
Una droga a la que se le atribuyen efectos mágicos
Pero, como todo fármaco, exige precaución
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Sin discutir su cualidad antiinflamatoria, analgésica y anticoagulante, consumir aspirina sin indicación médica puede producir sangrado excesivo (aumento del flujo menstrual en la mujer), gastritis, trastornos de equilibrio y hasta intoxicación.
"Cuanto mayor es la dosis, mayor es el riesgo de sufrir problemas gástricos o digestivos. Incluso, de padecer salicilismo, que es una intoxicación crónica", afirmó el doctor Roberto Baistrocchi. Sonidos agudos en el oído (tinnitus), mareos, cefaleas y sensación de vértigo son signos de intoxicación.
Según el farmacólogo, tomar más de 2 gramos (4 comprimidos) por día aumenta los riesgos. Las hemorragias, por ejemplo, ocurren en una de cada diez mil personas que toman aspirina de manera regular. En los adultos mayores, todo esto se potencia por la debilidad orgánica propia de los años y la polimedicación (el 50% toma más de cuatro drogas).
"Ningún fármaco es inocuo y la aspirina es un fármaco -dijo el doctor Miguel Angel Sassano, especialista en geriatría-. En los mayores de 65 hay una mayor incidencia de sangrados digestivos, porque el recambio celular es más lento, y de la disfunción renal, porque hay una reducción natural en el filtrado del riñón." En los hipertensos, según Sassano, el consumo de aspirina puede elevar más la presión arterial. Y quienes están anticoagulados no pueden consumirla porque "se potenciaría muchísimo" la liquidez de la sangre.
Otro signo de exceso en los adultos mayores son los hematomas por pequeños golpes y que se deben a la capacidad antiplaquetaria de la droga.
Mecanismo de defensa
Cada inflamación activa la producción de prostaglandinas, sustancias mediadoras del dolor. Al tomar una aspirina, ésta viaja por la sangre hasta el lugar de la inflamación y neutraliza la actividad de las sustancias inflamatorias.
"Por lo tanto, cuando uno toma una aspirina para el dolor de cabeza o la inflamación del tobillo -puso como ejemplo Baistrocchi-, la aspirina, que no es inteligente, recorre todo el organismo neutralizando las prostaglandinas liberadas que encuentra a su paso." El problema reside en que hay otras prostaglandinas que protegen el interior de los órganos y la aspirina no diferencia las protectoras de las inflamatorias.
"Cuando se consumen 60 a 120 miligramos diarios, la dosis es baja como para inhibir esas defensas del estómago y los riñones, pero suficiente como antiagregante plaquetario -explicó-. Por eso a los que tuvieron un infarto se les indica tomar media aspirina por día."
Un bastón
¿Por qué esta droga no se asocia con efectos nocivos? Para Baistrocchi, porque "sirve como bastón". Es que, por ejemplo, un comprimido al final del día puede ser considerado suficiente como para asumir que el cansancio y las broncas desaparecerán casi mágicamente. "A lo sumo, lo único que esto puede lograr es sacar algún dolor muscular o articular -agregó-. Otro es el efecto de la aspirina con cafeína, que produce cierta estimulación."
Para el experto, la población debe tomar conciencia de que con la cuarta parte de una aspirina por día ya se logra su efecto como antiagregante plaquetario. "No hay dosis de aspirina que no cambie algo en el organismo", enfatizó.
En los chicos, la intoxicación por consumo de aspirina ocurre por confusión de los padres al darle un medicamento, o por descuido, cuando se dejan blísteres al alcance de los más pequeños. "Hoy ningún chico es medicado con aspirina, es muy difícil la consulta pediátrica por un cuadro de intoxicación", explicó el doctor Nelson Albiano, jefe del Centro de Intoxicaciones del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. El especialista fue claro: "A lo sumo, los padres pueden darle un comprimido durante un cuadro febril, pero inmediatamente deben llamar al pediatra para que les indique la continuidad y la dosis conveniente".





