
"Nuestra búsqueda de conocimiento no es inocente"
Ciencia y sociedad, en una encrucijada
1 minuto de lectura'

Algunos meses después de la explosión de Hiroshima, Robert Oppenheimer, director del Proyecto Manhattan que creó la bomba atómica, pronunció una frase inquietante: "Los científicos hemos conocido el pecado".
El de Oppenheimer fue un ejemplo dramático de cómo los valores epistemológicos interactúan con los sociales. Pero hay otros, tal vez más sutiles, aunque no por eso menos trascendentes.
Para la filósofa de la Universidad de Minesotta Helen Longino, aunque habitualmente se muestra a la ciencia como un paradigma intelectual neutro, "las investigaciones frecuentemente están moldeadas por valores sociales -económicos, políticos, y otros que nadie ve, porque son compartidos por todos-".
Longino, doctorada en la Universidad Johns Hopkins, estuvo la semana última en Buenos Aires para dar una conferencia sobre la dimensión sociocultural del conocimiento científico invitada por la red Buenos Aires de Sigma Xi, organización sin fines de lucro fundada en los Estados Unidos en 1886 y que hoy integran más de 70.000 miembros, entre científicos e ingenieros.
-Doctora Longino, cuando habla de "valores", ¿incluye las ideologías políticas?
-Sí, utilizo la palabra en un sentido muy amplio, que incluye tanto la ideología política del científico, como los intereses profesionales, los valores morales y todo el espectro del pensamiento normativo.
-¿Desde su postura, sería imposible, por ejemplo, justificar la investigación en armas nucleares?
-Personalmente, no justifico la investigación en armas nucleares o biológicas. Sé que existen argumentos a favor, sobre la base de que debemos defendernos, pero puedo ofrecer argumentos en contra. Estas son las cuestiones que deberían ser debatidas abiertamente. No se puede suponer que hay sólo una dirección para la investigación científica. No, no. Es algo que todos debemos decidir juntos.
-¿A su juicio, entonces, cómo debería interpretarse la migración de decenas de científicos alemanes a los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial?
- Mucho del trabajo que hicieron los científicos alemanes fue moralmente censurable. En este sentido, aunque no queramos respaldar ese tipo de ciencia también reconocemos -y éste es uno de los dilemas que surgen al pensar en esto- que de hecho produjo conocimientos. Conocimientos que nosotros pensamos que es inmoral utilizar, por el modo en que fueron adquiridos... A menos que discutamos todas estas cuestiones abiertamente, no hay esperanza. Por ejemplo, en los Estados Unidos, la investigación está en peligro de ser dominada por la industria y las fuerzas armadas, y conducida en direcciones que están lejos del mejor interés de la mayoría. Tenemos que aceptar que la ciencia incluye cierto tipo de valores, y discutir su presencia y la posibilidad de que existan alternativas.
-¿Se puede separar al investigador de los resultados de su trabajo?
-La separación no se refiere tanto a la persona, sino al contexto. Beethoven, por ejemplo, puede haber sido una persona terrible, pero por eso no rechazamos su música. Eso ocurre frecuentemente con la ciencia. Pero es más difícil separar el producto de una investigación del contexto total en el que se produjeron. Los resultados expresan a una comunidad que comparte un conjunto de metas cognitivas, de preguntas, de cosas que creen que es importante saber acerca del mundo, o que piensan que es importante hacer con el conocimiento del mundo. En ese punto es difícil separar los resultados de los valores.
-Tradicionalmente, se considera que lo malo no es el conocimiento, sino cómo se aplica. ¿ Está de acuerdo?
-Depende. Creo que se hace cada vez más difícil trazar esa distinción entre ciencia y tecnología en el mundo contemporáneo. Uno puede pensar que hasta la mitad del siglo XIX la ciencia era casi una recreación. Sin embargo, a partir de la segunda mitad del siglo XX, la ciencia no es simplemente algo que les da placer a quienes la cultivan. Está financiada por la industria, por grandes corporaciones, por gobiernos, a los que el conocimiento de la naturaleza y de los procesos naturales les da poder. Así que nuestra búsqueda de conocimiento no es tan inocente como antes.
- Discutir el conocimiento también podría ser peligroso. ¿Quién decide qué es malo o bueno?
-Bueno, en los EE.UU. se rechazan hallazgos de los paneles de consejeros científicos. Simplemente dicen "necesitamos más información". Lo que muestra que la ciencia está politizada, y para rescatarla tenemos que ser explícitos acerca de los valores que encierra y no tratarla como algo inmune a las fuerzas que operan en el resto de la sociedad.
-¿Cuál es el papel del periodismo en este escenario?
-Ustedes son muy importantes para ayudar a pensar en las consecuencias de investigar en una u otra dirección, en hacer consciente al público de los debates que se dan dentro del mundo científico. No sólo hay que valorar la ciencia, sino también entender la complejidad de los enfoques científicos. Una de mis preocupaciones es que el público demasiado frecuentemente espera respuestas sencillas, y cuando no las obtiene se disgusta.
1
2El fósil de una tortuga marina de 150 millones de años descubierta en Colombia que cambia lo que sabíamos del mar
3Hallaron una pieza de ajedrez en el terreno de la batalla de Vuelta de Obligado
4Impactante hallazgo en Santa Clara del Mar: encontraron el fémur de un perezoso gigante que vivió hace 400 mil años



