
Un zoológico de fósiles prehistóricos
Lo descubrieron en una cantera explotada por una fábrica de cerámica; hay gliptodontes, toxodontes, perezosos gigantes y otros
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Feroces tigres dientes de sable, armadillos y perezosos gigantes, toxodontes (un animal cuyo aspecto recuerda al hipopótamo), gliptodontes, camélidos y un pariente de las actuales vizcachas vagaban por la llanura bonaerense hasta hace 10.000 años y llegaron a convivir con los seres humanos. Un equipo de colaboradores del Museo Municipal y Centro de Investigaciones Paleontológicas y Arqueológicas "Dr. José Bonaparte", de la ciudad bonaerense de Salto, acaba de descubrir un importante yacimiento de estos vertebrados fósiles. También se descubrieron fragmentos del caparazón de una antigua tortuga.
"Los descubrimos en una cantera explotada por una fábrica de materiales cerámicos", dice el señor José Luis Ramírez, director del Museo Municipal de Salto y organizador de esta exploración. La identificación de los restos se realizó en el Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia", de la ciudad de Buenos Aires, con el asesoramiento del doctor José Bonaparte.
Los fósiles estaban incluidos en unos sedimentos sueltos que constituyen los restos de antiguos médanos. Esos sedimentos están apoyados sobre otros más compactos que, de acuerdo con los estudios que venimos realizando en la zona desde hace algunos años el doctor Eduardo Tonni, el licenciado Jorge San Cristóbal, de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata, y quien escribe, de la Universidad Caece, corresponden a la llamada edad Ensenadense del período Pleistoceno, que se extendió desde 1,8 a unos 0,5 millones de años atrás. Este dato indica que los fósiles hallados en Salto tienen una antigüedad que no supera los 500.000 años y corresponderían al lapso comprendido entre el Pleistoceno medio y el tardío, que terminó hace 10.000 años.
Todos los huesos de mamíferos descubiertos pertenecen a herbívoros -la mayoría, de gran tamaño-, con excepción de los fragmentos de mandíbula y de cráneo de un esmilodonte - Smilodon -, uno de los principales depredadores del Cuaternario del continente americano.
Los gigantes
El esmilodonte era un félido que tenía casi el mismo peso y tamaño que el león actual. La extraordinaria peligrosidad de este animal se debía al gran desarrollo de la parte anterior de su cuerpo y al tamaño asombroso de sus caninos superiores, que llegaban a sobresalir más de quince centímetros. A diferencia de la mayoría de los félidos, tenía un rabo corto, como el lince y el gato montés actuales.
Entre los huesos descubiertos en Salto hay varios correspondientes a tres ejemplares de un perezoso gigante, denominado celidoterio - Scelidotherium -, que en vida medía unos 3,5 metros de largo y tenía hábitos terrícolas. Estos animales eran muy abundantes durante el Cuaternario de América del Sur, y estaban emparentados con los actuales perezosos arborícolas, de tamaño mucho más chico, de las zonas tropicales.
En la cantera de Salto también se hallaron huesos de dos camélidos, uno de los cuales estaba relacionado con los guanacos actuales y el otro, denominado paleolama , tenía un tamaño superior al de los camellos.
Otros de los restos corresponden a un toxodonte - Toxodon -, el último representante de un grupo de mamíferos con pezuñas autóctono de América del Sur que fue muy abundante y diverso durante el período Terciario. Este animal tenía un aspecto similar al de un hipopótamo y estaba provisto de unos grandes incisivos adaptados para realizar un intenso pastoreo.
Emparentados con los armadillos, de los cuales descendían, estaban los gliptodontes. Estos acorazados gigantes tenían un caparazón formado por miles de placas óseas soldadas entre sí, de forma tal que la estructura resultante era rígida. El caparazón de los armadillos, en cambio, está compuesto por dos escudos rígidos entre los cuales se encuentran varias bandas móviles.
"Los gliptodontes que hallamos en la cantera -dice Ramírez- pertenecen a los denominados géneros Sclerocalyptus -esclerocaliptos- y Glyptodon -gliptodontes propiamente dichos-." Los primeros, que tenían un largo algo menor a los 2 metros, eran los más pequeños del Pleistoceno. Al igual que otros tipos de gliptodontes, la parte posterior de la cola estaba formada por un tubo con unas grandes espinas que les servían de defensa.
No todos los animales hallados en la cantera de Salto eran gigantescos, también se encontraron dos molares de vizcachas fósiles y un fragmento del caparazón de una tortuga pequeña. Es de destacar que esta rica fauna de mamíferos llegó a convivir -y servir de alimento-, desde hace más de 10.000 hasta unos 8500 años atrás, con los primeros pobladores humanos de la región.
Lo excepcional de este yacimiento es la alta concentración de fósiles en comparación con otras canteras de localidades cercanas. Todos ellos están depositados en el Museo Municipal de Salto, institución que cuenta con los esqueletos más completos de la Argentina de un pequeño camélido emparentado con las vicuñas - Lama gracilis - y del armadillo gigante Eutatus seguini .
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