
Clases y colchones en el CBC de Merlo
Desde hace más de dos meses los estudiantes pernoctan para evitar el cierre de la sede; se turnan y reparten las tareas
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En el aula ocho, pasando un cartel pegado al vidrio en el que se lee "villa cariño", dos estudiantes se desperezan en un colchón tirado en el piso, en un cuarto frío y casi vacío. En el pasillo que lleva al aula siete, las frazadas desordenadas de otros cuatro colchones hacen pensar que hasta hace unas horas algunos ocuparon esos lugares. Mientras tanto, minutos antes de que comience la clase de Sociedad y Estado, una alumna aprovecha para barrer el piso, como acostumbrada a esa tarea.
Este es el escenario atípico que desde hace dos meses se vive en el Centro Universitario de Merlo (CUM), que está tomado por los alumnos a raíz de un conflicto que la UBA mantiene con la municipalidad de Merlo.
No son más de 30 los estudiantes que pernoctan allí: se organizan para rotarse y distribuirse las tareas. Pero cada día son centenares los que se acercan para recibir clases y respaldar la toma.
A fines de marzo, cuando los 3500 estudiantes inscriptos se aprestaban a comenzar el Ciclo Básico Común (CBC) en la sede de Ricardo Balbín y Córdoba, la municipalidad de Merlo clausuró el establecimiento al alegar que el convenio que regía con la UBA desde hacía 14 años -por el cual la municipalidad aportaba el edificio y el mantenimiento de los servicios y la UBA pagaba el salario de los docentes- había sido rescindido.
Si bien la universidad reubicó a más de 1600 alumnos en otras sedes, unos 800 permanecieron en Merlo. Así, el centro está tomado y hasta hace unos días funcionaba sin luz y sin gas, hasta que el municipio restableció el servicio, que había interrumpido para desalentar la ocupación.
Los 24 docentes siguen dictando clases y la UBA reconoce la cursada. Además, instó, por resolución, a que la totalidad de los profesores realicen sus tareas en esa sede. Pero, por temor a que el municipio cierre el centro, estudiantes y padres se turnan para dormir y hacer guardias en la sede.
"Queremos una sede en el Oeste para estudiar. Puede ser en Morón o en Moreno, no estamos encaprichados con Merlo. Pero ir a Puán o a Ciudad Universitaria nos significa dos horas de viaje y nos imposibilita trabajar", explicó a LA NACION Cecilia Argüello, de 22 años, que estudia el CBC para la carrera de Trabajo Social.
"Desde el principio nos organizamos con comisiones de seguridad, de limpieza y de padres, y armamos cronogramas de emergencia para poder cursar todas las materias. Y limpiamos todos los días porque el personal no docente no viene nunca", añadió Javier Peralta, de 21 años, que estudia derecho.
Tiempo de replanteo
En el CUM, la dejadez de las instalaciones contrasta con las ganas de estudiar de los alumnos y con la avidez de enseñar de los docentes. Abrigados hasta el cuello, y con mantas compradas por algunos padres que se solidarizaron con los chicos, los estudiantes se sienten abandonados.
"Sinceramente me estoy replanteando si quiero estudiar en la universidad más «prestigiosa»", confesó Clara Silva, 20 años, que remarcó con ironía la última palabra. Y continuó: "Me reasignaron a Drago, fui dos veces, pero me sentí mal: tardaba casi dos horas en llegar y los profesores me decían que no había lugar para mí, que estaban saturados con clases de más de 100 personas. Estudiar, para muchos, es un sacrificio. Y esto lo empeora todo".
La profesora de biología Bernarda Díaz, una de las 25 que siguen dando clases en Merlo, reflexionó: "Cuando nos quisieron cerrar la sede, teníamos cientos de padres diciendo que no podían pagarles el boleto a sus hijos para que se trasladaran a otra sede, o que estudiar evitaba que fueran chorros. ¿Qué hacés frente a esa situación? Por eso nos quedamos".
Guadalupe de Paula, de 19 años, añadió: "No nos buscan sede, no vienen a limpiar y las autoridades no vienen a vernos". Junto a su compañera Clara, expresó que tienen miedo. "La policía viene sin patente y sin identificación. Acá en Merlo se manejan así. Y constantemente somos intimidados por hombres que merodean la zona con la cara tapada. Es obvio que son mandados por Raúl Othacehe [intendente de Merlo]", añadió Guadalupe. Esta afirmación se repitió entre todos los docentes y estudiantes consultados.
Cronología
- El intendente de Merlo dispuso en marzo el cierre de la sede donde se dictaba, desde hace 14 años, el CBC de la UBA
- Los estudiantes, acompañados de muchos padres, desconocen la medida y tomaron la sede.
- En abril, la UBA reubicó a unos 1600 alumnos.
- Los estudiantes marcharon varias veces al Rectorado para pedir que se garantice la continuidad de la sede.
- El 28 de mayo produjeron violentos incidentes y ocuparon el Rectorado. La protesta se repitió el miércoles último.
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