Desastre sin máscara
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Aunque parece una máscara, el hombre lleva una bolsa de plástico en la cabeza para protegerse de la lluvia, en Adiyaman, al sureste de Turquía. Camina por un camino embarrado frente a las tiendas de campaña instaladas para albergar a las personas desplazadas tras el catastrófico terremoto del 6 de febrero a las cuatro y cuarto de la mañana. El sismo tuvo una magnitud de momento de 7,8 grados y terminó con la vida de más de 50.000 personas en el sureste del país, más otras 6000 en la frontera con Siria, dejando ciudades enteras en ruinas. El epicentro del terremoto fue a 37 kilómetros de la ciudad de Gaziantep, capital de la provincia homónima, y hubo un segundo movimiento de 7,7 grados al mediodía de esa jornada fatídica. El desastre es de una escala tal que alcanzó a 11 provincias del sureste del país, afectó a 14 millones de personas y dejó sin hogar, se estima hoy, a 1,4 millón de turcos.
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