
Claire Keegan reveló en Buenos Aires sus secretos de escritura: “No es complicado”
La irlandesa, autora de “Antártida” y “Recorre los campos azules”, dará dos charlas en el Filba: este viernes en el Malba y el sábado, en la Facultad de Derecho
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A casi 18 años de su última visita, la escritora irlandesa Claire Keegan volvió a la Argentina para participar, por segunda vez, del Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires (Filba).
Antes de las actividades que realizará en la nueva edición del encuentro literario, la autora brindó una conferencia de prensa en la librería Eterna Cadencia, también editora de sus libros en el país, donde habló de diversos temas: desde su proceso de escritura hasta Donald Trump y su admiración por Jorge Luis Borges.
Ante una pregunta de LA NACION, Keegan, que desde su última visita publicó las nouvelles Tres luces (2010), Cosas pequeñas como esas (2021) y Bien tarde en el día (2024), afirma que escribir “no es complicado”. Según ella, el primer paso es hacer una “incisión en el tiempo”.
“Elijo un punto de vista y lo sigo. Entonces aparece el deseo, que entra a través de los ojos y recorre el cuerpo hasta los pies. Tus pies nunca mienten. Tus pies siempre avanzan hacia lo que deseás”, explicó.
Con el deseo y el movimiento llegan también los problemas: “Si seguís a los pies, vas a poner la mano sobre algo. Probablemente no sea un vaso de agua. Puede ser la esposa de tu hermano. Pueden ser las apuestas. O un whisky doble a las nueve de la mañana. Y ahí empiezan los problemas. Entonces llega la pérdida”, señaló.
Para Keegan, los personajes más interesantes son aquellos que ponen en riesgo todo: dinero, trabajo, familia u hogar. “Un personaje central para mí es alguien que está perdiendo. Y entonces hay consecuencias. Y eso es interesante de expresar y observar: qué es lo que se pierde a causa de la estupidez que cometiste”.
En su opinión, la mala literatura es aquella que “trata sobre lo que ocurre dentro de la cabeza de alguien”: “Me dejé el lavarropas encendido, no cerré la ventana, tengo que pagar las cuentas”. En cambio, cuando el narrador acompaña físicamente a un personaje a través del tiempo, “el lector tiene la posibilidad de ir a algún lugar”.
Por eso, rechazó la idea de que la escritura sea un proceso necesariamente complejo: “Contar historias, escribir ficción, no es algo complicado. No estoy diciendo que sea fácil escribir un buen libro, pero no es complicado. Creo que puede llegar a serlo. Creo que es el propio escritor quien puede terminar complicándolo más de la cuenta”.
Su opinión de Borges
Keegan también habló de su fascinación por Jorge Luis Borges, de cuya muerte se cumplieron 40 años en 2026. “Leí varios de sus cuentos en distintas antologías, especialmente cuando era estudiante, a los 20. Creo que en su obra hay mucha compasión y mucha magia. Además, invita al lector, porque muchos escritores que escriben de esa manera dejan a muchas personas de lado. Es muy igualitario, no es elitista y también es muy divertido”.
Críticas a Trump
Consultada sobre Donald Trump, quien especuló en las últimas semanas con promover una reunificación de Irlanda, Keegan fue contundente: “Creo que es un comentario que nace de la ignorancia. Su conocimiento de la política irlandesa es muy limitado. Él considera que cualquier país que sea vecino de otro tiene derecho a anexarlo. Lo mismo piensa con respecto a Groenlandia o a Canadá. Esto me recuerda a Hitler, que pensaba que podía anexar Austria y que todo el mundo podía tolerar esa situación y seguir llevándose muy bien. Creo que tiene un micrófono demasiado grande”.
Poetas preferidos
“No sé nada de ficción ni de poesía contemporáneas”, dice Keegan, quien reconoce que creció “en una casa sin libros”. Y agrega, entre risas, que prefiere regresar a los libros de Jane Austen antes que correr detrás de una novedad editorial. Sus alumnos, relata, le hacen un chiste recurrente: cuando muere algún escritor conocido, le dicen: “Ya falleció, Claire; ahora podés leerlo”.
La poesía, en particular, ocupa un lugar central en su vida. El irlandés Louis MacNeice, las estadounidenses Emily Dickinson y Elizabeth Bishop, y los británicos Philip Larkin y W. H. Auden figuran entre sus autores favoritos. “Leo poemas de la misma manera en que otras personas miran sus chats o videos en TikTok. La poesía es extraordinaria, alimenta la escritura”, reconoce.
Nueva novela
Sobre el final, Keegan anunció que está trabajando en la sucesora de Bien tarde en el día. La novela estará inspirada en la vida de su madre, que crio a seis hijos en la Irlanda rural con escasa ayuda de un marido indolente.
Antes había hablado sobre el machismo sistémico que persiste en Irlanda, donde durante años las mujeres ni siquiera tenían derecho a heredar. “Mi padre, por ejemplo, le dijo a mi madre: ‘Nunca vas a poseer una sola piedra de esta casa’. Y ella había trabajado toda su vida en esa granja, había criado a seis hijos, preparado cada comida y lavado cada plato, además de mantener una huerta y un jardín de flores. Y era verdad: no heredó ni una piedra”.
Según la escritora, la novela será una “respuesta imaginativa” a la vida de su madre, aunque no se hace ilusiones sobre sus efectos: “No creo que haga ninguna diferencia”.
Para agendar
Lectura: Claire Keegan por Claire Keegan
Viernes 2 de octubre, a las 10, en el Auditorio del Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415). Keegan leerá algunos de sus cuentos más emblemáticos y luego responderá preguntas del público. Las entradas están agotadas.
Claire Keegan en primera persona
Sábado 3 de octubre, a las 20, en el Aula Magna de la Facultad de Derecho (UBA). Keegan conversará con su traductor al español, el escritor Jorge Fondebrider.

