
Artistas que supieron dictar cátedra
Se exhiben obras de célebres pintores y escultores que en los años 20 crearon la Escuela de París
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Con la primera exhibición que el Pabellón de las Bellas Artes de la Universidad Católica Argentina (UCA) dedica íntegramente a una única corriente estética –la Escuela de París–, la inquieta curadora del renovado espacio cultural de Puerto Madero, Cecilia Cavanagh, fortalece el papel pedagógico que procura fijarse la institución.
Así, la variedad estética que refleja el medio centenar de obras de Antonio Berni, Lino E. Spilimbergo, Horacio Butler, Aquiles Badi, Héctor Basaldúa y de los escultores Alfredo Bigatti y Pablo Curatella Manes, entre muchos otros, muestra la enorme influencia que esos artistas argentinos ejercieron en la evolución y modernización de las artes plásticas en nuestro país.
Además, la exposición renueva un interesante debate dentro del mundo del arte, orientado a establecer cuál fue el aporte individual y personalísimo de esas figuras en las sucesivas generaciones de artistas, algunos de los cuales se formaron en sus talleres cuando los maestros regresaron de París en los años 30.
Carlos Alonso, por ejemplo, se formó con Spilimbergo, y Luis Felipe Noé con Butler. Estos maestros, a su vez, se forjaron en el cubismo pedagógico de André Lhote y en el rigor académico de Othon Freisz (escuela escandinava), cuando en la década del 20 París era la meca de la efervescencia plástica y el semillero de artistas de la talla de Modigliani, Chagall, Kisling y Utrillo, entre otros.
Maestros de artistas
Aglutinados con la denominación de Escuela de París, esta escuadra ejerció una influencia considerable en los jóvenes artistas argentinos.
Contra toda adversidad y con magros recursos, habían llegado a las orillas de Sena, en la década del 20, para completar su formación plástica. De allí, la denominación de grupo de París, que se presentó en sociedad en 1928.
Spilimbergo, Basaldúa, Berni, Raquel Forner, Curatella Manes, Víctor Pisarro, Sesostris Vitullo y Juan del Prete se unieron en 1929 a Butler, Badi y Bigatti, que habían llegado a la capital francesa cuatro años antes. "Su pintura mantenía ciertos vínculos con las concepciones tradicionalistas de la representación, pero la rectificaban con amplia libertad conceptual, formal y colorística conquistadas por el nuevo arte", apunta Cavanagh, en diálogo con LA NACION.
Con nueve obras del pintor de los paisajes del Tigre, Horacio Butler (1897-1983) ocupa un lugar destacado en la muestra. No sólo por el singular "Desnudo parado", de 1928, su cuadro dilecto, donde una sugestiva mujer se desviste delante de un biombo y un manto espeso le envuelve las piernas. Se trata de "Las cuatro estaciones del hombre". Dividida en cuatro telas, en primavera una pareja de jóvenes se conoce; en verano se enamoran; en el otoño ya son tres, con la llegada del hijo, y en invierno alcanzan la madurez, con el abrazo de la vejez.
Además de "La visita", donde una mujer como alegoría de la muerte sorprende a otra en una casa del Delta, se exhibe un exquisito paisaje de ocres y verdes con pinceladas cortas y luminosas: "Mediodía en Sanary", de 1932, que captura desde una perspectiva elevada el refugio de verano en el sur de Francia frecuentado por los argentinos.
Víctor Pisarro (1891-1937) –rescatado del olvido por Cavanagh– también evocó el aire bucólico de Sanary, con una paleta mucho más suave y de acentuado lirismo, que pintó el mismo año de su muerte.
En el caso de Berni, la selección acentúa los contrastes de las diferentes etapas de su pintura. "La niña con trenza", de 1946, es el retrato de una burguesa de cabellos dorados, ojos claros, cuyos dedos se enredan en un ovillo de lana. Enfrente, el recordado artista rosarino plasma la condena proletaria y las tribulaciones de dos morenas que soportan una vida mucho más sufrida ("La chica de las empanadas", de 1954, y "La joven del vestido", de 1957).
Mención aparte merece "Bajo los puentes de París", una témpera de 1955 que desnuda a un conjunto de europeas mendicantes. En "Camino en la playa", la arpillera, y los materiales de desecho aumentan el relieve de un collage de 1976.
El autorretrato
Las pupilas dilatadas y posturas pétreas de las mujeres de Spilimbergo también están presentes, junto a un retrato en tinta de Germaine, su mujer francesa. Pero lo que deslumbra de la selección es el propio autorretrato del artista en plena faena plástica, de 1935: la mirada profunda y celeste, el rictus severo con el que se ganó fama de maestro obsesivo y riguroso, increpa al espectador delante de un caballete.
Del esposo de Raquel Forner y discípulo de Bourdelle, el escultor Alfredo Bigatti (1898-1964; autor de los monumentos a Roca y a Mitre) se exhiben dos cabezas de bronce, muy cerca de la curvilínea escultura "El cacique", de Sesostris Vitullo (1899-1953). Y una talla en mármol de Carrara que abreva en el más puro clasicismo se exhibe como ejemplo la primerísima época de Pablo Curatella Manes (1891-1962).
Completan la muestra una magnífica obra en blanco y negro, "Las niñas" de Héctor Basaldúa, y una colorida escena veneciana, de inocultable influencia cezariana de Aquiles Badí (1894-1976).
El espíritu de los trágico y el dramatismo del sufrimiento humano se cuela en las mujeres de Raquel Forner (1902-1988) en contraste con la paleta alegre y encendida de Juan del Prete (1897-1987). Aunque el artista autodidacto y admirador de Miró coincidió en París con el grupo, actuó independientemente.
Antológica, la muestra del grupo de París, abierta hasta el 5 de septiembre, puede visitarse de martes a domingo, de 11 a 19, en la sede de la UCA, avenida Alicia Moreau de Justo 1300.
Berni en Palermo Chico
- Más de 6000 personas visitaron hasta ahora la muestra "El paisaje de Berni. ¿Sólo paisajes?", en el Museo Metropolitano, Castex 3217, en Palermo Chico. La exposición reúne 105 obras, entre óleos, collages y témperas del recordado artista rosarino, que transmiten un mensaje de alto contenido social. Se destacan imágenes de la pampa tormentosa, caminos de distintas ciudades y suburbios, y dibujos que Berni dedicó a Martín Fierro y Don Segundo Sombra, dos clásicos de la literatura gauchesca. Puede ser visitada hasta el 25 de agosto, los sábados y domingos, de 12 a 19, y de lunes a viernes, de 13 a 20.



