
Egipto revive con la Biblioteca de Alejandría
El nuevo espacio reunirá 8.000.000 de libros; pretende ser un centro cultural universal y un acervo de todas las civilizaciones
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ALEJANDRIA.- Luego de un cuarto de siglo de trabajos, Egipto intenta recobrar el esplendor científico, cultural y humanístico perdido con la destrucción de la antigua Biblioteca de Alejandría, hace casi 1400 años.
Inaugurada oficialmente ayer, la nueva biblioteca pretende ser un centro cultural mundial, donde confluyan y dialoguen personas del mundo entero por medio de las diversas expresiones del arte y el conocimiento humano, afirmó el diplomático Taher Khalifa, encargado de Asuntos Internacionales de la institución.
La biblioteca prevé reunir en un plazo de cinco años ocho millones de libros. En una primera etapa estarán disponibles 240.000, a los que suman 500.000 cartas, 100.000 manuscritos, 50.000 mapas, 10.000 libros antiguos y decenas de millones de documentos digitalizados, para reunir en total 50 millones de volúmenes.
El propósito es formar una colección completa de los archivos de la mente humana de todas las civilizaciones en todos los tiempos, asienta el decreto que le dio origen.
"Pretendemos ser la ventana entre Egipto y el mundo. Un centro de tolerancia, racionalidad y de investigación científica que, creemos, es parte de la espiritualidad de la antigua biblioteca", expresó Khalifa. "Se trata del rescate de nuestra historia y de nuestro orgullo", agregó Ismail Serageldin, director de la Nueva Biblioteca de Alejandría.
El nuevo recinto cuenta con los más modernos sistemas automatizados y tecnologías computadorizadas. A través de Internet, ofrece más de 200.000 documentos traducidos al árabe, francés e inglés. Será la segunda biblioteca más grande del mundo -después de la del Congreso de los EE.UU.-, con más de 85.000 metros cuadrados y una inversión superior a los 230 millones de dólares.
Cuenta con tres museos: el de ciencias, antigüedades arqueológicas y documentos antiguos. Además, alberga cuatro institutos de investigación, diversas galerías, un planetario y un centro de conferencias con más de 3000 asientos, una sala para ciegos, y en todas las secciones habrá libros en todos los idiomas aunque predominan el árabe, inglés y francés.
La construcción de 11 pisos -cuatro bajo el nivel del mar- mezcla los estilos arquitectónicos del siglo XXI con motivos egipcios milenarios, en los que predominan las formas piramidales y las columnas faraónicas. El muro principal tiene grabadas las letras y los símbolos de casi todos los alfabetos y las escrituras conocidos.
Con forma de disco que se inclina en ángulo piramidal hasta elevarse 33 metros, que emula la imagen del sol emergiendo del mar al amanecer, el nuevo edificio de granito y aluminio, ubicado frente a las playas de la bahía de Shattby, en la costa del Mediterráneo, mira de frente a Europa. Difícilmente haya otro lugar en el mundo que reúna el pasado y el presente con base en el conocimiento, el arte y el humanismo.
La gran tradición
Cuando Alejandro Magno, discípulo de Aristóteles, construyó la ciudad de Alejandría, 300 años a. de C., pensó en un centro mundial del comercio, de la cultura y del saber. Poco después, el rey griego Ptolomeo I construiría la biblioteca en el año 288 a. de C.
Pronto se convertiría en el eje de la cultura griega con un acervo de más de 700.000 documentos de diversas culturas; cifra impresionante si se compara con La Sorbona, la biblioteca más grande de Europa en el siglo XIV, que contenía 1700 libros.
Para acrecentar el acervo, la dinastía ptolomeica tenía una política insaciable respecto de los documentos: cada barco que llegaba al puerto debía entregar todo manuscrito o papiro que llevara a bordo para que fuera copiado.
Entre los varios detractores que la biblioteca tuvo durante la historia figura Julio César, señalado por Séneca como el responsable de un incendio en el año 43 a. de C., que calcinó 40.000 papiros. Su última directora, Hipatia, jefa de la escuela neoplatónica de filosofía, fue asesinada en el siglo VI por negarse a convertirse al cristianismo. Tras su muerte, la biblioteca fue reducida a escombros.
Varios estudiosos de la ciencia, como Karl Popper, consideran que la Biblioteca de Alejandría fue el lugar donde por primera vez los seres humanos reunieron el conocimiento de forma sistemática. "Fue un esfuerzo ecuménico único del intelecto e imaginación humanas, que aún hoy permanece grabado en la memoria de científicos e intelectuales", señaló Serageldin.
La construcción de la nueva biblioteca también contó con la participación de organismos internacionales, como la Unesco, que aportó parte del capital y que la considera como un proyecto compartido. También hubo donaciones de gobiernos y particulares, así como la colaboración de más de 20 asociaciones de amigos de la biblioteca alrededor del mundo.
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