
Avanza en la UBA un acuerdo que permitiría elegir rector
Los dos sectores en pugna pactarían una fórmula y un programa de consenso
1 minuto de lectura'
Por primera vez desde la quinta y última asamblea fallida, en julio pasado, la crisis de la Universidad de Buenos Aires (UBA) podría dar un paso adelante en la demorada elección del rector. Los más optimistas confían en hacerlo, además, a fines de noviembre.
Entre los artífices del pacto, según pudo saber LA NACION, se incluye la mayoría de los trece decanos, que desde hace un mes avanzan en el trabajoso armado de un consenso: una fórmula de rector y vicerrector, nombres para las secretarías del Rectorado y un "acuerdo programático" que aprobaría la asamblea, como garantía de cumplimiento.
Se iniciaría así una gestión de transición, con la participación y la mirada atenta de los decanos -una novedad para la UBA, más caracterizada por funcionar como "una federación de facultades" que por su vocación institucional de conjunto-, que completaría los tres años del rector que debía haber asumido en mayo pasado.
Nadie sabe todavía, sin embargo, cómo atravesar el obstáculo más persistente y efectivo de la crisis: los estudiantes que conducen la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA), que vienen impidiendo sistemáticamente la realización de la asamblea desde hace ya seis meses y medio, con reclamos de "democratización" y reforma del estatuto.
Con matices
En este acuerdo -que algunos califican de inminente y otros ven con más reservas- acercaron posiciones los dos sectores en pugna: el que postula como rector al decano de Farmacia y Bioquímica, Alberto Boveris, en una alianza heterogénea de radicales y peronistas (y que tendría más votos en una hipotética asamblea), y el que apoya al decano de Medicina, Alfredo Buzzi, identificado con posiciones de izquierda.
La fórmula inicialmente acordada incluiría como rector al actual decano de Veterinaria, Rubén Hallú -del primer grupo-, y vicerrector al decano de Arquitectura, Jaime Sorín, de la izquierda, ambos de perfiles bajos en lo que va de la crisis.
Sin embargo, las posiciones no son uniformes en los grupos, en particular dentro del mayoritario. Allí, mientras algunos decanos negocian activamente y se muestran optimistas, otros son más reticentes: afirman, por ejemplo, que los nombres de la fórmula de consenso no son todavía definitivos y que ninguno de los candidatos oficialmente en escena -Boveris y Buzzi- ha resignado su lugar todavía.
Hay quienes rechazan la potestad de la minoría de elegir el nombre del vicerrector, cuestionan la figura de Sorín en ese lugar y promueven que el actual vicerrector, Aníbal Franco, permanezca en ese cargo. De hecho, la posibilidad de su candidatura como "de consenso" se mencionó varias veces en los últimos meses.
En el acuerdo alcanzado hasta ahora, el grupo mayoritario pondría los nombres de los secretarios de Hacienda, General, Extensión y Ciencia y Técnica, y la minoría haría lo propio con las secretarías Académica y de Planificación, aunque reclama tener una suerte de veedor en la estratégica área de Hacienda.
Tampoco es unánime la fecha de la asamblea, y algunos ya están pensando en dejar pasar las vacaciones y hacerla en abril.
Para otros, en cambio, la demora agravaría el ya precario funcionamiento institucional de la UBA. Aunque con el refuerzo presupuestario que dio el Ministerio de Educación recientemente la UBA llegaría a fin de año, lo haría debiendo el pago de subsidios de investigación, sin convocar a las Becas Sarmiento de ayuda económica para el año que viene, con cientos de trámites pendientes de resolución y con varias áreas paralizadas.
El obstáculo de la FUBA
"Buscamos poner la UBA más allá de los nombres y los grupos. Con esta crisis nos conocimos más, vimos que hay acuerdos de fondo a los que se puede llegar", admitió un decano del grupo mayoritario, del sector más optimista.
Según comentó, el acuerdo programático -cuya redacción está en marcha- incluye entre sus puntos un fuerte reclamo de mayor presupuesto, que transparentaría la grave situación financiera de la UBA; resolver la situación de los docentes ad honórem y regularizar la de los interinos; aumentar las becas de investigación y vincularlas más con el sector productivo; reformular el CBC, y coordinar las tareas de extensión de las facultades.
"Hay que demostrar el retraso presupuestario grande de la UBA, que está claramente desfinanciada. El Gobierno está haciendo un esfuerzo, pero fue un error dejar de asistir a las reuniones del Consejo Interuniversitario Nacional, porque los criterios que se aplican al distribuir el presupuesto se diseñaron allí y ahora nos son desfavorables", dijo.
Más allá de los acuerdos políticos, nadie arriesga propuestas para resolver la obstaculización de la asamblea que viene practicando con éxito la FUBA. "Por más que nosotros nos pongamos de acuerdo, si hay 40 estudiantes que no quieren que se haga la asamblea y el Gobierno no manda a la policía, no vamos a poder sesionar", dijeron en el grupo mayoritario.
En la izquierda, donde insisten en no apoyar ninguna convocatoria a la policía, hay quienes proponen que los asambleístas marchen en conjunto al Colegio Nacional de Buenos Aires y si el edificio está ocupado sesionen allí mismo, sobre la calle Bolívar.
Cronología del conflicto
- El 4, 6 y 18 de abril, el 2 de mayo y el 17 de julio, la UBA intentó realizar su asamblea. La FUBA lo impidió.
- Finalizado el período del ex rector Jaim Etcheverry, el 7 de mayo, asumió por una semana el vicerrector Berardo Dujovne. A él lo sucedió Buzzi, por ser el decano de mayor edad, quien renunció el 28 de mayo, por discrepancias con el grupo mayoritario que integraba.
- El 31 de mayo fue elegido vicerrector Aníbal Franco, en una turbulenta sesión, terminada a puertas cerradas.
- Hace una semana, la FUBA ocupó el Rectorado e impidió una sesión del Consejo Superior, en rechazo de la evaluación de la carrera de Ingeniería -que iba a tratarse ese día- por parte de la Coneau. Los estudiantes frustraron, una vez más, el debate.





