
Ambicioso complejo sinfónico para Buenos Aires
En agosto comenzarían las obras en el antiguo Palacio de Correos con el objeto de dotar a la ciudad de un nuevo auditorio, que se prevé inaugurar en 2010
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Uno de los temas pendientes de Buenos Aires es la construcción de una sala sinfónica como la capital argentina merece. Con motivo del Bicentenario se anuncia una apuesta de monumentales dimensiones. Se trata del Centro Cultural del Bicentenario (CCB), en el antiguo Palacio de Correos, una obra de intervención moderna en el interior de un monumento histórico nacional. El edificio fue visitado por adn CULTURA en compañía de los arquitectos Claudio Ferrari y Federico Bares, autores del proyecto, integrantes de los estudios ganadores del concurso convocado por el Ministerio de Planificación Federal. El CCB albergará una sala sinfónica (de 2000 localidades) y una de cámara (de 600), además de salas de ensayo, camarines, oficinas. También dispondrá de otros auditorios, cine, biblioteca, espacios para exposiciones, una plaza interna y diversos recintos para encuentros culturales. El inicio de obra está anunciado para agosto y la fecha de inauguración se prevé para el 25 de mayo de 2010.
Al hablar de intervención, surge la inquietud del destino del patrimonio histórico. Los arquitectos aseguran que las "áreas nobles" (el ala sobre la calle Sarmiento, que corresponde a casi una mitad del edificio) serán completamente restauradas. "Esas áreas serán preservadas en su estado original" , señala Ferrari . " La parte que se intervendrá es la que cumplía una función industrial, de depósito y no tiene construcción interna. El edificio en su totalidad mantendrá su fachada reconocible."
Bares hace hincapié en la dificultad de construir una sala de conciertos. "No hay en el país muchas experiencias similares; de hecho, no existe en la Argentina otra sala de esta envergadura. Enrique Bares[socio fundador del estudio]es uno de los autores del Teatro Argentino de La Plata y muchos de los que trabajaron en su equipo hoy están colaborando con nosotros. A su vez, coinciden los mismos asesores del Colón y de la Usina de la música. Nuestro desafío es crear una experiencia estética integral cumpliendo los específicos requerimientos de un ámbito sinfónico."
El esquema de intervención consiste en la colocación de un cubo gigante en el vacío del edificio original. Este cubo está formado por los "componentes arquitectónicos" del proyecto: una "jaula" cuadrangular que contendrá la sala sinfónica, la llamada "ballena azul"; arriba de ésta, el chandelier que hará las veces de centro cultural; luego, un espacio técnico y arriba, una terraza-mirador. En el subsuelo, por debajo de la ballena, se ubica la sala de cámara. ¿Por qué una ballena para el auditorio principal? Porque el vacío preexistente determina un volumen que requiere de una cierta plasticidad en las formas.
-¿Qué efecto buscaron con el diseño externo?
Claudio Ferrari: -La posibilidad de ver la sala en forma completa desde el exterior. Ese compacto zoomórfico, al que se accede por una serie de puentes, crea expectativa y sorpresa. Es un efecto bastante inédito. La organicidad de la forma contrasta con las rectas del edificio y provoca la sensación de entrar a otra realidad.
Federico Bares: -Ver el objeto azul flotando en el espacio, traspasar el umbral y meterse en la panza de la ballena. El ingreso produce el impacto de encontrar una gigantesca carcasa de madera, como el interior de una nuez, con las costillas que forman parte del cielo raso iluminado y una sucesión de curvas suaves.
-¿Cómo fue concebido el formato del auditorio?
C. F.: -La línea de trabajo que adoptamos es la de la sala clásica, con modelos del siglo XIX. Rectangular, con tendencia a ser más ancha y alta que las cajas habituales. En el interior todo es curvo. La multiplicación de curvaturas elimina la idea de bordes, produce una noción de infinito y potencia el espacio como forma continua.
El requerimiento más delicado de una construcción de esta naturaleza es la solución acústica. La que se encontró en este caso justifica el esquema rectangular pues, según argumentan los arquitectos, los estudios actuales indican que ésas son las proporciones óptimas para lograr un estándar de sonido adecuado y uniforme para todas las ubicaciones de la sala.
"La acústica se refiere a la correcta distribución del sonido, que no debe concentrarse en un solo punto, sino que debe bañar todo el espacio ", dice Bares. "Los programas digitales que se manejan hoy, que miden simulación espacial y trayectoria del sonido, permiten una evaluación muy fina del comportamiento acústico", añade. Tales conocimientos implican progreso y nuevas dimensiones en el tratamiento de la cuestión. Por ello, explica Ferrari, "incorporamos innovaciones que permiten entender el auditorio como un instrumento en sí. Sobre el escenario, habrá un difusor, un plato de reflexión del sonido que llega casi hasta la mitad de la sala y regula los ángulos según el criterio del director. Otro elemento ´de afinación son unas cortinas motorizadas que producen variaciones en la absorción del sonido" .
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