
Con una gran fiesta, el Herald celebró 130 años de vida
Premiaron a Andrew Graham-Yooll
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"Somos un diario argentino escrito en inglés, que ve a la Argentina en un contexto mundial", dijo Gabriel Mysler, el presidente del directorio de The Buenos Aires Herald , que celebró ayer sus 130 años con una concurrida recepción en el Alvear Palace Hotel.
Con un estilo suelto, informal, Mysler mencionó casi al pasar al fundador, William Cathchar -un escocés que en 1876 sacó una hoja, The Herald , con una tapa llena de avisos, como los de Bagley biscuits (galletitas)-, pero insistió en el rumbo que le imprimió, en la misión del medio.
Desde hace 130 años, el Herald se ve a sí mismo como un diario crítico, responsable, no dogmático, respetuoso de los disensos. "Si nos equivocamos, rectificamos", dijo Mysler. Afirmó que ser testigo implica un compromiso, no perder el rumbo, no ceder al camino más fácil. Evocó a Moisés, que en nombre de Dios animó a su pueblo a seguir los mandamientos y le dijo: He puesto delante de ustedes la vida y el bien, la muerte y el mal. "Ante tanta tentación de torcer el rumbo -reflexionó Mysler-, elegimos elegir la vida."
A su lado, el vicepresidente de la Nación, Daniel Scioli, elogió al diario por el coraje, la vocación de servicio y la responsabilidad social desplegados "en su titánica tarea".
Mysler estimó reconfortante estar rodeado de amigos "que nos acompañan, que nos entienden, que nos siguen y que nos critican". Entre otros, en primera fila, estaba Juan Carlos Colombres (Landrú), que, cuando el disertante aludió a los planetas y dijo que no se sabe si Plutón es enano o no, se permitió acotar en voz alta: "Es enano, por parte de madre".
También estuvieron el ex presidente Raúl Alfonsín, Héctor Polino, Manuel Mora y Araujo, Graciela Römer, Daniel Divinsky, Juan Carlos Blumberg, Gregorio Badeni y los embajadores de Gran Bretaña y del Líbano. El primero conversaba con Gustavo Bossert, ex ministro de la Corte, cuya novela Los sirvientes será llevada al cine en Francia, cuando llegó Elena Highton de Nolasco, ministra del máximo tribunal, que dialogó sólo un momento porque debía irse a un homenaje a otro jurista, Guillermo Borda.
Luego se entregaron premios al periodismo. "No premiamos a quienes piensan como nosotros; no les damos premios a los amigos, sino a los que lo merecen", dijo el locutor.
Hecho en Buenos Aires , periódico de gente en la calle, "la prensa del asfalto", fue el primer premiado, en la persona de su directora, Patricia Merkin. Por la carrera de Comunicación Social de la UBA recibió una distinción su director, Guillermo Mastrini. Alejandro Romay, premiado, hizo llegar un cálido saludo. Nelson Castro fue muy aplaudido pero no pudo asistir; estaba grabando su programa. Lo mismo Magdalena Ruiz Guiñazú, de duelo. Con 34.000 horas frente a cámaras, Pinky también fue reconocida. Carlos Ulanovsky, autor de 13 libros y de actuación en muchos medios -entre ellos, LA NACION- y Lalo Mir, presencia cotidiana en la radio, fueron también muy aplaudidos.
Al final llegó un reconocimiento inesperado. Andrew Graham-Yooll, director del diario al que ingresó hace 40 años, se vio sorprendido. Mysler le entregó una estatuilla y lo describió como un periodista que no tuvo miedo de tener miedo, cascarrabias adorable, humano, que junta el sarcasmo inglés con la desfachatez porteña. "Un ser digno, merecedor del respeto de los demás. Bajo su timón -dijo-, el Herald no perderá el rumbo."



