
Adiós a un maestro de la abstracción
A los 90 años murió el escultor Martín Blaszko; sus obras integran tanto colecciones públicas como privadas
1 minuto de lectura'

A los 90 años, murió en Buenos Aires Martín Blaszko, figura emblemática del grupo Madí, que le dio a la Argentina una imagen abstracta en tiempos de horizontes posibles y sueños por cumplir.
Su camino, transitado con exquisita solvencia, fue el de la escultura, con la línea como motor del movimiento en volúmenes que ocupan el espacio rítmicamente.
Le tocó vivir en los últimos años el merecido reconocimiento y revalorización de la abstracción en América latina, a partir del impulso de dos grandes coleccionistas: la venezolana Patricia Cisneros y el suizo Von Bartha, que en el corazón de Basilea exhibe obras de Martha Botto, Vardánegas y Vasarely, entre otros. Sus trabajos integraban las colecciones de Carlos Pedro Blaquier, del Malba, del MoMA, de Nueva York, y de la Tate Gallery, de Londres.
Una larga vida, como la del longevo Monet, le permitió reafirmar los principios que dieron origen a mediados del siglo pasado al grupo Madí (materialismo-dialéctico), nombre que inventaron con Carmelo Arden Quin sentados en un banco de la plaza San Martín.
Formó parte militante y sin claudicar jamás, hasta que falló su corazón, de los enunciados estéticos del movimiento que en su origen Concreto, en 1945, sumó los nombres de Hlito, Yente, Prati, Kosice, Iommi, Girola y Tomás Maldonado, entre otros, que eligieron como punto de encuentro la casa de Pichón Rivière.
Blaszko tuvo su homenaje en el Malba en 2010, con una muestra de esculturas en la terraza del museo, realizadas en bronce y aluminio pintado. Logró expresar con una particular sensibilidad la necesidad, casi una urgencia, de establecer diálogos con el potencial espectador en el espacio público, al que defendía de poluciones visuales y otros males.
Su punto de partida en este derrotero fue la incorporación de una obra suya al calendario de exposiciones de la Tate Gallery, de Londres, en 1952. Aquella obra se llamó Monumento para el prisionero político desconocido y resultó premiada por el Instituto de Arte Contemporáneo de Londres. Sería el comienzo de una carrera de reconocimientos internacionales, como integrar el envío argentino a la II Bienal de San Pablo. En 1956, su obra viajaría a la Bienal de Venecia.
Blaszko compartió la aventura estética con sus amigos artistas y la intimidad de la peletería familiar con su hermano, en el local ubicado en Guido y Parera, al que bautizaron Martin Frères. De las formas escultóricas a las pieles, singular alternancia entre el luminoso taller del Botánico y la peletería en la que llegó a cambiarle un tapado por un cuadro nada menos que a Ernesto Deira. Integró una generación que peleó por su lugar en el mundo del arte y, también, por defender un oficio para ganarse la vida.
Dividía su tiempo entre Martin Frères y el taller de la avenida Santa Fe, atento al ideario abstracto en la conquista del espacio y sin ignorar los consejos de su amigo Arden Quin, capaz de atemperar con sus palabras su ánimo exaltado. "La peletería -diría en una entrevista con motivo de su imperdible retrospectiva en Laura Haber- me enseñó a tener paciencia infinita, a ejercer la autocrítica y corregir mis defectos. Te entregan 30 cueros y hay que combinarlos para que parezcan uno solo."
Blaszko había nacido en Berlín el 12 de diciembre de 1920 como Martín Blaskowski. Siendo adolescente se trasladó con su familia a Polonia y tomó contacto con Jane Adler antes de marchar para París, donde tendría un luminoso encuentro con Marc Chagall. Con ese bagaje viajaría a fines de los años treinta a la Argentina, donde quiso el destino que poco después se cruzara con el uruguayo Carmelo Arden Quin, amigo, colega, inspirador. En paralelo con su obra desarrolló un cuerpo teórico con textos destacados como Nace una escultura (Oxford, 1970) y La escultura y el principio de bipolaridad (1968) . En 1960 ganó el Gran Premio de Honor del salón Manuel Belgrano. Su obra El canto del pájaro que vuela está emplazada en Utsugushi-Ga-Hara, Japón. En 2001, integró la recordada muestra Arte Abstracto en el Río de la Plata en la American Society de Nueva York.
Era viudo y tenía dos hijas, Rebeca y Susana.
HITOS
- Comienzos. Nació en Berlín en 1920 y llegó a la Argentina en 1939. En 1945 tomó contacto con Carmelo Arden Quin, con quien lanzó el grupo Madí.
- Premios y viajes. En 1952 fue premiado por el Instituto de Arte Contemporáneo de Londres. Cuatro años más tarde representó al país en la XXVII Bienal de Venecia. En 1958 integró la delegación argentina en la Feria Internacional de Bruselas. Se suceden los galardones y las exposiciones.
- En Nueva York. En 1990 formó parte de la exposición de artistas latinoamericanos del siglo XX organizada por el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York.
- Tributo. El año pasado el Malba lo homenajeó con una muestra que recorrió su trayectoria.
1
2A 75 años de “La Colmena”: censurado por inmoral y pornográfico, se filtró “gota a gota” y consagró al polémico Nobel Camilo José Cela
3Construir con telas, hablar con color: Olga de Amaral transforma el Malba en un laberinto universal
- 4
Las cenizas de Juan José Sebreli se esparcirán en Plaza Constitución el próximo viernes



