Bergoglio visitó el hospital Borda
Lavó los pies a 12 enfermos; invitó a buscar la unidad, que “es superior al conflicto”
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"La unidad es superior al conflicto..., potenciar la coyuntura conflictiva es apartarnos de los verdaderos caminos de solución."
El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, dijo que todas las Pascuas tienen su mezcla de certezas y de incertidumbres, como la vida, y señaló que en esta Semana Santa "en que Jesús nos reconcilió con el Padre", el mensaje de la reconciliación adquiere una tónica más fuerte.
De pie en un rincón de la destartalada entrada del hospital neuropsiquiátrico José Borda, el prelado respondió con voz apenas audible a las preguntas de algunos periodistas, a quienes saludó uno a uno por Pascua.
Bergoglio salía de celebrar la misa de la Cena del Señor para enfermos y personal del hospital. Lavó y besó los pies a 12 enfermos con trastornos mentales severos.
"Todos los Jueves Santos trato de acercarme a un lugar de dolor y de lavarle los pies a esta gente que sufre, que de alguna manera está imitando a Jesús", deslizó. En años anteriores, visitó este día a los presos de Villa Devoto, a los afectados de sida del hospital Muñiz, a los chicos internados en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, a los alojados temporalmente en el hogar San José...
"Hoy escogí este lugar de dolor y sufrimiento donde hay gente que desde hace mucho tiempo está internada y que son parte de nuestra vida, de nuestra sociedad, de nosotros mismos. Los quise acompañar", explicó.
Alguien le señaló que después de la marcha por Axel Blumberg se acentuó el hablar de derecha e izquierda, y le pidió opinión sobre esas antinomias. "Todo lo que sea simplismo es un balance dibujado; está lejos de la verdad. Los simplismos no son humanos; el hombre es una persona muy compleja y la vida no se puede viviseccionar como en una clase de histología o de anatomía."
–¿Ve signos de resurrección en el país?
–Cada vez que un hombre o una mujer, cada vez que un chico o una viejita se hace la señal de la cruz, yo veo un signo de resurrección, porque es confesar la fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y proclamar que por la sangre de Cristo fuimos salvados. Y eso es revolucionario: la sangre de Cristo es la única revolución de fondo; es la que nos salvó y es la que nos da fuerzas para seguir luchando.
Le preguntaron si la lucha de Blumberg puede ser tomada como un ejemplo, y asintió. "Todos tenemos que luchar por nuestros valores, por defender el hogar, la vida, los valores cristianos, por defender a nuestros chicos y a los que están por venir."
Sobre la marcha contra la inseguridad, dijo que muestra el anhelo de la gente, que quiere estar en paz. "Y eso nos tiene que mover a todos a la oración y a poner nuestro grano de arena para ayudar a la solución, cada uno desde su puesto de trabajo."
–¿Cree que estamos en un punto de inflexión desde un punto de vista político?
–No sé de política. No puedo dar un diagnóstico técnico; hablaría de oídas y no me gusta. Lo que sí sé es que cada vez que nos acercamos a Dios estamos en un punto de inflexión: Dios nos convierte el corazón... En esta semana cuando uno ve iglesias llenas de gente que busca a Jesús, todos –yo primero– estamos en un punto de inflexión, porque queremos convertirnos, desde el punto de vista religioso.
La audacia apostólica
Por la mañana, Bergoglio presidió la misa crismal en la Catedral, donde unos 400 sacerdotes repitieron las promesas de su ordenación.
El arzobispo los exhortó a pedir la gracia de la audacia apostólica, "para cuidar bien la fragilidad de nuestro pueblo".
Expresó que en el diagnóstico que hace Jesús de la situación del mundo "no hay nada de quejumbroso, nadade paralizante..., por el contrario, es una invitación a la acción fervorosa".
Dijo que "la conciencia de la propia fragilidad, humildemente confesada por Pedro, no suscita de parte del Señor una invitación al repliegue, sino que lo mueve a enviarlo en misión, a exhortarlo a que navegue mar adentro, a ser pescador de hombres".
Mucha gente asistió a la misa en la Catedral, y al anochecer fueron muchos quienes recorrieron siete iglesias, donde quedó reservado el Santísimo Sacramento, en "monumentos" adornados con flores.
Hoy, Viernes Santo, no se celebra la misa; en los templos se lee la Pasión, se adora la cruz y se administra la comunión con las hostias consagradas el día anterior.
Otra celebración tradicional es el rezo del Vía Crucis, que recuerda los momentos del camino de Jesús hasta el Calvario. A las 20.30, partirá de la plaza del Congreso hacia la Catedral el Vía Crucis con el llamado Cristo de los Futbolistas. Habrá teatralizaciones, pantallas gigantes, confesiones, y se repartirán 10.000 velitas entre los asistentes.
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