
Cuestionan la beatificación de Pío IX
La decisión se percibe como una compensación al sector conservador de la Iglesia.
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NUEVA YORK.- "La beatificación de Pío IX se ha constituido en una sorpresa para todos, incluso para mí". Habla David Kertzer, profesor de Historia en la prestigiosa Brown University, además de autor de un libro muy celebrado sobre el secuestro de Edgardo Mortara, aparecido en Italia en 1996, edición Rizzoli, con el título "Prisionero del Papa rey".
"La intención original del Vaticano era beatificar a Pío XII -explica Kertzer-, pero las controversias en torno de su papado han inducido a Juan Pablo II a elegir a otro Pío, en la esperanza de que fuera suficientemente lejano en la historia y olvidado para no suscitar protestas. Ha sido una elección de compromiso para contentar al ala más intransigente y conservadora de la Iglesia, que tenía reivindicaciones."
-¿Qué reivindicaciones?
-Esta beatificación reniega y contradice el perdón pedido por Juan Pablo II a los judíos por los sufrimientos que les ocasionara el catolicismo. Después de haber condenado el pecado, se premia al pecador y no está muy claro qué es lo que tenía in mente el Papa cuando pidió disculpas.
-¿Qué implicaciones tendrá esta decisión en las relaciones entre judíos y católicos?
-Las implicaciones más importantes no se refieren a los judíos, sino a la relación entre la Iglesia y la República italiana. De la polémica suscitada alrededor de Pío IX resurge la tentativa de ilegitimar el Estado italiano nacido de la unificación, que ciertos historiadores católicos de derecha vuelven a definir como el producto de una conspiración masónica y anticlerical. Desacreditar el Risorgimento y tergiversar la historia constituyen una ofensa a todos los italianos, no sólo a los judíos.
-¿Podía negarse el Papa?
-Ciertamente. La propuesta estaba sobre el tapete desde hacía varias décadas, pero había sido rechazada por todos sus predecesores.
-Las protestas de los judíos norteamericanos, sin embargo, fueron moderadas.
-Es difícil y embarazoso para los judíos inmiscuirse en el debate sobre quién ha de convertirse en santo. Wojtyla es considerado positivamente por los judíos de todo el mundo.Fuera del mundo católico y de Italia, pocos conocen el papado de Pío IX.
-Sin embargo, su libro sobre el caso Mortara tuvo una gran repercusión en los Estados Unidos.
-Para los judíos de todo el mundo, el caso Mortara se convirtió en un símbolo, el emblema de la intolerancia mostrada por la Iglesia durante siglos. Enjuiciar al Papa más influyente y longevo de la historia moderna por ese mero episodio sería minimizar. Cupo a Pío IX la decisión de endurecer las leyes contra los judíos en Italia, creando los últimos guetos del mundo. Y de perseguir a todas las religiones consideradas productos del demonio, no solamente la judía.
-En su libro afirma usted que Pío IX es el padre del antisemitismo moderno.
-Inmediatamente después de la unificación de Italia y la conquista de Roma, cuando apenas se había liberado el gueto, Pío IX publica un documento en el que afirma que "los judíos, que eran hijos en la casa de Dios, por su testarudez e incredulidad se convirtieron en perros. Y de estos perros hay demasiados en Roma, y los oímos ladrar por todas las calles y nos están molestando por todas partes". No estamos hablando de un Papa del 1500, sino de 1871, cuando en el mundo soplaba un viento revolucionario, con ideales de libertad y derechos civiles, de los que Pío IX fuera contrario a ultranza.
-¿Era él más antisemita que Pío XII?
-Ha sido del primero la idea de que se mantuviera por ley a todos los judíos de Italia en los guetos, fuera de las universidades y de la economía, despojándoles de todo derecho. Y ha luchado por que los demás Estados de Italia hicieran también lo mismo. Después de 1848, cuando el gran duque de Toscana emancipó a los judíos, lo obligó a revocar esos derechos. La idea del Risorgimento como un complot masónico contra la Iglesia, urdido en gran medida por los judíos, nació de él. Esa actitud ha prevalecido hasta los años 30, en que los documentos del Vaticano insistían sobre el hecho de que los problemas de Europa se derivaban de la emancipación de los judíos y preconizaban el retorno a los guetos y a la estrella amarilla, una idea original de la Iglesia, no, por cierto, de los nazis.
-¿Esa matriz antisemita persiste en el catolicismo italiano?
-El mito del italiano bravo es, precisamente eso: un mito. Lo más triste de la beatificación de Pío IX es el silencio de tantos italianos. Que han dejado solos a los judíos para criticar algo que concierne a todos.
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