
Distéfano, entre los mitos arcaicos y los dramas actuales
El artista representará a la Argentina en la 56a Bienal de Venecia, en el pabellón de 500 metros que el país tiene en los Arsenales, con curaduría de María Teresa Constantin
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Mesa larga y completa en el comedor del Palacio San Martín, sede de la Cancillería, para el anuncio oficial del envío argentino a la Bienal de Venecia que será, como lo habíamos anticipado, la obra de Juan Carlos Distéfano. Un grato momento para el artista que habló de su obra y de sus sentimientos, escoltado por la embajadora Magdalena Faillace y la curadora María Teresa Constantin.
Distéfano es un artista enorme, cuya obra desgarradora transmite sin anestesia la expresión de un humanista comprometido con su tiempo. "El artista debe estar atento al estado de cosas": así resumió Okwui Enwezor (Nigeria, 1963), director de la Bienal, el espíritu y el concepto que animan la convocatoria. Le toca al nigeriano -director del Haus der Kunst, de Múnich; de la 11a Documenta de Kassel y de las bienales de El Cairo, Shanghái, Sharjah y Estambul-, abrir las puertas de una edición fuera de serie, anticipada un mes para coincidir con la fecha de apertura de Expo Milán 2015, el acontecimiento cultural del año que llevará multitudes a la bella ciudad de los canales.
Juan Carlos Distéfano mostrará 23 piezas antológicas en el pabellón de 500 metros que la Argentina tiene en los Arsenales por un período de 20 años, tras un largo tiempo de experiencias itinerantes. "Trashumantes", subrayó la embajadora Faillace al recordar que fue Cristina Kirchner quien selló el acuerdo con Paolo Baratta, presidente de la Fundación Bienal, y con el síndico de Venecia para tener un "pabellón" propio en los antiguos galpones del siglo XV destinados a los atalajes de los barcos que partían rumbo a Oriente desde la aduana del mar. Allí está emplazado hoy el Museo Punta della Dogana, del millonario coleccionista francés François Pinault.
Reconocido por la crítica y por el coleccionismo, Distéfano tuvo su gran retrospetiva en Bellas Artes en 1998. Sin embargo, este desafío lo deja al desnudo frente a lo que alguna vez Harald Szeemann, curador suizo dos veces director de la Biennale, llamó "platea de la humanidad". Fundada por el rey Umberto de Saboya en 1895, la fiesta mayor de las artes visuales recibirá al cumplir 120 años las obras de 89 países, además de la selección personal de Okwui Enwezor que incluye trabajos de los argentinos Ana Gallardo, Ernesto Ballesteros y Eduardo Basualdo (ver aparte). Él mismo los eligió durante su visita exploratoria a Buenos Aires, invitado por Ximena Caminos y Teresa Anchorena.
Jefe de montaje del Fernández Blanco, Patricio López Méndez, integrante del equipo liderado por María Teresa Constantin, anticipó que las obras no estarán sobre las bases sino directamente sobre el piso de madera de abeto en un diálogo natural con las viejas maderas del galpón marino.
Fue José Emilio Burucúa, historiador y autor del texto del catálogo, quien definió en dos palabras la tensión que anima las obras de Distéfano, esa capacidad única para asociar mitos arcaicos con dramas actuales. Emocionado y contento, Distéfano recordó el origen de muchos de sus aciertos formales. "He sabido escuchar el material", confió ante una audiencia encantada.
En sus manos la resina habla aunque esté callada, y dice demasiadas cosas de grueso calibre como para ignorarlas. Es nuestra historia en tiempo presente; expresa lo que nunca deberíamos olvidar.
Juan Carlos Distéfano nació en Tapiales en 1933. Está casado con la escritora y dramaturga Griselda Gambaro.
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