
De la baratija a lo cool: la nueva era del kitsch y la civilización del exceso
El libro del filósofo Gilles Lipovetsky y el crítico Jean Serroy repara en cómo lo bizarro se transformó en tendencia; derribando prejuicios y mitos, exploran sus bordes entre lo falso y lo verdadero
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Arrastra, en su aura, una serie de imágenes negativas. Fue –y sigue estando– asociado al “mal gusto”, a la vulgaridad comercial, a una denigración despectiva por parte de intelectuales y artistas que le atribuyen todos los males. Hay una fecha histórica donde todo arrancó: desde mediados del siglo XIX –originado en un verbo alemán, kitschen, que remite al hecho de recoger los desechos de la calle y reciclarlos, y sobre otro verbo derivado de este, verkitschen, que designa tanto el vender un producto por debajo de su precio como el entregar una mercancía de sustitución en lugar de la demandada–, el kitsch es signo de la copia, la baratija, la petulancia, el exceso, la exageración, el oropel. “Lo demasiado”, escriben en la introducción del fascinante La nueva era del kitsch (Anagrama, $54.500). Ensayo sobre la civilización del exceso el filósofo Gilles Lipovetsky y el crítico de cine Jean Serroy, al tiempo que marcan que algo ha cambiado de manera radical en los últimos tiempos.

