Alumnos de Temperley ponen en marcha un Fórmula 1 en el aula
Fuera del horario escolar trabajan en el armado de vehículos solares y de carrera
1 minuto de lectura'
Crear. Imaginar. Armar y desarmar. Con el fin de retener a los chicos en la escuela, facilitar su reinserción en el campo laboral y ofrecerles una motivación para el estudio, la Escuela Técnica N° 5 de Temperley -que recibe alumnos de familias carenciadas- tiene en marcha un proyecto fuera del horario escolar que cada vez aglutina más estudiantes: el desarrollo de automóviles.
Unos cien alumnos están embarcados en el armado de un auto solar tripulado, otro auto solar a escala, y dos monopostos de competición, que nada tienen que envidiarles a los coches de Fórmula 1.
Y la buena noticia es que el auto solar a escala, que utiliza energía solar acaba de ganar el primer puesto en una competencia nacional que se realizó en Mar del Plata.
El auto tripulado, que costó 30.000 pesos y se concretó gracias al apoyo de dos empresas, piensa establecer otro récord: el mes próximo recorrerá la ruta 2 desde la rotonda de Alpargatas hasta Mar del Plata.
La fisonomía es muy original y desviará la mirada de más de un piloto de ruta. El vehículo tiene tres ruedas, dos delanteras y una trasera que es motriz, un módulo fotovoltaico, que recibe la energía del sol y pone en funcionamiento el motor eléctrico. La energía solar que emplea no genera contaminación ni consume combustibles no renovables.
"El auto es el primer vehículo construido en América latina según el reglamento internacional que especifica dimensiones del auto, características de funcionamiento y tiene un concepto ecológico importante. Los países desarrollados están utilizando motorizaciones alternativas o híbridas y ésta es una de las viables para el futuro", señaló Juan Carlos Trucco, director del proyecto y jefe del equipo automotores.
"Este es un pequeño laboratorio con ruedas", explica el director del instituto, Héctor de Luca. Satisfecho con el desarrollo del proyecto y los resultados obtenidos en las competencias, señala: "Queremos que los alumnos aprovechen su tiempo ocioso; que vinculen sus aprendizajes formales con la práctica; no vaguen por las calles y que se involucren en proyectos personales redituables".
Todo el día en el taller
Según el profesor Gustavo Borella, este proyecto hace madurar a los estudiantes. "Pasan de lidiar con temas banales a hacerse responsables de cuestiones serias de mecánica. Saben que una persona correrá a 250 kilómetros por hora y no se pueden dar el lujo de equivocarse. Algunos, cuando se acercan los períodos de carreras, se quedan en el taller las 24 horas del día. Trabajan sin parar y eso es bueno porque adquieren confianza en sí mismos", comenta.
Algo parece estar funcionando bien para que muchos ex alumnos vuelvan al colegio dos veces por semana para trabajar en el proyecto. "Es interesante armar y desarmar, resolver problemas continuamente, elegir dispositivos y revisar el funcionamiento de los autos", sostiene Mauro Aige, que terminó la secundaria hace dos años. "Gracias al proyecto conseguí una beca para realizar un curso de automotores en el Instituto Goethe de Alemania", dijo Diego González, otro ex alumno.
Más allá de la experiencia, de la posibilidad de confeccionar sus propios automóviles (un sueño de muchos), los talleres son el alma mater de la escuela, un edificio precario, frío, oscuro y bastante deteriorado. "Cuando las luces del colegio se apagan se encienden los motores. Es el momento más esperado", resumió el alumno Hugo García.
- 1
2“Diplomacia cultural”: desde Nueva York, un argentino busca globalizar el arte latinoamericano
- 3
“Vende humo”: Marcelo Birmajer critica a Yuval Noah Harari y a otros intelectuales israelíes por el “silencio” ante la guerra
4Del libro a la pantalla: las adaptaciones que marcarán el cine y el streaming en 2026

