
Quiropraxia, esas manos que curan
Un médico argentino dictará un curso de posgrado universitario sobre la disciplina para sus colegas
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A mediados de la década del 50, José Alberto Baigrós fue uno de los niños argentinos que sufrieron poliomielitis. El no sabía que consecuencias positivas habría de dejarle esa circunstancia difícil de su vida.
Porque a raíz de las secuelas de la polio, que según él recrudecieron luego de dos cirugías, recibió quiropraxia de manos del doctor Guillermo Bergé durante su adolescencia, con excelentes resultados. Más tarde Baigrós estudió medicina y se convirtió él mismo en quiropráctico.
Ahora, estará al frente de un curso universitario de quiropraxia para médicos que se dictará en la Fundación Sanatorio Güemes, con el auspicio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que apoya las medicinas complementarias. Informes: www.sg.com.ar /quiropraxia@fibertel.com.ar.
Como estudiante, Baigrós tuvo, además, la suerte de muy pocos: cuando ingresó en la carrera de medicina, el profesor Alfredo Lanari, que en esa época dirigía el Instituto de Investigaciones Médicas (hoy llamado Instituto Lanari en su homenaje) propuso un proyecto piloto por el cual 25 de los nuevos estudiantes cursarían directamente la carrera en ese hospital, en contacto con pacientes desde el primer día.
"Fueron elegidos 25 -recuerda -, de los cuales 13 eran el mejor promedio; 12, el peor promedio, más dos grupos de suplentes. Yo era segundo suplente. Renunció el titular, renunció el primer suplente y un día sonó el teléfono de mi casa, en Zárate: tenía que presentarme el lunes."
La formación que el joven aspirante recibió fue casi un sistema de residencias. Después de graduarse, Baigrós se dedicó un tiempo a la cirugía y más tarde, memorioso de aquella práctica que lo había deslumbrado en su adolescencia, se metió de lleno en el mundo de la quiropraxia. "Hice cursos y seminarios en escuelas de EE.UU., Inglaterra, Japón, Tokio, Canadá", agrega.
El doctor Baigrós sabe que la quiropraxia no responde al modelo de ciencia académica. "Es un saber que nunca "tomó" la medicina. La quiropraxia que yo hago tiene su origen en EE.UU. Hay también japonesa, de las islas Fidji. Pero los norteamericanos tienen una habilidad especial para reglar las cosas."
Según Baigrós, el halo de milagro que implica escuchar que en dos manipulaciones se elimine un dolor de años "se diluye cuando explicamos lo que le hacemos al paciente. Sería un milagro si no hubiera explicación".
La esencia del trabajo radica en la movilización apropiada de las vértebras, que permite recuperar el balance neuromuscular perdido por malas posturas y sedentarismo.
El quiropráctico trabaja con una camilla dividida en segmentos que permite mover distintas partes del cuerpo sin tensionar otras.
"Tratamos alteraciones funcionales, no anatómicas -aclara-. Estamos enteramente inervados por nervios que salen de la columna vertebral; cuando se producen alteraciones, se originan dolores y trastornos, que pueden ser articulares, musculares, orgánicos. Pero si hay un nervio cortado o un hueso roto, no tengo qué hacer."
Lo primero que se busca, añade, es quitar el dolor, y siempre con el menor daño posible. Una de las claves del tratamiento es ser un buen "escucha" del dolor que describe el paciente, "a menudo mucho más descriptivo que las decenas de imágenes diagnósticas que nos trae -dice-, imágenes que tratamos de convertir en palabras."
Existen divisiones y controversias
"Si bien el Ministerio de Salud de la Nación u otra autoridad sanitaria deberían regular el ejercicio profesional de la quiropraxia, su práctica local no es reconocida ni regulada ni hay aún educación universitaria formal. Esto pasa por el desarrollo hegemónico de la carrera de medicina en materia de salud aquí", dice Carlos Sbolzi, vicepresidente de la Sociedad Científica Argentina de Quiropraxia (SCAQ, www.quiropraxia.net ), una de las asociaciones locales.
En el website de la SCAQ puede leerse que propone formación para "kinesiólogos y fisioterapeutas, licenciados en Kinesiología y Fisiatría y/o personas con título equivalente y doctores en quiropraxia con título reconocido por el Council of Chiropractic Education (CCE), que acrediten [...] ser instruidos en la ciencia, arte y filosofía de la quiropraxia".
Según Sbolzi, la quiropraxia no es un posgrado, sino una profesión separada y distinta de la médica. "Sí, es pretendida como especialidad por algún sector médico -señala-, pero en el mundo desarrollado de la salud, como EE.UU., México, Australia, Nueva Zelanda o Brasil, la quiropraxia es una carrera universitaria de grado, algo que queremos que pase en la Argentina."
Agrega Sbolzi que para formalizar una educación quiropráctica se deben seguir los estándares de la Federación Mundial de Quiropraxia (WFC, por sus siglas en inglés), que son internacionales.
En Brasil se dicta la carrera en dos universidades, una en San Pablo y otra en Novo Hamburgo. El médico y doctor en quiropraxia Ricardo Fujikawa es director de esta última y representante en América latina de la Federación Mundial de Quiropraxia.






