
Violencia de género
Entrá a la guía de servicio y encontrá los tips de los expertos sobre cómo prevenir, actuar y encontrar ayuda frente a este problema.
Es martes por la tarde en el Parque Xibi Xibi, el lugar más transitado de la ciudad de San Salvador de Jujuy. El sol de noviembre es abrasador, pero aún así está repleto de personas haciendo deporte, niños jugando y adultos mayores sentados a la sombra de los jacarandás en flor. Un grupo de adolescentes habla en forma atropellada. Están alrededor de Yamila, una chica que calla y baja la cabeza. “Vos podés. Nosotros te acompañamos”, le dicen para darle fuerzas.
Después de varios abrazos y de tomarla de la mano, van juntos hacia una colorida instalación de paneles móviles en el centro de la plaza, donde, recibida por profesionales, la joven se siente segura para contar que desde hace años es víctima de abuso sexual por parte de su padrastro, y recibe la contención y asesoramiento que tanto necesita.
El espacio al que llegó Yamila esa tarde se llama Escuchadero, y es un proyecto que surgió el año pasado para dar respuesta a una problemática que se profundizó durante la pandemia: las violencias contra las niñas, adolescentes y mujeres. De forma articulada, el municipio local y la Fundación Crear Vale la Pena, lo despliegan todos los martes y jueves de 17 a 20 en plena vía pública. Allí, se recibe a quienes se acercan buscando ayuda con intervenciones artísticas (como juegos o paneles con preguntas) que buscan habilitar el que puedan poner la violencia en palabras. Luego se les ofrece, de forma gratuita, asesoramiento y asistencia por parte de psicólogos, abogados y trabajadores sociales, entre otros profesionales.
En Jujuy, en 2020 los índices de femicidios treparon de forma vertiginosa: según datos de la asociación civil La Casa del Encuentro, durante el año pasado hubo 14; cuando en 2019 habían sido 4. En ese contexto fue que surgió el Escuchadero. Está diseñado como un espacio íntimo en el que hay dos sillones de colores rodeados de paredes escritas con preguntas que invitan a sentirse escuchado. La primera de ellas es: “¿Cómo va tu vida?”.
Afuera, hay una mesa de informes para una primera atención, con agentes comunitarios especialmente capacitados para ello. Que las mujeres puedan poner en palabras la violencia, es fundamental para romper con un espiral que suele ir in crescendo, y donde los femicidios aparecen como la forma más extrema.
Como explica Inés Sanguinetti, presidenta de Crear Vale la Pena, el Escuchadero es “una instalación lúdica de escucha social”, donde se desarrollan espacios en los que, de forma creativa y a partir de la generación de empatía, se da “el encuentro de la ciudadanía con una red de contención”.
Desde que empezó a funcionar, hace poco más de un mes, pasaron por allí y por los distintos festivales que se hicieron vinculados a la iniciativa, más de 2000 personas, que se informaron sobre cómo hacerle frente a la violencia de género en todas sus formas. De las más de 100 visitas que se reciben a diario en la plaza, unas ocho entran a hablar a solas con los profesionales. “Algunas personas sólo necesitan pedir información y no les interesa entrar”, explica Sanguinetti. Cómo, dónde, de qué forma hacer una denuncia, por ejemplo, o cómo cobrar la cuota de alimentos para sus hijos en caso de un divorcio, son algunas de las consultas más frecuentes que hacen las mujeres.
En ese espacio, Yamila pudo recibir la contención que no había tenido en su escuela, donde había contado los abusos que pasaban puertas adentro de su casa sin ninguna respuesta. El equipo interdisciplinario que la recibió en la plaza activó los protocolos, hizo la denuncia y armó una red de contención familiar para que encontrara un lugar donde vivir hasta que se cumplieran los pasos que exige la ley.
“La violencia de género está naturalizada por la cultura de la zona. Es espantoso, lo viven como algo normal. No sólo hay que tratar de atacar el problema sino entender el origen, y por eso apoyé esta mirada nueva para poder afrontarlo”, explica Gastón Millón, secretario de Gobierno de la Municipalidad de San Salvador de Jujuy, sobre la decisión de articular con Crear Vale la pena para desarrollar el Escuchadero.
El gobierno provincial y la fundación empezaron a trabajar juntos en 2017, mediante un programa de fortalecimiento llamado Entornos Creativos, que busca trabajar los vínculos sociales dentro de la escuela. Luego del aislamiento por la pandemia, desde el gobierno eran conscientes de que las políticas públicas para darle respuestas a las violencias, estaban fracasando, y que había que encarar esta realidad desde otro lugar.
Por eso, tomaron la iniciativa de llevar al espacio público, a través de intervenciones artísticas, acciones que permitieran prevenir, detectar y actuar a tiempo en casos de violencia. Así nació el Escuchadero. En lo que va de este año, Crear Vale la Pena ya capacitó para este proyecto a 75 funcionarios, 35 artistas independientes, 240 docentes, 25 profesionales (como psicólogos, trabajadores sociales, abogados y médicos comunitarios del municipio y la provincia), quienes armaron equipos interdisciplinarios que se convirtieron en agentes transformadores.
Agustina Orquera, actriz y licenciada en Artes, trabaja en Jujuy dentro de Crear Vale la Pena y fue quien le presentó a Millón el proyecto del Escuchadero, basado en una experiencia muy exitosa que se había desplegado en Colombia para prevenir los suicidios. “En un juego que no te llevaba más de 10 minutos, la gente se quedaba media hora conversando con nosotros en la calle, porque necesitaba hablar. Nos encontramos con que la mayoría de los miedos de las mujeres estaban vinculados a la violencia de género y lo expresaban en frases con las que terminamos haciendo un poema colectivo”, cuenta Orquera, que actualmente es coordinadora de desarrollo institucional y planificación estratégica del Ministerio de Desarrollo Familiar, sobre los inicios del Escuchadero.
Rossina Garrido Peña, directora general de la Secretaría de Desarrollo Familiar de la Municipalidad de la ciudad de San Salvador de Jujuy, cuenta que algunas mujeres se acercan para consultar por “una amiga”, pero terminan develando que en realidad son ellas las que necesitan ayuda. La funcionaria asegura que el equipo está preparado para preguntar y llegar al tema principal donde aparecen las violencias, y se las deriva para su seguimiento. Además de este tipo de denuncias, también se apunta a la prevención del consumo problemático de sustancias y del suicidio adolescente, ya que Jujuy es la provincia con la tasa más alta en todo el país de esta problemática entre los jóvenes. La mayoría de las veces son los familiares y amigos los que se acercan, y luego vuelven acompañados por quienes atraviesan estos padecimientos.
Los viernes, el Escuchadero se traslada a distintos barrios, donde se organizan festivales para que la gente participe de las actividades lúdicas y artísticas, y también para difundir su trabajo. “Los agentes de salud decían que la gente no iba a hablar, que esto no iba a servir, pero el juego y la poesía como herramientas demostraron lo contrario”, asegura Orquera.
El gobierno provincial tiene interés de replicar este modelo en otras jurisdicciones, y ya recibieron consultas para llevarlo también a la ciudad de Salta. “Hoy se está trabajando en aunar esfuerzos y trabajar en forma colectiva para erradicar la violencia, algo que se aprendió de esta experiencia. Sólo se necesitan funcionarios públicos que estén atentos y dispuestos a arriesgarse a propuestas nuevas y creativas que involucren las emociones”, concluye Sanguinetti, que está convencida de que el arte es una herramienta poderosa de transformación social.
