Antonio Yepes
El fallecimiento
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Cuando Arauco Yepes tocaba la semana pasada en el Museo de Bellas Artes la obra "Zyklus", de Karlheinz Stockhausen, no hacía sino rememorar la partitura que hace 40 años estrenaba aquí su padre, Antonio Yepes, fallecido ayer.
Quizás este dato hable a las claras sobre la impronta que dejó el gran maestro de percusionistas en la Argentina: la de un pionero en rescatar el repertorio mundial escrito para percusión durante el pasado siglo XX.
Hasta que surgió su figura en el panorama musical de nuestro país, la percusión pareció quedar reducida a los timbales y a los platillos de toda orquesta sinfónica. Quien se encargó de ensanchar ese horizonte de los toques y los golpes fue precisamente Antonio Yepes, más allá de sus actuaciones virtuosas o sutiles como percusionista en la Orquesta Estable del Teatro Colón y la Sinfónica Nacional.
Entre su legado a los jóvenes músicos -hace poco tiempo lo ensanchaba dictando clases a alumnos de Monte Grande- se destaca la fundación y dirección del Conjunto Ritmus, con el que acogió un repertorio que se iba ensanchando en todo el mundo hacia mediados del pasado siglo, como las obras para batería, tom-tom, timbales y otros instrumentos escritas por Ned Roren, John Cage, Jorge Sarmientos, Armando Krieger, Alan Hovhaness, Guillermo Pinilla y otros compositores inquietos, como Carlos Chávez, que concibió la emblemática "Toccata para instrumentos de percusión", o Ginastera, que nos dejó la "Cantata para América mágica".
Como compositor, el maestro Yepes estrenó su "Passacaglia", para cinco timbales; "Batucada", para ocho timbales, marimba y percusión brasileña, y el "Cuarteto para timbales y batería". Pero tampoco se desdeña su participación en la música popular: grabó el LP "Folklore del tiempo nuevo", junto a Ariel Ramírez.
Nuestros compositores tuvieron en él a un artista lúcido, serio y profesional. Reconocido por sus pares, integró la comisión directiva del Consejo Argentino de la Música. Sus restos, velados en Carlos Calvo 1874, serán inhumados hoy, a las 14, en el cementerio privado de Las Praderas, Camino de Cintura 5101, Esteban Echeverría.
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