
Cómo reconstruir la escuela pública
Aconsejan mejorar la capacitación, evitar los paros, cambiar el formato escolar y sumar a la familias
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Dijo que era hija de la escuela pública, pero cuestionó la formación de los docentes y la cantidad de días sin clase. Lo podría haber dicho cualquier estudiante, pero salió de la flamante presidenta Cristina Kirchner, en su discurso de asunción, el lunes último. Así, desde lo más alto del poder quedó en evidencia la situación crítica del sistema educativo. Y surge una pregunta inmediata: ¿cómo reconstruir la educación pública?
El camino pasa por mejorar la capacitación y las condiciones laborales de los docentes, modernizar los contenidos que transmite la escuela y la forma en que los enseña, profundizar la inversión con políticas permanentes, garantizar los días de clase, que las familias incentiven a sus hijos, abandonar la mirada nostálgica del pasado y pensar en un nuevo formato escolar. Así lo expresaron rectores, docentes, alumnos, académicos, especialistas y funcionarios consultados por LA NACION.
Algunos insistieron, sin embargo, en que no se trata de volver a la escuela del pasado, porque ese modelo también produjo fragmentación y falló, sino que la búsqueda se centra en inventar un nuevo formato y construir nuevas relaciones con el saber.
"La escuela que fue no era tan maravillosa. Y las claves de las que se habla ahora ya se instrumentaron y fallaron. El desafío es inventar otra escuela que no es la de ayer", explicó la investigadora Graciela Frigerio, presidenta del Centro de Estudios Multidisciplinarios (CEM). Y continuó: "Es pensar en otro formato escolar, con usos distintos de tiempos y espacios, y habilitar a las escuelas a construir nuevas relaciones con el saber. No es capacitación, sino otro formato de la formación docente".
Para el ex ministro Juan Llach, miembro de la Academia Nacional de Educación, es esencial que la capacitación docente se haga en los propios colegios y que se cumpla con el presentismo de los alumnos. "Y también debe darse mayor autonomía a cada escuela para que construya sus propios proyectos educativos", dijo Llach.
Los propios alumnos
Con sólo 17 años, una alumna del Colegio Nacional de Buenos Aires sorprendió por la precisión y rapidez de su respuesta.
"Concursar a los profesores, reestructurar los programas educativos, aumentar el nivel de exigencia y que los padres incentiven a sus hijos", enumeró Verónica Malher. "Los programas son caducos y no se renuevan. Algunos profesores los dictan de memoria", añadió su amigo Ignacio Castillo.
Junto con ellos, los profesores de biología Carlos Alberto González y Alfredo Oscar Vispo señalaron la necesidad de trabajar con menos alumnos por curso -hoy son unos 35 en el aula- y fortalecer la relación entre los alumnos y el docente. Junto con Andrea López, profesora de química y vicerrectora del turno tarde, pusieron énfasis, también, en el papel de la familia. "Los valores y principios deben venir del ámbito familiar. Con nosotros están cinco horas y con los padres el resto del día", señaló la rectora del colegio, Virginia González Gass.
La licenciada Roxana Perazza, ex secretaria de Educación de la ciudad, concordó: "Hay que sumar de forma activa a las familias para que acompañen los aprendizajes y asuman el papel clave que tienen". Para Frigerio, en cambio, en tiempos en los que la familia está en plena remodelación identitaria, la escuela debe reconstruirse sin ella.
Contenidos culturales
Para la directora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), Guillermina Tiramonti, el contenido cultural que transmite la escuela está desfasado en el tiempo. "No es la contemporánea. Debe transformarse la cabeza de los docentes para que las escuelas den cobijo a esos nuevos lenguajes", dijo.
Para la ex ministra de Educación bonaerense Adriana Puiggrós, los docentes tienen voluntad de enseñar, pero la capacitación debe sostenerse para mejorar el nivel. "Gratuita y por puntaje, y que esté en relación con el salario. Además es necesario arreglar las escuelas y no emparcharlas", opinó Puiggrós, hoy diputada nacional.
La profesora Edith Litwin, directora de la maestría en tecnología educativa de la UBA, subrayó que la sociedad cambió y que hoy no educa sólo la escuela. Con esto en mente, es necesario pensar qué tipo de maestro se quiere y cuál es la formación docente necesaria. "La escuela debe replantear su función", dijo. Y estimó importante mejorar las condiciones de los maestros, ya que "el ejercicio de la docencia son más de cuatro horas de clase".
En este sentido, opinó la secretaria general del Sindicato de Educadores de Buenos Aires (Sedeba), Ada Leirós, quien puntualizó que los profesorados están degradados, porque cada vez se piden menos conocimientos. "El Estado no puede dejar el papel indelegable de formar a los docentes. Hoy, los profesores se capacitan una vez cada cinco años, porque no es obligatorio y nadie los controla", expresó. Para la secretaria general de la Ctera, Stella Maldonado, en tanto, "hacen falta sistemáticas políticas públicas que apunten a mejorar las condiciones de trabajo, los espacios y la formación de base, que debe ser gratuita y permanente".
Para la ex ministra Susana Decibe, es tiempo de entrar en las escuelas y revisar las situaciones reales en las que se presta el servicio y solucionar la falta de autonomía de las instituciones en decisiones de gestión. "El ministerio debe recuperar la facultad de otorgar validez nacional a los títulos de las provincias, porque es un valioso instrumento de control", señaló.





