
El arte también vive en el subte
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"De alguna manera, cuando hago este tipo de arte también estoy rezando." Quien así habla es Santiago García Sáenz, un artista de 46 años, cuyas dos últimas obras, "Rogad por nosotros" y "Estación Medalla Milagrosa", fueron recientemente transformadas en enormes murales inaugurados, hace pocos días, en la estación Medalla Milagrosa, de la línea E del subte porteño.
Este es el sexto mural -ubicado en Parque Chacabuco, a pocas cuadras de la Iglesia Medalla Milagrosa-, que la empresa Metrovías instala en los subtes de la ciudad de Buenos Aires desde que, en 1997, se lanzó el proyecto cultural "El subte vive". "Lo importante es llegar a la gente que no visita museos", señaló Juan José Romero, encargado del programa cultural.
El plan consiste en instalar dos obras por año. La próxima -que se inaugurará en noviembre-, la hará Horacio Altuna para el Pasaje Lima, situado entre las líneas A y C.
Romero explicó que no es sencillo escoger a los artistas. Algo que confirmó Mercedes Casanegra, la curadora de los nuevos murales: "Fue difícil encontrar a la persona. Casi no hay artistas que se ocupen del arte religioso", dijo.
El artista, que recibió unos 5000 pesos por el proyecto, pintó los dos cuadros que luego ceramistas del Instituto Universitario Nacional del Arte transformaron en enormes murales de dos metros por cinco.
El pintor García Sáenz no esconde su satisfacción. "El arte para mí es comunicación. Una cosa es exponer en un museo y otra muy distinta es hacerlo en un espacio público como éste", explicó. García Sáenz pinta al óleo desde los 18 años. Ganó el premio Fortabat en 1997 y en los últimos años se inclinó por el arte vinculado con el territorio americano. Tomó la historia posterior a la conquista española y convirtió en protagónicas a las figuras religiosas.





