil. En este caso puede haber causas psicológicas y orgánicas como la diabetes, la hipertensión, medicaciones contra la hipertensión, colesterol alto, tabaquismo, drogadicción, alcoholismo.
Después vienen los denominados trastornos del deseo y lo que se ve actualmente con bastante frecuencia, las fobias sexuales, es decir, miedos a encarar una situación sexual. Eso tiene que ver con un trastorno psicológico que se llama fobia o trastorno de ansiedad que determina que la conducta básica del sujeto sea la evitación.
¿Cómo se tratan?
En el caso de la eyaculación precoz, se recomiendan ejercicios de aprendizaje que el sujeto hace en su casa sólo o con su compañera. Se lo ayuda con algún medicamento de la familia de los inhibidores de recaptación de serotonina que producen como efecto secundario un retraso de la eyaculación. Habitualmente en 6 u 8 sesiones llega a controlarla.
Para la disfunción eréctil primero se hacen estudios que evalúan si es orgánico o psicológico.
Si es orgánico corresponde un tipo de tratamiento medicamentoso con drogas como el sildenafil (viagra), y el tadalafil o (cialis), cuyo efecto es mucho más prolongado que el primero y puede durar cerca de 36 horas. Hay que tomarlos por lo menos una hora antes de la relación sexual. También se utilizan drogas que se colocan en la base del pene.
Si no es orgánico, se recomienda una psicoterapia sexual, que es breve, focalizada, y con tareas para el hogar. El tratamiento es una reestructuración de conductas, a veces ayudado por estos medicamentos, mientras el paciente va adquiriendo confianza para la solución de su problema.
¿Hay alguna disfunción incurable?
La medicina no es una ciencia exacta. Podemos decir que todo es curable, aunque seguramente habrá excepciones. Pero la mayoría de los problemas sexuales mejoran con un tratamiento adecuado y con un profesional serio que se ocupe del tema.
La mujer como sujeto de la sexualidad
¿La concepción de la sexualidad masculina cambió con los años? ¿Cómo es hoy?
-En los últimos 20 años hubo un gran cambio en materia de sexualidad en general. La gente tiene mejores y más relaciones sexuales. Más libertad para elegir y para decidir. Además, los varones estamos más cuidadosos de nuestro propio cuerpo y tenemos más respeto por la mujer. La tenemos más en cuenta. Antes era un objeto, ahora es un sujeto de la sexualidad.
Durante mucho tiempo y aún hoy la mujer no habló de su sexualidad y permaneció en la sociedad e incluso en la pareja como un tema tabú ¿sucede lo mismo en el caso del hombre?
De sexo lo menos que se hace es hablar. Ese es un problema desgraciado que no hemos podido solucionar. Mientras no cambie la historia de los varones hablando de su sexualidad y compartiendo, nos va ser bastante difícil.
¿A qué edad se inician sexualmente hoy?
- Estadísticamente el promedio anda alrededor de los 15 y los 16 años, aunque se pueden encontrar grupos que se inicien a los 17, a los 19 o a los 20.
¿Hay conciencia de la anticoncepción y el cuidado del HIV u otras enfermedades de trasmisión sexual?
-Es imposible evitarlo porque nuestro mundo determina que el que hoy no usa preservativo es candidato a la muerte. Los varones están conscientes de eso, pero no lo usan. Porque tiene mala fama, porque nuestras compañeras desgraciadamente no hicieron lo necesario para transformar el preservativo en un elemento erótico, porque algunas religiones le tienen aversión.
¿El deseo sexual disminuye con la edad?
-Todo disminuye con la edad. La actividad sexual merma, pero es de mejor calidad.
Hay una concepción de que la sexualidad masculina pasa más por lo genital y la femenina más por lo cerebral. ¿Qué diferencias hay entre una y otra desde una perspectiva biológica y psicológica?
Yo creo que es un grave error que hemos cometido todos los especialistas en el tema. Dividir el sexo genital de la sexualidad propiamente dicha. Un viejo especialista en sexualidad que se llama John Money dice que el varón básicamente es impulsivo hacia la sexualidad y que la mujer es selectiva.
Por otro lado, los autores sostenemos hoy que existe un cambio de las relaciones entre las personas en general. Pensar en una mujer militar hace 15 años era imposible. Hoy una mujer puede ganar más, ser jefa de hogar, y eso cambia la sexualidad de alguna forma porque se construye un modelo de relación diferente. Las relaciones de poder son distintas. Están cambiando los sistemas de valores en los que la sexualidad se jugaba antes.
¿Cómo repercuten estos cambios en el hombre?
A los varones nos cuesta asimilar los cambios. Hay que tener en cuenta que fuimos entrenados para ser los machos proveedores y ahora tenemos un rol más igualitario.
Constanza Longarte
clongarte@lanacion.com.ar
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