Aumenta la demanda y la venta de símbolos patrios
Identifican el fenómeno con una revalorización de la identidad nacional
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"¡Hay gorro, bandera y vincha!", grita el vendedor con voz cavernosa. Son las nueve, y el partido está por comenzar. Aunque esta noche no juega la Selección, algunas banderas nacionales flamean en el aire nocturno y fresco que se mezcla con el humo del choripán.
"Siempre hay algún patriota que pide la celeste y blanca. Por eso, cuando salgo a vender gorros, camisetas y «trapos» de los clubes de fútbol, incluyo alguna bandera nacional... ¡Cada vez se venden mejor!", dice el vendedor, que prefiere no revelar su identidad por cuestiones impositivas.
Aquí, en la cancha de Estudiantes de La Plata, todos parecen coincidir en que cuando juega la Selección o cada vez que se presenta su equipo en un partido internacional la gente libera su "ser nacional" y la bandera argentina se vuelve una insignia obligatoria.
Pero ese furor por la bandera argentina -que hoy, en su día, será celbrada con actos en todo el país (ver aparte)- no sólo es un fenómeno que se exhibe en las canchas de fútbol. También se lo ve últimamente en las calles, en los automóviles y en los balcones, cuando llega una fecha patria.
Incluso se revela en las ventas de símbolos patrios (escarapelas, banderas, escudos e insignias) que este año aumentaron entre un 5% y un 10% respecto de 2004 según confiaron a LA NACION distintos fabricantes del ramo.
"Hay una especie de revalorización de los símbolos patrios: hay más escarapelas en las solapas de los sobretodos, de las camperas; hay más banderas en los automóviles, en las ventanas de los edificios; parece haber un renovado sentimiento por la Bandera y por la patria", dice el historiador Félix Luna.
Y los fabricantes también lo perciben así. "Durante 2005 hemos elevado las ventas. Hay una notable demanda de símbolos patrios. Sobre todo de instituciones que nos piden banderas nacionales de ceremonia. También están los clientes particulares que solicitan estas insignias para colocarlas en los balcones los días patrios y cuando juega la selección", señala Alberto Kohan, propietario de la fábrica Banderas Antártida Argentina SRL.
Su padre, Mauricio Kohan, fundador de esa fábrica que ya tiene más de 40 años en el país, dice que la «industria de la Patria» surgió allá por 1978. "Fue durante el Mundial. Eramos muy pocos los que fabricábamos banderas. Cuando decía a qué me dedicaba, me miraban como si estuviera loco y se quedaban pensando. Después del campeonato comenzaron a proliferar las fábricas y los talleres se multiplicaron", recuerda.
Valores en alza
Ahora las banderas se venden de todos los tamaños y en diferentes telas. La más preciadas son las de ceremonia, que tienen un valor de $ 150 a $ 320. La banderas de exterior cuestan entre $ 30 y $ 50. Y las escarapelas se venden al público a partir de $ 0,50.
Para el escritor y ensayista Santiago Kovadloff, la revalorización de los símbolos patrios es un fenómeno que se consolidó en 2001. "El país estaba inmerso en una crisis institucional. Había una falta de identidad nacional, una necesidad de escapar a esa crisis que incluyó el paso agobiante de cinco presidentes en menos de diez días", señala Kovadloff. "Entonces -continúa-, el ciudadano comenzó a buscar en los símbolos patrios su identidad, pero a la vez cargó a esos símbolos de una nueva identidad que les permitiera pensar un futuro mejor. Y en estos momentos que se percibe una leve mejoría económica hay motivos para una celebración con los símbolos patrios".
Según Cristina Gorse, propietaria de Banderas Talleres Raso, "hay dos tipos de fabricantes de banderas: uno más formal, que se encarga de símbolos patrios para instituciones como escuelas, gobierno y Ejército, y otro más informal, que confecciona las insignias en telas y nylon más económicas y de baja calidad, destinadas a la cancha y actos partidarios".
Por su parte, Kohan añade: "Mucha gente pide la bandera con un sol. Pero nuestra insignia lo tiene impreso en las dos caras. No tiene reverso. Son cosas que hay que respetar. También hay que desmitificar algunos relatos escolares como el que dice que la bandera nunca se debe lavar. La única insignia que no se lava ni se dobla es la bandera de guerra".
Datos y curiosidades
- Una bandera de ceremonia cuesta al público entre $150 y $ 320. La bandera común, la que habitualmente se ve en balcones y casas particulares, entre $ 30 y $50. Las banderas pequeñas, para llevar en la mano, $ 3.
- En materia de escarapelas, los precios varían según el modelo, pero llegan al público en aproximadamente 50 centavos por unidad.
- La única bandera que no se lava ni se dobla es la de guerra.
Actos oficiales
- Como todos los años el centro de los festejos por el Día de la Bandera estará en Rosario. Allí, al mediodía, se espera la llegada del presidente Néstor Kirchner para que inaugure el acto central, al que seguirá el tradicional desfile cívico-militar. En tanto, en Buenos Aires, el jefe de gobierno, Aníbal Ibarra, junto a autoridades civiles, militares y eclesiásticas, encabezará, a las 8, la ceremonia de izamiento del pabellón nacional en la Plaza de Mayo. Tras el acto, Ibarra se dirigirá a la sede de la Legislatura porteña, donde, en el salón San Martín, se servirá un chocolate.
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