El arte y su memoria
ANTE EL TIEMPO Por Georges Didi-Huberman-(Adriana Hidalgo)-Trad.: Oscar A. Oviedo Funes-382 páginas-($ 39)
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En las primeras páginas de Ante el tiempo. Historia del arte y anacronismo de las imágenes , Georges Didi-Huberman señala sus intenciones: el examen epistemológico de la historia del arte, disciplina cuyo objeto -como su nombre lo indica- es la relación de las imágenes con el tiempo.
En ese contexto, el filósofo francés señala un aspecto paradójico de su propuesta: "se dice que hacer la historia es no hacer anacronismo; pero también se dice que remontarse hacia el pasado no se hace más que con nuestros actos de conocimiento que están en el presente". En esa dirección, se propone construir "una arqueología crítica de la historia del arte" capaz de desplazar la famosa iconología de Erwin Panofsky, su concepto de una "historia del arte como disciplina humanística" y la idea de tiempo deductivo, claro y lineal. Para lograrlo, se detiene ante el tiempo (repasando la tradición teórica que va desde Vasari y llega hasta Kant, incluso más allá) para interrogar en la historia del arte el objeto "historia".
Didi-Huberman encuentra en ese rastreo una de las claves de su indagación: el rechazo que han manifestado los historiadores por el anacronismo. Se afirma, como una regla inviolable, que el investigador no debe proyectar sus propios conceptos, gustos y valores sobre realidades del pasado, objeto de la investigación. De acuerdo con esa postura, la clave se encontraría en el mismo pasado que el objeto.
Pero la historia del arte, según afirma Didi-Huberman, sólo puede ser una historia de los anacronismos, fundada en un "género de tiempo" diferente del esquema de las concepciones historicistas. El tiempo de la obra de arte es específico, proviene de una imagen que provoca múltiples tiempos sobre cuya base es posible configurar diversos presentes. La obra de arte revela la memoria que trae consigo, memoria que continuará atravesando otros presentes, una vez que "siempre, ante la imagen, estamos ante el tiempo, [ ] mirarla es desearla, es esperar, es estar ante el tiempo".
En la historia, la imagen no es como un punto sobre una línea; por el contrario, se constituye en una concreción de tiempos heterogéneos: duración o instantaneidad, continuidad o discontinuidad, genealogía o novedad. Las cuestiones son múltiples, por ello demandan una atención que se desvía del dogmatismo de la linealidad cronológica y del mito positivista del progreso.
Estos conceptos se desarrollan a través del libro sobre la base de las formulaciones de tres pensadores de los años veinte y treinta, rechazados por la historia del arte: Aby Warburg, Walter Benjamin y Carl Einstein. En los estudios, ensayos y monografías de estos autores, algunos no demasiado conocidos, Didi-Huberman encuentra el concepto de anacronismo que propone no sólo como útil metodológico, sino como condición estructural de las obras de arte que, desde esta mirada, pueden considerarse como "montajes de tiempos heterogéneos". Una escultura de Donatello, se señala, puede reunir referencias de la antigüedad, de lo medieval y de lo moderno; las obras de Rodin, Duchamp, Giacometti, Tony Smith y Barnett Newman, aún buscando resultados formalmente homogéneos, no dejan de ser configuraciones anacrónicas que estructuran referencias diversas. En definitiva, son montajes (concepto que tiene su deuda con Benjamin) de temporalidades diversas.
Con reiteraciones excesivas (los textos fueron en su mayor parte ponencias presentadas en coloquios), citas abundantes y una constelación difusa de referencias a obras de arte (desde la antigüedad romana hasta el minimalismo) y a textos muy diversos (de Plinio el Viejo a J.-C. Lebensztejn), Didi-Huberman desarrolla en Ante el tiempo (editado en francés en 2000) una estrategia del anacronismo que continúa la indagación de una obra anterior: Devant l image. Question posée aux fins d une histoire de l art (1990). En una publicación más reciente, L image survivante. Histoire de l art et temps des fantômes selon Aby Warburg (2002), despliega nuevamente la idea de la historia del arte como "disciplina anacrónica".





