
Celebración con literatura y teatro
"Pacho" O´Donnell presentó el libro que reúne su producción dramática. En el encuentro, importantes actores interpretaron sus obras. Mirá el video
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Como en el living de su casa colmado de amigos se veía a Mario "Pacho" O’Donnell en el Teatro del Pueblo, el lugar elegido para presentar el libro Teatro, que reúne sus ocho obras dramáticas, estrenadas entre 1975 y 2007.
Aunque hubo discursos, agradecimientos y memorias, como suele pasar en las presentaciones de libros, enseguida el texto editado por Sudamericana cobró vida: sobre el escenario, distintos actores fueron representando fragmentos de las obras, que O’Donnell se encargaba de presentar.
"El teatro es algo curativo para mí, porque contradice mi tendencia a recluirme en mis espacios más privados y mis afectos más próximos. El teatro tiene el aspecto de la creación con otros y la creación colectiva siempre enriquece el texto", dijo O’Donnell a La Nacion. "Me parece importante que el libro llegue a las manos de actores, directores y profesores, sobre todo en nuestro país, en el que se publica muy poco teatro", afirmó.
El clima de "celebración", como no se cansaba de repetir el autor, comenzó en el foyer –donde el historiador recibía a los invitados, daba notas a algunos medios y se sacaba fotos– y siguió en la sala, en cuyo escenario se fueron sucediendo las escenas y los personajes, recreados con la misma austera escenografía de dos sillones y una mesa. A un costado, como director de escena, se acomodó O’Donnell, que iba dando paso a los actores, previa referencia a las épocas, condiciones y elencos originales de sus obras.
Muchos de ellos estaban allí, en una platea desde la que los actores, dramaturgos y directores iban apuntando recuerdos. Estaban Daniel Marcove –director de tres de las obras–, Raúl Rizzo –actor también en tres piezas–, Rubens Correa, Lydia Lamaison, Lino Patalano y Tito Cossa, que agradeció en el escenario la ayuda que O’Donnell dio cuando era secretario de Cultura para recuperar el Teatro del Pueblo.
Según la organización de Santiago Doria, se fueron sucediendo fragmentos de "teatro semimontado". Así, Ingrid Pelicori y Martín Slipak recrearon una escena de Escarabajos, estrenada en 1975, con Marcove leyendo las indicaciones de la escena; Adela Gleijer y Lina de Simone lo hicieron de manera conmovedora con Lo frío y lo caliente, de 1977, mientras Raúl Rizzo, de nuevo Pelicori y Onofre Lovero escenificaron un fragmento de Lobo ¿estás?, de 1981, que formó parte de Teatro Abierto.
Para Vincent y los cuervos, y El sable –con Rodolfo Bebán como Juan Manuel de Rosas– se mostraron fragmentos en video. Luego, un aplaudido Rubén Stella recreó su personaje de Simón Bolívar en El encuentro de Guayaquil, mientras Juan Palomino y Raúl Rizzo lo hicieron con La tentación, todavía en cartel, que pone en escena el encuentro entre Manuel Dorrego y el embajador inglés Lord Ponsomby.
"La obra de Pacho tiene el plus de su condición de médico, psicoanalista e historiador. Sanar los dolores del cuerpo y el alma es una herramienta privilegiada para retratar la condición humana, que es lo que hace finalmente la poesía", dijo la crítica teatral Olga Cosentino, invitada final al escenario en el que Dorrego acababa de morir fusilado.
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