
Nuevo enfoque para cuidar a los prematuros
Se basa en el seguimiento individualizado del bebe; disminuye la incidencia de hemorragia cerebral y enfermedad pulmonar
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La supervivencia de un bebe prematuro es muchas veces una tarea heroica. Esas diminutas personitas llegadas al mundo antes de lo previsto frecuentemente pasan las primeras semanas de vida conectadas a un respirador, con alimentación endovenosa, y las manitos y pies sujetos para que no se desconecten. Están en riesgo de sufrir hemorragia cerebral y enfermedad pulmonar y, como consecuencia, de padecer más tarde problemas emocionales y cognitivos.
El Programa de Cuidados Individualizados y Evaluación del Desarrollo del Recién Nacido (Nidcap, según sus siglas en inglés), desarrollado por la psicóloga de Harvard Heidelise Als, propone una verdadera revolución en la terapia intensiva neonatal: diseña el cuidado del prematuro de acuerdo con sus necesidades individuales, partiendo de la observación de los signos más sutiles -por ejemplo, si frunce el ceño, arquea la espalda o respira trabajosamente-, disminuyendo drásticamente los estímulos a que está sometido, y administrando las intervenciones médicas sólo después de analizar cuidadosamente en qué momento conviene hacerlo.
Als estuvo hace unos días en Buenos Aires para poner en marcha el primer centro de entrenamiento de este sistema de América latina -y uno de los catorce que existen en el mundo-, dirigido por la neonatóloga y psicoanalista infantil Graciela Basso, y logrado después de cinco arduos años de trabajo en el Sanatorio Otamendi y Miroli.
"Es un giro de ciento ochenta grados -dice el doctor Luis Prudent, jefe del Servicio de Neonatología-. Requiere el compromiso de la dirección del centro médico, del jefe y de los miembros del equipo."
Es que para aplicar este nuevo enfoque médicos y enfermeras tienen que "desaprender" muchas de las cosas que hasta no hace mucho se enseñaban en la Facultad de Medicina. "Tuvimos que convencer a 130 enfermeras y más de 30 médicos -detalla Prudent-, porque se pasa de una atención centrada en la enfermedad a otra concentrada en el correcto desarrollo neurobiológico del bebe. La enfermera adquiere un papel fundamental, y para eso tiene que realizar un aprendizaje de observación que no está en los libros de semiología tradicionales."
Entre otras cosas, el sistema Nidcap propone el uso de luces regulables, la adaptación de la temperatura y el ruido de la sala para evitar la sobrecarga de estímulos difíciles de manejar por el cerebro infantil, el empleo de "nidos" que permiten ubicar a los bebes en posición de flexión para que se sientan contenidos y no se angustien, y la disminución de las manipulaciones y el dolor. El bebe es observado detenidamente mientras se le administran los cuidados rutinarios -en ocasiones, tomando registros cada dos minutos- para constatar su retorno a una situación de estabilidad. Se verifican su nivel de oxigenación y su ritmo cardiorrespiratorio.
El cerebro, en primer plano
"En el prematuro es muy importante evitar que los pequeños vasos que están en el interior del cerebro se rompan -afirma Als-. Cuando nosotros nos enojamos, la presión arterial sube un poquito y cuando nos debilitamos puede bajar. Pero cuando el prematuro se agita, su sistema autonómico, todavía inmaduro, no se autorregula. Y cuando la presión se le va a las nubes rompe los pequeños vasitos cerebrales. Pero con este sistema tenemos menos enfermedad pulmonar, menos tiempo con respirador y menos hemorragias en el cerebro."
Estudios realizados a prematuros tratados con el sistema Nidcap sugieren que ofrece ventajas notorias. En uno de los trabajos científicos de la doctora Als, que evaluó la evolución de 38 bebes -la mitad sometidos a tratamiento individualizado y la mitad tratados con las prácticas habituales-, ninguno de los del primer grupo desarrolló enfermedad pulmonar severa y sólo uno sufrió hemorragia cerebral, mientras seis de los controles tuvieron enfermedad pulmonar y 10, hemorragia cerebral. Los bebes Nidcap abandonaron la unidad de terapia intensiva ocho semanas antes que los del grupo de control, en promedio. En tests motores y cognitivos realizados a los nueve meses, los prematuros Nidcap estuvieron a la par de los que habían nacido a término.
Para la doctora Als, el tipo de cuidado que recibe el recién nacido prematuro altera la función y estructura del cerebro. " Creemos que los prematuros desarrollan discapacidades de aprendizaje porque, a las 27 semanas de gestación, el cerebro tiene que procesar información que no estaría recibiendo. Que la información visual compita con el sonido, el olfato, el tacto -afirma-, no es un problema en el útero materno. Al nacer, todos los sistemas sensoriales del prematuro súbitamente se alteran. El cerebro del bebe se pregunta: ¿qué voy a hacer con todo esto? Típicamente, la huella de la prematurez es la dificultad para integrar información complicada. Por eso, mi preocupación es mostrar que el cerebro del recién nacido prematuro se desarrollará de forma diferente si se le da un cuidado individualizado, colaborando con el bebe, en lugar de simplemente hacerle cosas."






