
Una cirugía bilateral permite recuperar la audición "en estéreo"
Reemplaza las cócleas por prótesis
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Valentín balbucea sus primeras palabras y entiende lo que le dicen. Tiene 5 años, hermosos ojos y un pequeño dispositivo detrás de cada oreja. Son implantes cocleares que le permitieron abrir su vida al mundo de los sonidos hace poco menos de dos años.
"Valentín nació después de dos días de trabajo de parto y de horas y horas pujando -recuerda su mamá-. Nació con anoxia (falta de oxígeno). No me avisaron nada. Su sordera fue resultado de mala praxis."
En el Instituto Superior de Otorrinolaringología (ISO) están acostumbrados a escenas como éstas. Sin embargo, para su director, el profesor doctor Vicente Diamante, el caso de Valentín es especial. Es su primer paciente pediátrico con implante coclear bilateral. "Recibió el primero a los tres años y siete meses, y el segundo diez meses más tarde -explica-. Se considera que lo óptimo es que se implanten antes de los dos años para aprovechar al máximo la neuroplasticidad cerebral y para que los niños desarrollen el lenguaje igual que los oyentes normales. Para esto haría falta cumplir con la ley que prevé el screening universal auditivo obligatorio después del nacimiento para un diagnóstico precoz."
Según el especialista, en un paciente con pérdida auditiva, si la cóclea está muy dañada, el implante la reemplaza: toma el sonido, lo procesa, lo codifica y, a través de los electrodos que implanta el cirujano, de alrededor de 0,6 milímetros de diámetro, estimula el nervio auditivo y envía el estímulo hacia la corteza cerebral.
Salir de un pozo oscuro
Valentín es alumno de la Escuela Oral Modelo. "Fue una cosa antes y otra después del implante bilateral", comenta su mamá.
La licenciada en audiología Norma Pallares es la directora asociada del Centro de Implantes del ISO y es quien "enciende" a los chicos. "Al mes de la cirugía, en cada electrodo se mide el mejor modo de estimulación -comenta Norma, con experiencia en unos 400 implantes-. Si el audiólogo excede esos niveles, el paciente puede no tolerar la información. Pensemos: de no oír nada, de pronto, ser invadido por todos los sonidos?"
Norma no puede disimular la emoción cuando se le pregunta qué siente cada vez que alguien comienza a oír. "Es como asistir a un nacimiento -dice-. Tiene mucho de ciencia, pero también de arte. Siempre tratamos de evitar la crisis, el llanto. Algunos se tocan la oreja, otros miran la computadora, otros miran a la familia que está presente? Y en el caso de los poslinguales, hemos tenido gente que hacía 20 años que no oía y de pronto pidió un teléfono? Dicen que no oír es como estar en un pozo oscuro, porque la audición es un sentido que atraviesa paredes, nos conecta de una manera inmediata con el mundo."
Oír naturalmente
El profesor Diamante explica que su equipo lleva realizados cientos de implantes, pero que sólo han hecho seis bilaterales: dos de ellos, simultáneos y en chiquitos de uno y cinco años, que eran normales y habían quedado sordos por meningitis. "Es una condición que tiene indicación de implante bilateral simultáneo y urgente porque existe riesgo de que la cóclea se osifique y no sea posible la cirugía", afirma.
Los tres adultos que recibieron implantes cocleares bilaterales, según indica el experto, son poslinguales: "Sufrieron pérdida auditiva por enfermedades u ototóxicos, que pueden salvar la vida, pero a expensas de perder la audición". El especialista añade que, a pesar de los beneficios del implante unilateral, éste no devuelve una audición normal, en especial en ambientes abiertos y ruidosos, donde es más más difícil comprender el significado de las palabras y establecer la fuente de sonido.
"Es que la hipoacusia profunda persiste del lado no implantado -advierte Diamante-; en tanto, del lado implantado se pudo pasar de hipoacusia profunda a moderada. Los implantes bilaterales mejoran enormemente el rendimiento escolar y la calidad de vida. En los niños, los mejores resultados se obtienen cuando el segundo implante se hace antes de los 8 años de edad."
Las prótesis, ubicadas detrás de las orejas, no son fácilmente visibles. (Se prevé que habrá implantes intracraneanos que eliminarán algunas de las limitaciones actuales, como no poder dormir, bañarse o nadar con ellos.) El riesgo de infección es bajo: "Del 0,7%, como en cualquier otra prótesis que se implanta en el organismo", dice Diamante.
En la Argentina, según explica el experto, una ley incluye el implante coclear en el Programa Médico Obligatorio (PMO) y es la Administración de Programas Especiales (APE) la responsable de la cobertura del dispositivo, que cuesta entre 17 y 22 mil dólares. Si el beneficiario no tiene cobertura social, debe ser cubierto por el Estado.
Según Diamante, la APE hizo algo muy sabio: "Moduló la cirugía. El paciente ingresa; se evalúa, se lo opera y se lo rehabilita tres meses, en un establecimiento público o privado. En uno u otro, los honorarios son los mismos: 6300 pesos. Y los padres, por ley, pueden elegir el cirujano".
La cobertura se extiende a un solo implante, a excepción de los casos de sordera posmeningitis, en los que legalmente se proyecta la cobertura de dispositivos para ambos oídos. Entre el 1 y el 2% de los chicos que nacen cada año en el país (unos 700.000) sufre sordera profunda y es candidato al implante. Son unos 1100 o 1200 niños. Para el experto, la tendencia de implantar en ambos oídos irá creciendo: "Si fuera posible, implantaría a todos de ambos oídos. Sin embargo, el implante unilateral ayuda muchísimo".






