Denuncian a un obispo por abuso deshonesto
Monseñor Uriona permaneció detenido y luego fue liberado
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CORDOBA.- Durante algunas horas estuvo detenido ayer en esta capital el obispo de Añatuya, monseñor Adolfo Armando Uriona, de 50 años, al ser denunciado por una joven por presunto abuso deshonesto cuando ambos viajaban en un micro de larga distancia.
"Monseñor ha negado absolutamente la imputación de la que ha sido objeto. Considera que es todo una infamia", dijo su abogado, Marcelo Ferrer Vera.
La detención se produjo ayer, alrededor de las 8, cuando el coche interno 69 de la empresa San Juan-Mar del Plata arribó a la estación terminal de ómnibus de Córdoba, oportunidad en la que la mujer, de 24 años, denunció al religioso ante personal policial. En las primeras horas de ayer a la tarde recuperó la libertad y siguió viaje a Añatuya, provincia de Santiago del Estero.
Oriundo de Mar del Plata, Uriona fue superior de la Obra de Don Orione y asumió en la diócesis santiagueña en mayo de 2004, donde reemplazó a monseñor Antonio Baseotto, que pasó al obispado castrense.
El caso registrado ayer provocó conmoción en la provincia de Santiago del Estero (ver aparte), a seis meses de la controvertida renuncia del obispo de Santiago del Estero, monseñor Juan Carlos Maccarone.
El relato
La denunciante contó que ella dormía durante el viaje y cuando el colectivo transitaba por la ciudad de Río Cuarto se despertó sobresaltada y comprobó que el hombre que iba a su lado le había introducido la mano en el pantalón. El desconocido no vestía ropa religiosa, por lo que la chica ignoraba que se trataba de un obispo.
El comisario mayor Osvaldo Foli, jefe del distrito Nº 1, explicó que la pasajera del micro se sorprendió porque el hombre que tenía a su lado, luego de que ella se durmiera, "tenía su mano ubicada a la altura del pubis, por debajo del pantalón y de la ropa interior". Uriona fue conducido a la comisaría 1a., donde se identificó como el obispo de Añatuya. A los pocos minutos, se presentaron dos personas de la sede religiosa que lo esperaban para llevarlo a la ciudad santiagueña. El prelado arribó desde Mendoza, donde participó de un encuentro de obispos y sacerdotes de distintos lugares del país.
El jefe policial dijo que el religioso no confirmó ni desmintió lo denunciado por la mujer, pero indicó que "se puso a rezar y pidió perdón a Dios". Agregó que "se vio alterado, bastante confuso y comenzó a rezar; una vez en la comisaría, comenzó a rezar pidiendo perdón".
La denuncia
La chica -cuya identidad se mantuvo en reserva y no se permitió el contacto con la prensa por tratarse de un delito de instancia privada- estuvo en la comisaría y después se dirigió a la Unidad Judicial de la Mujer, donde formalizó la denuncia contra el obispo, quien también fue llevado a esa dependencia para la instrucción del sumario correspondiente.
El abogado del sacerdote, Ferrer Vera, después de obtener la liberación por falta de antecedentes penales, aseguró que "monseñor ha negado absolutamente la imputación de la que ha sido objeto. Considera que es todo una infamia y está dispuesto a defender su honor en los estrados de la Justicia y a someterse al proceso que corresponde en estos casos. Pero ha negado de manera terminante y absoluta la imputación".
El letrado confirmó que fue imputado por presunto abuso deshonesto, delito que es excarcelable y por ello obtuvo la libertad, mientras continuará la instrucción de la causa judicial a cargo del fiscal del distrito N° 1, turno 5, Alejandro Moyano.
Ferrer Vera expresó que el religioso estaba "apenado y sorprendido. Todo le parece una pesadilla. Siendo absolutamente inocente, puede imaginarse el fuerte impacto en su ánimo".
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