
Del bajo perfil al manejo de la transición
Hallú reivindica su origen humilde
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"Yo nunca trabajé para ser rector", admitió Rubén Hallú, en una entrevista con LA NACION, un día después de que se oficializó su candidatura, el 6 de noviembre pasado, todavía asombrado y agradecido por el súbito paso adelante que la crisis le había hecho dar.
Ayer en el Congreso, al dar sus primeras y vehementes palabras como rector, y al conducir inmediatamente después su primera reunión de Consejo Superior, mantuvo la actitud de agradecimiento, pero la sorpresa ya había dejado paso a la asunción completa de su nuevo rol.
Consciente de ser "un producto de las circunstancias", como lo definió un decano, Hallú se preocupó en estas semanas de hablar públicamente en plural, presentándose siempre como cabeza de un acuerdo que imprevistamente lo había proyectado al lugar más visible del escenario, y a encabezar una de las transiciones más complejas de la historia de la UBA.
Experiencia
Veterinario graduado en la UBA en 1976, especializado en farmacología, profesor titular regular de esa cátedra, de 55 años, antes de ser elegido rector Hallú transitaba su segundo mandato como decano de la Facultad de Veterinaria.
Tiene larga experiencia en la gestión de esa facultad. Cuando llegó a conducirla, ya había cumplido allí dos períodos como vicedecano, había sido secretario de Supervisión Administrativa y director del Hospital Escuela. En el Consejo Superior, como decano, tuvo siempre perfil bajo y una participación poco visible, lo que no había cambiado durante los primeros tramos de la crisis. Fue justamente eso, especularon algunos, lo que favoreció su elección como cabeza visible de un pacto entre dos grupos hasta ese momento antagónicos.
Casado y con un hijo, Hallú se define "peronista sin militancia" y repite que su filiación responde a sus memorias de infancia. "A mí siempre me atrajo la parte social del peronismo, porque provengo de una familia de bajos recursos y viví eso", dijo, en una entrevista reciente con LA NACION.
En sus palabras tras ser elegido ayer, visiblemente emocionado, volvió a recordar sus orígenes humildes y a agradecer el esfuerzo de sus padres. Afirmó, además, que se va a dedicar a asegurar el ingreso en la universidad de "los más pobres".
Su designación como candidato -que fue casi equivalente a su consagración como rector, dado que no hubo otros postulantes- fue recibida con sorpresa por algunos sectores, que le critican una carrera académica sin brillos. Quienes lo defienden resaltan su experiencia práctica en la gestión.
"A mí me gusta hacer. Mi temperamento es ése y voy a tratar de imprimirlo a la universidad", dijo. Ahora, para concretarlo, en una escala alejada de la usualmente tranquila Facultad de Veterinaria, deberá regular los intereses de las facultades que participaron del acuerdo y las reticencias de las que no, además de intentar neutralizar la oposición estudiantil, que parece más activa que nunca.


