
Reabrieron el lupanar de Pompeya
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El jueves último reabrió sus puertas el emblemático lupanar de Pompeya, uno de los sitios arqueológicos más conocidos de la antigua ciudad romana por sus frescos eróticos. La restauración del prostíbulo más grande que existía en la ciudad destruida por la erupción del Vesubio, en el 79 d.C., permite hoy que miles de turistas vuelvan a admirar los frescos de la antigua ciudad.
El paso del tiempo en el edificio de dos pisos y con camas de piedra exigió a las autoridades italianas la refacción de los ambientes y de las pinturas, por lo que el lugar debió permanecer cerrado en el último año. Las últimas obras del lupanar, según explicó el supervisor Pietro Giovanni Guzzo, se habían realizado hace 50 años, por lo que los nuevos trabajos, que duraron un año y demandaron 400.000 dólares, permitirían "dar seguridad a uno de los edificios más visitados del área arqueológica [de Pompeya]".
El lupanar, descubierto en las excavaciones de 1862, se encuentra en la zona antigua de la ciudad. Tiene entradas independientes y a un lado del pasillo de la planta baja hay cinco habitaciones pequeñas, un esquema que se repite en el primer piso, pero con habitaciones más amplias. También se conserva el balcón desde el que las prostitutas llamaban a los clientes.
Cada habitación tiene una cama de piedra sobre la que se colocaba un colchón, como lo muestran los frescos del umbral de cada habitación, e inscripciones que describen la actividad del lugar y aún recuerdan los nombres de las mujeres que allí trabajaban y que solían ser esclavas.






