Con los ideales intactos
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Ariane Mnouchkine (68) parece conservar los sueños intactos. En 1964 apostó a la capacidad renovadora del teatro y fundó el Théâtre du Soleil. Pasadas cuatro décadas, renovó aquella apuesta esperanzada: "Teatro, socórreme. Soy ignorante, edúcame. Soy monstruoso, humanízame. Soy dominante y cruel, combáteme. Fui arrastrado por el odio, haz surgir todas las fuerzas del amor", eran algunas demandas del poema "¡Auxilio!", que escribió y leyó en 2005, en el Día Mundial del Teatro.
Hija del cineasta ruso Alexandre Mnouchkine, a los 20 años Ariane integró la troupe teatral de la Sorbona, que condenaba el teatro burgués y la guerra de Argelia y que actuaba con control policial. Tras un viaje a Camboya y Japón, tomó contacto con el ritual escénico de Oriente y empezó a soñar con un teatro transformador, que recogiera la mística del brechtiano Berliner Ensemble y la herencia de directores como Jean Vilar, Roger Planchon o Giorgio Strehler. La idea se concretó en la Cartoucherie de Vincennes, en las afueras de París, donde desde 1972 hasta hoy la compañía fue consolidando su identidad, fundada en el rigor estético, la disciplina, el compromiso social y la solidaridad. Allí se estrenaron versiones de autores clásicos y creaciones propias como 1789, sobre la Revolución Francesa, después llevada al cine, cuyo éxito exigió una segunda parte llamada 1793. Mnouchkine volvió a elegir el cine como soporte para su Molière, la vida de un hombre honesto. No menos memorables son sus montajes de, entre otros títulos, Mephisto o el ciclo Los Atridas (1990), integrado por Ifigenia en Áulide, de Eurípides, y Agamenón, Las Coéforas, y Las Euménides, de Esquilo, una tetralogía sobrecogedora que mantuvo a esta cronista y otros 3.000 espectadores en arrobada hipnosis de nueve horas. Para el Théâtre du Soleil, la extensión de una obra solo responde a su exigencia poética. Cinco horas duraba Le dernier caravansérail (2003), sobre el drama de refugiados y expatriados contemporáneos. Aquel espectáculo fue la génesis de Les ...phémères (Los efímeros), que con ocho horas se presenta en estos días en el VI Festival Internacional de Buenos Aires. La obra pone en foco a criaturas comunes que viven acaso su momento final sin saberlo. "Tenía la intención de hacer un espectáculo sobre los instantes salvadores", dijo la directora antes del estreno, en 2006. Y añadió: "No nos estamos matando todo el tiempo. Nos salvamos, nos soportamos, nos curamos y nos educamos. [...] Para hacer un espectáculo sobre la belleza de los hombres y las mujeres, tenía que llegar a imaginar su desaparición. Así empezamos a trabajar, con la cercanía y la certeza de que vamos a desaparecer".




