Casi tres siglos de historia
La iglesia San Juan Bautista y el Convento de Nuestra Señora del Pilar constituyen un núcleo de inmenso valor patrimonial que invitan al homenaje y al recogimiento
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En pleno Monserrat se alza la iglesia San Juan Bautista -cuyo nacimiento se conmemoró el 24 de junio último-, conocida durante años como “la iglesia de los vascos” por su condición de Casa Provincial de la Congregación de los Padres del Sagrado Corazón (Bayoneses) desde 1862. También fue hospital durante las Invasiones Inglesas y en su Patio de la Reconquista yacen los restos de criollos y británicos caídos en 1806 y 1807.
La primera capilla de Alsina y Piedras fue construida aproximadamente en 1620 como “parroquia de naturales”. Después fue viceparroquia de la Catedral. El 29 de septiembre de 1777 se colocó la piedra fundamental del templo que fue inaugurado el 15 de agosto de 1795, “con fuegos artificiales que accidentalmente rozaron el vecino Teatro de la Ranchería, que acabó incendiándose”, relata hoy el hermano Roberto, de la Congregación de los Padres Bayoneses. En 1749 habían llegado a Buenos Aires, procedentes de Chile y España, veinte religiosas Clarisas que se alojaron primero en la pensión de Salvador del Castillo y luego en la primitiva iglesia de San Nicolás. En 1754 se mudaron al nuevo Convento de Nuestra Señora del Pilar, en San Juan Bautista, donde las hermanas de la congregación vivieron en clausura hasta 1982. Hoy se pueden ver el torno, el locutorio, las salas del coro y el antecoro, los confesionarios y el comulgatorio -datan del siglo XVIII-, que se abría a través de la reja que comunica con el templo.
Poco a poco adquirieron terrenos de la manzana delimitada por Alsina, Piedras, Moreno y Tacuarí, donde levantaron patios y una huerta. Después fueron casas, comercios y hoteles cuyo alquiler les proveía el sustento. Un amplio sector sobre Alsina es hoy una hermosa plaza arbolada, enlazada con antiguos patios, rodeada por los muros originales de la iglesia -de más de dos metros de espesor- y las modernas torres del hotel Inter-Continental. Diseñado por el estudio Urgell, Facio y asociados, con el asesoramiento de la arquitecta Giselle Grassi, este conjunto que comunica, mediante canteros y diferentes niveles, el predio de la iglesia con el del hotel establece un espacio abierto a los vecinos en el que se valorizan armónicamente presente y pasado. Es importante destacar que fue costeado, como obras de restauración, iluminación y mantenimiento del templo, por el hotel y la empresa que lo construyó, un hecho alentador en tiempos en los que muchas de las iglesias más antiguas del centro y el casco histórico se encuentran en situación de emergencia edilicia o económica.
San Juan Bautista -monumento histórico nacional- no es parroquia. Depende de la iglesia Nuestra Señora de Monserrat. Su imponente interior y fachada con dos torres (en una de las cuales se observa un reloj que funciona) y un vitral-rosetón, datan de 1901, cuando el templo fue restaurado por el arquitecto Rómulo Ayerza. Presiden el altar mayor la Virgen del Pilar y Nuestra Señora de Lourdes; entre ambas, San Juan Bautista; a los costados, varias imágenes de santas que pertenecieron a la Orden de San Francisco. Entre el altar y la reja está enterrado, a su pedido, don Pedro Melo de Portugal y Villena, quinto virrey del Río de la Plata, fallecido en 1797. El piso conserva su estructura original de troncos canteados a mano con hacha, sobre los que se colocaron ladrillos y baldosas.
La imagen del Nazareno vestido que se observa junto a una puerta lateral (del siglo XVIII, como la Virgen con el Niño y Nuestra Señora de Belén) es una réplica del original, prácticamente destruido por el fuego el 16 de junio de 1955, como la puerta del tabernáculo. (Se dice que una morena que trabajaba en la casa donde se encontraba el Cristo oyó su voz, pidiendo ser llevado a la iglesia de San Juan.)
La corona y el corazón de plata de la Virgen Dolorosa, ubicada ante el altar de las reliquias, y el Niño Jesús que sostiene la Virgen del Carmen, entre otras piezas, además de manteles, candelabros y hasta floreros, han sido sistemáticamente sustraídos, por lo que la iglesia permanece cerrada por las tardes.
Diariamente, la misa es a las 7.30 y a las 12.15; los domingos, a las 11, aunque ya no se celebra en vascuence -aunque sí se entonan en ese idioma los cánticos religiosos- la misa del segundo domingo del mes. En la sala biblioteca del antiguo coro se efetúan reuniones, como la reciente de la Mesa de Diálogo Argentino. Algunas se organizan en colaboración con el hotel, con beneficio exclusivo para el templo.
La estatua de Santa Clara, patrona de la ciudad y protectora de los patriotas que la defendieron, en el centro del Patio de la Reconquista, invita a compartir el homenaje, el recogimiento y el remanso que ofrecen estos muros más de dos veces centenarios.
En la fecha de San Juan -recuerda el hermano Roberto-, “siempre venía un cómico de Barracas y nos pedía que rezáramos un responso por Carlos Gardel en el aniversario de su fallecimiento...”
Las tragedias y turbulencias de la vida y de la historia que resuenan en este lugar conviven serenamente con la devoción y también con la música: los tres órganos con los que cuenta la iglesia son bien conocidos por sus feligreses y por el público asistente a los conciertos que interpretan prestigiosos organistas.
(Para informes y visitas: 4342-1315.)
Tiziano
Ya no está en la iglesia San Juan la tapicería La adoración de los Reyes Magos, copia de una obra de Tiziano, y, según una investigación de Enrique Udaondo, de origen flamenco y ejecutada en Bruselas (siglo XVII). Originariamente perteneciente a la corona española, fue remitida a Filipinas y de allí, en viaje de regreso a España, en 1818, el barco en que era transportada fue apresado por una nave corsaria y su destino fue Buenos Aires. Fue adquirida aquí en subasta pública y donada a la iglesia de San Juan. Muy deteriorada, la conservan las hermanas de la congregación, lejos del barrio de Monserrat.




