Aliento del desierto
1 minuto de lectura'


Algunos asociaron la imagen con el cine catástrofe; para otros, era como si los cielos marcianos (que, de todos modos no siempre se ven así) hubieran descendido sobre Atenas. El fenómeno no es nuevo, tuvo un antecedente grave en 2018 y su explicación es sencilla: el viento arrastra, desde el otro lado del Mediterráneo y el Egeo (vía el Mar de Creta), el polvo originado en la hace mucho desertificada África, que produce de 60 a 200 millones de toneladas anuales de este mineral. Creta, que está justo en el paso de la nube, fue la más afectada en 2018. Ahora, la cuna de la civilización occidental recibió la peor parte. La Autoridad de Investigación Geológica y Minera Helénica informó que el polvo estaba compuesto de aluminio, silicio, calcio, hierro y titanio. Una foto, todo indica, que volveremos a ver, a medida que la desertificación y el clima extremo combinan sus desastrosos efectos.
1A cien años de Don Segundo Sombra, la Academia Argentina de Letras rinde homenaje a Ricardo Güiraldes
2Julian Barnes decidió ser escritor el día en que escuchó a Borges en la Universidad de Oxford
3El descargo de Teresa Costantini y la batalla legal por un apellido que atraviesa al mundo de la cultura
4Los años de esplendor de Borges a través de 16 manuscritos que permiten espiar su “cocina” creativa

