Se inauguró la casa de Key, la perra que trabaja como asistente terapéutica

Es una labradora de siete meses que se integra al tratamiento de psicóticos y autistas
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27 de diciembre de 2001  

Key usa collar y correa rojas y tiene una paciencia asombrosa. Soporta con estoicismo que un enorme grupo de personas recorra las instalaciones de su flamante casa, que cuenta con jardín de 10 por 10, caniles (para descanso y alimentación), baño y cámara y antecámara Gesell.

¿Para qué necesitaría esta hermosa labradora de 7 meses en su hogar una cámara Gesell, que permite observar lo que ocurre del otro lado del cristal, pero sin ser visto?

Muy simple: Key es la primera mascota que integra el Programa de Zooterapia del hospital General de Niños Pedro de Elizalde (ex Casa Cuna). La perra, que fue seleccionada y entrenada especialmente, se desempeña nada más y nada menos que como ayudante terapéutico de los licenciados José Posse y Amelia Lorena, psicólogos del Servicio de Salud Mental del hospital (dirigido por el doctor Juan Carrega) especializados en incorporar animales al tratamiento de niños con diversas patologías mentales, psicológicas y neurológicas.

"No sé de otro hospital que tenga en forma oficial una unidad de trabajo en zooterapia -dice sin disimular su satisfacción el director del hospital, doctor Juan Carlos Ramognini-. El objetivo es el diagnóstico y tratamiento de afecciones psicopatológicas y mentales en niños que muchas veces utilizando otros métodos no permiten los mismos resultados. Hay una interacción especial entre ciertos animales y los chicos que hace que la zooterapia sea muy efectiva."

Los licenciados Posse y Lorena explican que la incorporación de la labradora como asistente terapéutica beneficia a más de 100 pacientes de la ex Casa Cuna, la mayoría con patologías como el autismo y la psicosis.

"Estos niños tienen grandes dificultades de comunicación -dicen los psicólogos- y conductas muy rígidas, difíciles de cambiar, que en muchos casos dificultan o impiden acceder a su mundo interior. La interacción que establecen con el animal permite, a través de juegos, observar la conducta del niño a partir de la estimulación del perro. Esa estimulación incrementa las posibilidades de recuperación."

Una misión compartida

Para que Key tuviera su casa la Asociación Cooperadora del hospital trabajó sin descanso. La obra significó un gasto de casi 10 mil pesos, que fueron cubiertos por la solidaridad de numerosas personas.

"La señora Jennifer Cameron, propietaria del criadero de perros Labrador Los Nogales donó a Key -explica Claudio Izaguirre, de la cooperadora-. Trabajaron desinteresadamente los arquitectos Teresa Espósito, Sebastián Colle, Rodolfo Croce y Patricio Lynch. El abogado Carlos Lesmi donó el dinero para la base, la Cámara de Propietarios de Hoteles de Alojamiento materiales y Vidrios Argentinos Sociedad Anónima (VASA) hizo los vidrios para la Cámara. Jesús Cariglino, intendente de Malvinas Argentinas, y más de 4000 vecinos de esa localidad realizaron una jornada solidaria con la participación de luchadores de catch que permitió recaudar casi 5400 pesos."

En la iniciativa colaboraron también profesionales del programa de Zooterapia de la Secretaría de Desarrollo Social, que cuenta con siete perros y funciona en el Parque Roca, donde se atienden más de 160 chicos con problemas mentales, emocionales, motores.

"Asesoramos en cuanto a la elección de la raza del animal -dijo el veterinario Juan Enrique Romero-. Antes se había trabajado un cachorro border collie, que es muy inteligente, pero demanda espacio y una alta proporción de órdenes, y entonces no se adaptaba a las necesidades terapéuticas."

"El labrador retriever y el golden retriever, en cambio -agrega la licenciada Elsa Swarcman, que coordina el citado programa en el Parque Roca-, son inteligentes pero no agresivos, además de activos y cariñosos con los chicos. El perro se selecciona a partir de un test. Retriever quiere decir devolución: la característica de estos animales es que son capaces de devolver. Por ejemplo, un juguete que los chicos arrojan o una caricia con una lengueteada."

La psicóloga explica que estos animales tienen gran paciencia: "Los chicos reconocen su esquema corporal tocándolos -comenta-. Le ponen el dedo en el ojo, le tocan la lengua, lo golpean, lo aprietan.Pero ellos siempre responden con afecto. Juegan con pelotitas, con chiches con sonidos. Un autista buscará ese sonido en la boca del animal. Eso puede hacerle tomar conciencia del otro, sacarlo de su encierro".

Los especialistas observan y graban las sesiones de los niños en tratamiento y su ayudante, mirando sin ser vistos desde la Cámara Gesell.

Mientras los visitantes van y vienen y las cámaras la enfocan, Key corre detrás de un grupo de chicos (hijos y parientes de los profesionales), sus interlocutores predilectos.

El servicio de Zooterapia del Elizalde volverá a funcionar a partir de febrero. En tanto, Key se tomará un descanso, para recibir a sus pequeños pacientes con muchas ganas de trabajar.

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