Alfombras al sol
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En Dosemealti, un distrito y municipio de la provincia de Antalya, en Turquía, a casi 500 kilómetros al sur de Estambul y a 400 al suroeste de la capital del país, Ankara, cada año pasa algo tan antiguo como –para nosotros– exótico, y al mismo tiempo bello. Entre junio y septiembre, cuando la tierra ya sin rastrojo se calcina bajo el cielo diáfano, los comerciantes extienden sus alfombras recién tejidas a mano para que el sol atenúe los tonos todavía demasiado brillantes y, de paso, para esterilizarlas. Desde el llano, como siempre, la perspectiva no tiene el mismo impacto que la que decidió el fotógrafo con su dron y que se ve arriba, donde miles de alfombras y kilims (cuya función o bien es decorativa o se los usa para orar) forman un cuadro abstracto y colorido que, sin un epígrafe adecuado, podría resultar difícil de interpretar. Aunque no dejaría de ser un espectáculo hermoso.
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