
El argentino que ayudó a que la Unesco fuera un gran éxito en Brasil
Dirige programas por US$ 105 millones
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SAN PABLO (De nuestro corresponsal).- Después de siete años de gestión al frente de la sede Brasil de la Unesco, el sociólogo argentino Jorge Werthein tuvo un logro sorprendente: convirtió la filial del organismo en la más importante del mundo, por el número de proyectos educativos y sociales que ejecuta, los fondos que maneja y los profesionales que emplea.
En 1996, cuando llegó, el escritorio de la Unesco en Brasil manejaba recursos por 3 millones de dólares por año, con un equipo de 20 personas. El año pasado, la misma oficina ejecutaba proyectos por 105 millones de dólares, con más de 200 profesionales fijos y otros 3000 consultores contratados para desarrollar programas educativos y sociales en todo el país.
Con semejante estructura, la Unesco Brasil se volvió mayor aún que la sede central, ubicada en París. Bien podría decirse que convirtió la filial local en una empresa exitosa.
Werthein -de 61 años y sobrino del presidente de la Bolsa argentina, Julio Werthein- fue director de la oficina de la Unesco en Estados Unidos entre 1994 y 1996, año en que se mudó a Brasilia para asumir la dirección de Unesco Brasil.
Después de varios años de lidiar con la pobreza, la violencia y la exclusión, su conclusión y eje de pensamiento es que "si la Argentina y Brasil pretenden alcanzar un grado mayor de desarrollo, el único camino es que se invierta macizamente en educación y ciencia durante muchos años y en forma constante. Si no, vamos a quedarnos siempre patinando en el mismo lugar".
El sociólgo argentino ya conocía el país y a muchos de sus principales dirigentes (desde el ex presidente Fernando Henrique Cardoso hasta algunos de los actuales ministros de Luiz Inacio Lula da Silva) debido a su paso anterior por Brasil, entre 1977 y 1986, como coordinador del área social del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura.
Algunos de los proyectos de la Unesco Brasil, como el programa Abriendo Espacios -que abre las escuelas y secundarios durante los fines de semana en áreas pobres- llegaron a ser adoptados como propios por el gobierno, al comprobarse su efecto concreto en la reducción de la violencia entre los jóvenes.
Con ese programa, la Unesco logró que 1500 colegios de zonas de clase media baja y baja de Brasil se convirtieran en centros culturales y deportivos. El resultado fue inmediato: los índices de violencia en los barrios de esas escuelas se derrumbaron, la depredación de las escuelas se redujo a cero y esas mismas escuelas se transformaron en centros de integración comunitaria.
Werthein, sociólogo recibido en la Universidad de Berkeley y doctorado en Educación por la Universidad de Stanford (Estados Unidos), explicó a LA NACION que los fondos con los que ejecuta los proyectos provienen del gobierno nacional y de los préstamos que el país recibe del Banco Mundial, el Banco Interamericano, fondos japoneses, fundaciones privadas y de organismos de la sociedad civil.
En el área de educación, una de los que concentra la atención de la Unesco local, Werthein resalta el papel del organismo en el diseño de la política de la educación secundaria, y en acciones para aumentar los años de estudio de la población brasileña. Y la Unesco también fue uno de los principales ejecutores, junto con el gobierno, del programa brasileño de lucha contra el sida, reconocido internacionalmente como una de las experiencias más exitosas del mundo.
El universo de la exclusión
"En el área social, la Unesco decidió contribuir intentando descubrir la razón por la cual la violencia brasileña se concentra fundamentalmente entre los 34 millones de jóvenes de 15 a 24 años. La explicación fue que es justamente en ese universo donde se concentra la exclusión social más profunda. Eso explica los índices de violencia que convierten a esos jovenes tanto en víctimas como victimarios", afirmó Werthein. La violencia mata en Brasil a 40.000 personas por año, y la gran mayoría de las víctimas y sus asesinos son jóvenes.
Aunque resalta la "sensibilidad" del gobierno de Lula frente a los problemas de la miseria, el director de la Unesco considera que "no hay todavía en Brasil una política que coordine todos los esfuerzos que son realizados en las diferentes áreas sociales. Al gobierno le falta aún una coordinación mejor, y una focalización de sus acciones en la población joven".
Según el director del organismo, los recursos que se gastan son muchos, pero en forma desorganizada. Un sociólogo brasileño dijo una vez que si el gasto en asistencia social en Brasil fuera tirado desde un helicóptero, llegaría más fácil a la gente que mediante los programas sociales.
La Unesco, con 31 años de presencia en Brasil, tiene cinco áreas de actuación: educación, cultura, ciencias sociales, medio ambiente y comunicación e información. Según Werthein, las urgencias brasileñas llevaron a la organización a concentrarse en proyectos de educación y cultura, medio ambiente y mucho en ciencias sociales.
Werthein también fue uno de los nexos entre el ministro de Educación argentino, Daniel Filmus, y su par brasileño, Cristovam Buarque, a quien el titular de la Unesco acompañó recientemente a Buenos Aires para apoyar el proyecto de difundir el estudio del español en Brasil y del portugués en la Argentina. Y también es uno de los impulsores de un "pacto por la educación", con la idea de universalizar la enseñanza primaria y secundaria.
Después de años discutiendo y actuando en torno de las raíces de la miseria y la pobreza en Brasil, Werthein dice que ya no le quedan dudas de que la única solución, tanto para este país como para la Argentina, es una inversión constante y maciza en educación y ciencia.
"Hay países que hace 30 años estaban peor que la Argentina y Brasil, como Irlanda, Corea, Malasia, Singapur. Por una decisión política invirtieron muchísimo en ciencia y tecnología, y hoy vemos que todos esos países tienen condiciones de vida y desarrollo mucho mejores que Brasil o la Argentina. Si no aprendemos con los ejemplos de otros países, que demostraron que ésa es la salida, no vamos a poder nunca tener un desarrollo de verdad en la región."
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