Azpiazu reemplazará a Dibbern en la Universidad de La Plata
Es el actual decano de Arquitectura y representa a un sector cercano al radicalismo
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LA PLATA.- El decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Gustavo Adolfo Azpiazu, fue elegido ayer nuevo presidente de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) para el período 2004-2007, tras frustrarse la reelección de Alberto Dibbern, que aspiraba a un segundo mandato.
Pese a ello, el oficialismo universitario -enrolado en el radicalismo- continuará al frente de la casa de altos estudios, tal como lo viene haciendo desde la reinstauración democrática, en 1983.
La designación tuvo lugar durante la Asamblea Universitaria que se desarrolló durante más de cuatro horas en el salón de actos del Colegio Nacional Rafael Hernández, de esta ciudad, en una semana signada por una dura controversia por los resultados alarmantes de una prueba de cultura general difundida en la Facultad de Ciencias Jurídicas.
Asistieron a la asamblea 180 representantes de los tres claustros universitarios: 90 profesores, 60 estudiantes y 30 graduados, que integran los consejos académicos de las 15 facultades de la universidad, donde estudian casi 90.000 alumnos.
El presidente saliente, el médico veterinario Dibbern, pretendía acceder a un segundo mandato, pero horas antes de la asamblea desistió de su aspiración ante la imposibilidad de contar con el apoyo de los dos tercios de los asambleístas (120 votos), necesario para lograr su reelección. Así, tras negociaciones que se extendieron hasta las 5 de ayer, Dibbern optó por dar un paso al costado y promover la candidatura de Azpiazu, que originalmente lo acompañaba como candidato a la vicepresidencia.
Con esa maniobra logró evitar un eventual triunfo del ex decano de Humanidades y Ciencias de la Educación José Luis De Diego, apoyado por sectores justicialistas e independientes.
Azpiazu, de 61 años, alcanzó 96 sufragios; De Diego logró 66, mientras que 18 asambleístas votaron en blanco. El presidente electo asumirá el 31 de este mes. La lista de oradores en la asamblea incluyó a 26 representantes de la comunidad universitaria, quienes fundamentaron sus votos durante cuatro horas.
Amigos y adversarios
Tras su consagración como nuevo presidente de la UNLP, Azpiazu se hizo presente en el recinto, agradeció el apoyo recibido y destacó "la necesidad de hacer una universidad construida entre todos. Muchos de los que hoy fueron nuestros adversarios son amigos, por lo que a partir de la próxima semana estaremos trabajando en lo que nos une y debatiendo aquello que nos separa".
Entre los lineamientos de su futura gestión, Azpiazu esbozó que hay que plantear el sistema de ingreso en las facultades "en relación con la problemática vinculada con la educación secundaria". Admitió, en ese sentido, que "en la actualidad hay algunas situaciones límite en las que la universidad debe tomar alguna decisión, con el fin de analizar causas y efectos, y ver de qué modo eso se vuelve a recomponer".
Durante su breve discurso, en el que exteriorizó su emoción, destacó que "éste es el momento para que empecemos a discutir las ideas que permitan desarrollar los programas que hagan falta", y se mostró en favor de "continuar los aspectos positivos del proyecto de Dibbern, como la consulta permanente y el diálogo persona a persona".
Mientras desde los sectores opositores se objetaba la falta de un plan de gobierno por parte del nuevo presidente, Azpiazu estimó necesario "un gesto de nobleza para permitir la continuidad" del titular saliente, por lo que "fue injusta esta situación; pero a partir de la plataforma de Dibbern vamos a proponer otras cosas y avanzaremos".
El presidente electo es representante del radicalismo universitario, pero él prefiere ubicarse en la franja del pensamiento político independiente.
Además de haber sido reelegido para otro período en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de La Plata, Azpiazu preside desde el año último la Comisión de Decanos de Facultades de Arquitectura de Universidades Nacionales.




