Cuatro remedios contra la miopía
4 minutos de lectura'

Se le achaca a la política, no sin razón, un cortoplacismo tóxico. Quizá no es así en otros países, pero este oficio me ha enseñado que en todos lados se cuecen habas. Hace unos años tuve el privilegio de entrevistar a la que había sido Ministra de Futuro de Suecia, Kristina Persson. En el imaginario argentino tenía mucho sentido que Suecia tuviera un ministerio de futuro, pero Persson solo duró dos años en el cargo. “Nosotros también tenemos problemas”, admitió, resignada.
Sabemos qué es la cortedad de miras. El dilema aparece cuando intentamos definir lo contrario del cortoplacismo. En países como la Argentina, donde vivimos al día, nos alcanzaría con metas para una década, en lugar de para unos pocos meses (léase: llegar a las siguientes elecciones). Sufrimos aquí una patología cíclica, como esas fiebres tropicales que atacan con crisis debilitantes, ceden un tiempo y otra vez golpean con brutalidad, de forma recurrente. ¿No hablamos los porteños de “la malaria que hay”, acaso? Ay, las palabras, cómo nos delatan.
Pero hay otros cortoplacismos. A todas luces estamos mejor que hace 500 años; sin embargo, dentro de otros cinco siglos, si nos damos ese tiempo, nuestra época será vista con más o menos la misma incredulidad con la que miramos hoy las prácticas medievales.
Acabamos de salir de una pandemia cuyas consecuencias sufriremos durante muchos años todavía; a muchas familias las dejó destrozadas. Tuvimos un siglo (desde 1918) para prepararnos. No obstante, el Covid nos encontró sin la más mínima idea de cómo enfrentar la crisis. Cada país probó algo diferente, como pudo y con éxito desigual. Esa es la forma de cortoplacismo que más debería preocuparnos. Otro ejemplo: el impacto humano sobre el medio ambiente no es una novedad; las primeras advertencias se hicieron oír en el siglo XIX. Fieles a nuestro estilo, no les prestamos atención.
¿Pero qué sería pensar a largo plazo? Es probable que cada época tenga una respuesta diferente, pero hoy contamos con un andamiaje científico muy sólido; sabemos más. De lo que no estamos seguros es si quienes deciden representarnos (nadie asume sin querer, favor de anotar) también saben más. Así que se me ocurre que un recordatorio no sería ocioso. Además, la dirigencia, salvo excepciones, se expresa como si lo que estoy a punto de decir fuera un delirio místico o un lujo que no podemos solventar. Es todo lo contrario.
Primero, somos una civilización que vino sin instrucciones de uso. Hemos ido aprendiendo de nuestros errores. Repetir torpezas puede ser letal. El cortoplacismo tiene una hermana rencorosa y vengativa: la falta de memoria.
Segundo, nuestra civilización es hija de este planeta. Es del todo absurdo apostar a mudarnos a otro mundo como solución para la crisis ambiental. En el futuro lejano, tal vez (ojalá) viajemos a las estrellas. Pero no ahora; y cuando lo hagamos va a ser lento y accidentado. El cine de ciencia ficción está bien y es entretenido, pero el universo es vasto y hostil. En este período tenemos que asumir el hecho de que no hay adónde ir. Peor: si tuviéramos adónde ir, llevaríamos con nosotros las prácticas que arruinaron nuestro hogar original. Cortoplacismo con naves espaciales, digamos.
Tercero, nuestra especie ha descubierto una y otra vez que la salida es hacia adelante. Hemos hecho avances prodigiosos en ciencias básicas, que cada año nos ayudan a sortear desastres (como la pandemia) o a comprender mejor nuestro lugar en el universo (como el telescopio Webb). Las ciencias básicas necesitan recursos y libertad para innovar sin pedir permiso. No son ningún lujo. Diría que es una de nuestras necesidades más imperiosas.
Cuarto, la educación. Lo que aprendimos de nuestros errores deben saberlo los chicos. Porque el cortoplacismo tiene otro nombre en la mente de una persona joven. Se llama desesperanza, y es una pésima consejera.
1“Paisaje de mujer”: la sensualidad del cuerpo femenino, en la paleta de Juan Lascano
2El vicepresidente estadounidense lanza un libro sobre la pérdida de fe y su conversión al catolicismo
3El mundo desde otra perspectiva: crece el legado de Nicolás García Uriburu, a diez años de su muerte
- 4
7 recomendados de arte y cultura para esta semana





