
Un mal pulmonar subdiagnosticado
Mueren anualmente 6000 argentinos
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Menos del 2% de los latinoamericanos con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) saben que padecen esta afección que progresa durante décadas en silencio y se caracteriza por una obstrucción persistente de las vías respiratorias causada por el enfisema y la bronquitis crónica, y que en la Argentina ocasiona 6000 muertes anuales.
"La situación de la región es mucho peor que la de los países desarrollados, donde sólo entre el 20 y el 30% de los pacientes no saben que tienen EPOC", dijo a LA NACION el doctor Eduardo Schiavi, subdirector del hospital María Ferrer.
Una de las razones del subdiagnóstico es lo poco difundida que se encuentra la espirometría o examen de función pulmonar. El estudio Platino, realizado en Chile, Uruguay, México y Brasil, cuyos resultados fueron presentados en el Forum Latinoamericano de Expertos en EPOC -realizado hace unos días en Buenos Aires-, reveló que sólo el 12,5% de las personas con EPOC alguna vez en su vida fueron evaluadas con una espirometría.
En la actualidad, dicha afección constituye la cuarta causa de muerte, pero se espera que en 2020 sea la tercera, después de las enfermedades cardiovascular y cerebrovascular. En la Argentina, entre 1980 y 1998, la tasa de mortalidad debida a la EPOC se elevó nada menos que un 113%, de la mano del tabaquismo que hoy afecta a por lo menos uno de cada tres argentinos.
"La importancia del diagnóstico temprano de la EPOC radica en la posibilidad de lograr que la persona deje de fumar, ya que ésta es la única intervención que ha demostrado ser capaz de detener la progresión de la enfermedad -comentó el doctor Schiavi-. Caso contrario, conduce a la muerte tras un período más o menos prolongado de discapacidad."
Es que una vez instalados el enfisema, que conduce a la destrucción de los alvéolos pulmonares, y la bronquitis crónica, resultado de la inflamación de los bronquios, el daño es irreversible. "En la actualidad, los tratamientos disponibles permiten controlar sus síntomas, disminuir las exacerbaciones de la enfermedad y mejorar la capacidad de tolerancia al ejercicio", explicó Schiavi.
Los broncodilatadores que se emplean en el tratamiento de la EPOC intentan mitigar el resultado directo de la limitación crónica del flujo de aire, que es el atrapamiento aéreo que ocurre dentro de los pulmones. "La obstrucción de los bronquios hace que el aire no pueda ser exhalado, por lo que los pulmones permanecen sobreinflados -señaló Schiavi-. Eso genera un trabajo muy grande al respirar y una sensación de fatiga enorme."
Al dilatar los bronquios, las drogas modernas, como el tiotropio bromuro, permiten reducir el volumen de aire atrapado en los pulmones y reducen la sensación de falta de aire (disnea), que en los estadios iniciales de la enfermedad se manifiesta ante el ejercicio, pero que luego acompaña al paciente en forma permanente.






