
Se podrán operar bebes antes de nacer
Ya está en funcionamiento en el Cemic el primer programa de América latina que permite realizar estas intervenciones
1 minuto de lectura'
Ya se encuentra en funcionamiento en la Argentina, y a la espera de que algún paciente requiera sus servicios, el primer programa de cirugía fetal de América latina. La posibilidad de corregir quirúrgicamente malformaciones congénitas que amenazan la vida de los pequeños dentro del útero materno hoy es una realidad que forma parte del flamante Centro de Diagnóstico y Tratamiento Fetal del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas Norberto Quirno (Cemic).
"Cualquier paciente que cumpla los requisitos y sea un buen candidato para este tipo de intervenciones, incluso si es derivado de un hospital público, se va a poder operar aquí -asegura uno de los coordinadores del programa, el doctor Santiago Lippold, jefe del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Cemic-. Estamos tendiendo las redes dentro de la comunidad médica para que todos sepan que existe esta posibilidad."
Intercambio
Este programa de cirugía intrauterina, que comenzó a gestarse el año último, fue desarrollado bajo la supervisión de un pionero en este campo: el doctor Michael R. Harrison, director del Centro de Tratamiento Fetal de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), Estados Unidos, que se ha instalado por seis meses en la ciudad de Buenos Aires para trabajar en los últimos pormenores del proyecto.
Al contar con la colaboración de esta universidad norteamericana, el programa también abre la posibilidad de que aquellos embarazos que presenten una malformación congénita que sea operable intraútero, pero que no puedan ser asistidos por el equipo del Cemic, sean tratados por el grupo del doctor Harrison en San Francisco. Otra alternativa que contempla el programa es que el doctor Harrison (ya de vuelta en su país) venga a la Argentina especialmente a tratar al paciente que lo necesite.
La cirugía fetal es una herramienta relativamente nueva (el doctor Harrison realizó la primera operación de este tipo en 1981) que permite corregir un puñado de malformaciones congénitas que amenazan la vida del bebe en gestación o que pueden ocasionarle algún tipo de incapacidad luego del nacimiento.
Un tratamiento precoz
Actualmente, indica el cirujano pediátrico Aldo Vizcaíno, coordinador del Centro de Diagnóstico y Tratamiento Fetal, el programa de cirugía fetal del Cemic está preparado para tratar dos severas patologías: el mielomeningocele y los teratomas sacrocoxígeos. "El primero afecta a uno de cada 1000 chicos nacidos vivos en la Argentina -explica-; durante la gestación expone a la médula espinal del bebe al contacto con el líquido amniótico, causando severos daños al sistema nervioso central." Los niños con este problema sufren graves discapacidades, entre éstas, imposibilidad de controlar esfínter y caminar.
Según el doctor Harrison, "los pacientes con mielomeningocele que pueden verse beneficiados por este tipo de cirugía son aquellos en los que la malformación se encuentra en la zona media de la columna, ésta no es muy severa y es detectada precozmente. Nos permite operar entre las semanas 20 y 25 del embarazo".
En cuanto a los teratomas sacrocoxígeos, "éstos son tumores que afectan a uno por cada 10.000 nacidos vivos, y que cuando alcanzan un gran tamaño y una gran vascularización pueden llevar a la muerte del bebe -explica Lippold-. No todos los teratomas deben ser operados, sólo aquellos que por su gran desarrollo ponen en peligro la vida".
Estas dos afecciones sólo pueden ser tratadas si son diagnosticadas en forma precoz, coinciden en destacar los doctores Harrison, Lippold y Vizcaíno. La ecografía que debe realizarse en forma rutinaria durante el primer trimestre del embarazo es la herramienta de diagnóstico fundamental, cuyos resultados luego son confirmados con estudios más específicos.
Harrison estima que en la Argentina aproximadamente cien madres embarazadas podrían verse beneficiadas por una cirugía de este tipo. Sin embargo, los beneficios de un programa como éste son más amplios. "Tan sólo uno de cada diez bebes que aparentemente necesitarían este tipo de intervención realmente debe ser operado. Los nueve restantes se benefician al obtener un diagnóstico temprano que les permite ser tratados adecuadamente, diagnóstico al que no siempre se accede si no se cuenta con programas de este tipo."
"La idea de crear este centro de diagnóstico y tratamiento fetal abarca mucho más que la cirugía fetal -agrega Lippold-. El objetivo es que el centro sirva para desarrollar y cultivar una mejor atención y asistencia del embarazo, pues hoy en día existe la posibilidad de tratar en forma precoz muchas de las afecciones que pueden afectar al bebe en gestación."
Buscando respuestas
Las actividades del Centro de Diagnóstico y Tratamiento Fetal del Cemic no se agotan en su aspecto asistencial: la investigación y la docencia médica son otros dos componentes que merecerán tanta atención como el primero. "Uno de los objetivos del trabajo de investigación en el Cemic será responder a la pregunta: ¿por qué en los pacientes con mielomeningocele el contacto con el líquido amniótico genera daño neuronal?", cuenta Harrison.
Recientemente, los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de los Estados Unidos, organismos que administran y financian la investigación biomédica de ese país, han otorgado un subsidio al doctor Harrison para que determine cuál es el grado de efectividad de la cirugía fetal, puliendo sus indicaciones. "Yo pienso que la Argentina también podría participar de estos estudios", piensa Harrison en voz alta.
¿Cómo es la operación?
La cirugía fetal utiliza el útero materno a modo de incubadora natural que le permite al bebe recuperarse de las correcciones quirúrgicas de ciertas malformaciones congénitas. Existen dos variantes: en la abierta, se realiza una especie de cesárea que permite desplazar el útero hacia afuera; se hace allí otra incisión más pequeña que abre una ventana por la cual el cirujano corrige la parte afectada del bebe. Finalmente, se cierra la incisión en el útero y se lo devuelve a su lugar. La variante endoscópica es más moderna y evita tener que abrir esa pequeña incisión en el útero: los instrumentos quirúrgicos y una microcámara son introducidos a través de tres orificios mínimos.






