Primer trasplante hepático local sin sangre a un testigo de Jehová

Sin transfusiones, se reemplazó el hígado de una mujer en el Hospital Italiano
Valeria Shapira
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1 de marzo de 2001  

Por primera vez en nuestro país y en América latina, una paciente Testigo de Jehová recibió un trasplante hepático sin transfusiones sanguíneas, una práctica que rechazan los seguidores de ese grupo religioso. Procedimientos de autotransfusión y una técnica denominada hemodilución norvolumínica intraquirúrgica (que mantiene constante la presión y minimiza la pérdida de glóbulos rojos) hicieron posible la cirugía.

María, una mujer de 48 años, de General Alvear, Mendoza, con diagnóstico de cirrosis biliar primaria y complicaciones que sólo le permitirían una supervivencia del 20% en dos años, fue operada con éxito el 19 de este mes en el Hospital Italiano de Buenos Aires. Debido a la gravedad de su estado, en agosto de 2000 ya había sido sometida a un by-pass intrahepático que le permitió restablecer el flujo de sangre en el hígado y evitar las hemorragias digestivas.

Esta operación, realizada por vía percutánea, tampoco empleó transfusiones.

Un cuadro grave

"El único tratamiento capaz de curarla era el trasplante hepático. Realizamos un debate ético multidisciplinario y decidimos efectuar la operación respetando sus creencias religiosas", dijo ayer, durante una conferencia de prensa, el doctor Eduardo De Santibañes, jefe de Trasplante Hepático de la institución.

María ingresó en el hospital en agosto del año último con un cuadro ya delicado.

"La patología que padecía la paciente es un enfermedad de causa inmunológica donde algunos anticuerpos no reconocen el hígado como propio, se pegan a él y lo inflaman. Así se forman cicatrices. La cirrosis es un hígado reemplazado por cicatrices, con muerte celular (el tejido está destruido)", explicó el doctor Adrián Gadano, jefe de Hepatología.

Normalmente, la sangre llega al hígado por medio de la arteria hepática, que proviene del corazón. Por su parte, la vena porta tiene a su cargo la tarea de trasladar desde el intestino la sangre que contiene sustancias alimenticias para que sean procesadas por el hígado. Una vez que ha llegado a este órgano, la sangre proveniente de ambos vasos se mezcla e inicia su camino hacia la vena hepática y luego la vena cava (la mayor vena del organismo), que lleva la sangre al corazón.

Como complicación de su enfermedad, María presentaba hipertensión portal severa, hemorragia digestiva alta e insuficiencia hepática.

"El trasplante es una terapéutica que desde hace años se utiliza para tratar a los pacientes con insuficiencia hepática terminal, que en los enfermos cirróticos se caracteriza por la mala coagulación (ya que los factores de coagulación se sintetizan en el hígado) y el aumento de presión en la vena porta", explicó De Santibañes.

La hipertensión portal se produce porque la sangre que llega desde el intestino tiene dificultades para pasar a través del hígado y llegar hasta la vena cava. Entonces, el organismo crea mecanismos compensatorios: como la presión de sangre en la vena aumenta, el fluido busca salidas alternativas y llega hasta el esófago a través de venas del estómago.

En el esófago se producen várices (dilataciones anormales de los vasos) que al romperse provocan hemorragias.

"Muchas personas sangran a morir, mueren sangrando", explicó el especialista.

En agosto, luego de agotar otras medidas para detener la hemorragia de María, una intervención de emergencia trajo una primera solución. Para evitar que la paciente muriera se efectuó una intervención quirúrgica percutánea asistida por radiología intervencionista, mediante la cual se realizó un by pass que regularizó la presión portal y detuvo el sangrado digestivo. Esto permitió preparar a la paciente para un transplante sin sangre (sin transfusiones). El procedimiento consistió en la introducción de una prótesis dentro del hígado.

"Es lo que se denomina TIPS o derivación intrahepática porto-cava percutánea", explicó Gadano.

Espera con final feliz

Durante cinco meses, la paciente permaneció en lista de espera, aguardando la llegada de un órgano compatible. La semana última, cuando se produjo el milagro, la cirugía -que duró unas siete horas- empleó variantes compatibles con sus creencias religiosas.

"Para extraer el órgano enfermo sin que el paciente pierda sangre se utilizó la técnica de hemodilución norvolumínica intraquirúrgica. Consiste en extraer 1500 cc de sangre de la arteria y enviarlo a un depósito dinámico oficial (bolsas de sangre) y devolver la sangre al cuerpo a través de la vena. Paralelamente, se le incorpora al paciente 1500cc de solución Ringer lactato para mantener la presión constante", dijeron los médicos.

Ahora, con una tranquilidad que esperaban desde hace meses, en un pasillo del hospital, Lázaro, marido de María, y su hijo Jorge caminan por los pasillos del hospital.

"Respetamos los preceptos bíblicos, no aceptamos las transfusiones y estamos satisfechos porque los médicos las respetaron", dijo Lázaro a La Nación .

Si no hubiera sido por la disponibilidad de estas técnicas "María hubiera muerto por no aceptar una transfusión".

Según los médicos del hospital, en dos o tres días será dada de alta.

Desafío médico

Dado que los Testigos de Jehová no aceptan la infusión de sangre ni sus derivados, el efectuar un trasplante hepático en estos pacientes es uno de los mayores desafíos para la trasplantología actual. Según el doctor Eduardo Marchitelli, vicedirector del Hospital Italiano, "el paternalismo médico se está acabando y hay que tener en cuenta la decisión del paciente, sobre todo cuando está lúcido".

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