
Pablo Wappner, el argentino que trabajó con uno de los Nobel de Medicina 2019
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El doctor Pablo Wappner, jefe del Laboratorio de Genética y Fisiología Molecular del Instituto Leloir e investigador principal del CONICET, estudia la biología molecular de procesos celulares asociados con hipoxia, una condición que se origina cuando los niveles de oxígeno en las células son inferiores a los normales.
De acuerdo con una entrevista difundida por la agencia CyTA, cuando Wappner era becario posdoctoral en el Instituto Weizmann de Israel, asistió a una pequeña reunión científica realizada en Madrid en 1996 por la Fundación Juan March, centrada en la biología de la hipoxia. En esa ocasión conoció al doctor Peter Ratcliffe, que en ese momento dirigía por las mañanas un pequeño grupo de investigación en la Universidad de Oxford y en su calidad de nefrólogo atendía a pacientes en el hospital por la tarde.
Desde entonces surgió entre ambos una relación de cooperación científica que se tradujo en el desarrollo de proyectos de investigación conjuntos subsidiados por la Fundación Wellcome Trust, con sede en el Reino Unido. Además, el grupo de trabajo de Wappner, que además es profesor visitante de la Universidad de Oxford, publicó varios trabajos en revistas científicas en conjunto con el grupo de Ratcliffe.
"Me interesaba conocer los mecanismos moleculares y celulares que intervienen la adaptación de las células y los organismos a la falta de oxígeno. El estudio de la hipoxia en esa época no convocaba a miles de investigadores como sucede hoy. En el encuentro de Madrid éramos 30 científicos… hoy los congresos sobre hipoxia pueden llegar a convocar a más de mil", cuenta el científico argentino.
En el congreso, Wappner expuso un trabajo en el que utilizaba a la mosca Drosophila para intentar identificar el sensor del oxígeno de las células, algo que también se proponía Ratcliffe con otros modelos de investigación. Así, ambos investigadores escribieron un proyecto de investigación que recibió el apoyo de la Wellcome Trust.
"Gracias a estos subsidios, pude volver a la Argentina y establecer un laboratorio en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas Fundación Campomar, hoy Instituto Leloir --explica Wappner--. Desde entonces, comenzó una colaboración que continúa hasta hoy. En 2001, Ratcliffe con su grupo logró descubrir el sensor de oxígeno utilizando una estrategia en el gusano Caenorhabditis elegans. Esta contribución fue un paso enorme para la comprensión de la maquinaria molecular y celular asociada a hipoxia".
El ahora Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2009 es, a los ojos de Wappner, "una persona que no se marea con el éxito, que no se ha subido nunca a ningún pedestal de figura inalcanzable; es un tipo llano y genuinamente apasionado por la investigación. Muy generoso con sus colegas y los integrantes de su propio grupo de trabajo". Y agrega: "En estos 20 años de cooperación científica ha sido interesante verlo crecer como investigador. Cuando lo conocí tenía un laboratorio pequeño en la Universidad de Oxford y fue desarrollándose gradualmente hasta alcanzar la estatura científica y el prestigio del que goza en la actualidad. He tenido la suerte de ser testigo en primera fila de los descubrimientos centrales en el campo de la biología de la hipoxia realizados en gran medida por el grupo de Ratcliffe".
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