Criticó el Papa el "predominio del agnosticismo y del relativismo"
Benedicto XVI reafirmó la importancia de la libertad religiosa
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ROMA.- En un nuevo pronunciamiento que define el perfil de su pontificado, Benedicto XVI reafirmó ayer la importancia fundamental de la libertad religiosa y lanzó un fuerte ataque al "predominio cultural del agnosticismo y del relativismo" que la amenazan.
El Pontífice, que ya había condenado al comienzo de su papado la "dictadura del relativismo" que reina en la actualidad, expresó este concepto durante el ángelus dominical, ante una Plaza de San Pedro atestada de fieles.
"La libertad religiosa no está asegurada" en el mundo, dijo el ex custodio de la ortodoxia católica, y explicó que si bien en algunos casos "es negada por motivos religiosos o ideológicos" -como por ejemplo en Arabia Saudita o China-, "otras veces, aunque es reconocida sobre el papel, en los hechos es obstaculizada por el poder político o, en modo más subliminal, por el predominio cultural del agnosticismo y del relativismo".
Desde la ventana de su despacho del tercer piso del Palacio Apostólico, el papa Ratzinger habló así tras recordar que en 1965 el Concilio Vaticano II aprobó una declaración sobre la importancia fundamental de la libertad religiosa, es decir, el derecho de las personas y de las comunidades a buscar la verdad y profesar libremente su fe.
"El Vaticano II reafirma la doctrina tradicional católica por la cual el hombre, en cuanto criatura espiritual, puede conocer la verdad y, por ende, tiene el deber y el derecho de buscarla", evocó el Papa. "Puesto este fundamento -agregó-, el Concilio insiste ampliamente sobre la libertad religiosa, que debe ser garantizada tanto a los particulares como a las comunidades, en el respeto de las legítimas exigencias del orden público."
Acto seguido, Benedicto XVI aseguró que hoy la libertad religiosa no existe en todo el mundo. Y denunció que sus enemigos no son sólo aquellos países donde los cristianos son perseguidos, sino también en el mundo occidental, donde reinan el agnosticismo y el relativismo.
Por segundo día consecutivo, el papa alemán, de 78 años, también criticó el aborto, e hizo una encendida defensa de la vida humana desde su concepción al recordar que el 9 de este mes se celebrará el trigésimo aniversario de la Declaración de los Derechos de las Personas Discapacitadas, proclamada por Naciones Unidas.





