
El cine como crónica social
A los 42 años y con tres largometrajes estrenados, Pablo Reyero es un realizador atípico del nuevo cine nacional: formado en el campo del periodismo y la comunicación, este director y guionista se distingue de otros cineastas jóvenes por su manera de narrar. Como un cronista de buena pluma y atenta mirada, Reyero cuenta historias de personajes reales o ficticios con una distancia justa y con la cámara a mitad de camino entre la posición del testigo y la del investigador. En sus documentales, Dársena Sur (1997) y Ángeles caídos (2007), y en su única película de ficción, La cruz del sur (2003), retrató sin golpes bajos temas crudos, como la pobreza, la violencia y la marginación.
Hasta el 6 de abril, el Malba exhibe una retrospectiva que incluye los títulos citados y una serie de cortometrajes que se proyectan en forma gratuita. Entre ellos se recomienda Vivir (1994), el primer trabajo documental de Reyero, que refleja testimonios de enfermos y portadores de sida, como Roberto Jáuregui y Liliana Maresca, y de familiares de pacientes que cuentan cómo era convivir con el virus a principios de los años 90.
Calle angosta (2004) es un unitario de 25 minutos centrado en una fiesta popular en Villa Mercedes, San Luis. Hermosos perdedores y La grieta (ambos de 2005) fueron realizados para Ciudad Abierta y están integrados por doce y diez historias breves, respectivamente: el primero, protagonizado por jóvenes menores de treinta; el segundo, por ex combatientes de Malvinas. En ellos, Reyero se ocupó de las entrevistas y allí es donde se destaca su formación periodística y su experiencia en programas como El otro lado, con Fabián Polosecki, y el primer ciclo de Puntodoc. En Dársena sur desarrolla la vida de tres jóvenes que viven en Dock Sud, sin perspectivas de futuro. En Ángeles caídos, su último estreno, volvió a apelar al recurso de las tres historias de vida entrelazadas. En ese caso se trata de adolescentes que estudian música, algo que les permite integrarse a otros grupos sociales y recuperar la ilusión.
Reyero fue el único director latinoamericano incluido en la programación del ciclo de cine organizado por el MoMA de Nueva York, en febrero pasado. Allí se vió La cruz del sur, film con el que había ganado en 2003 el premio al Mejor director joven latino en el Festival de Cannes y que el Malba exhibe hasta el 30 de marzo.© LA NACION
De la Redacción de LA NACION





