El día que Michael Jackson ayudó a Africa
Por Susana Reinoso
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Fue uno de los acontecimientos globales más extraordinarios de los que se tenga memoria. Y tuvo lugar cuando la autopista de la información todavía no empezaba a soñarse. La utopía que hicieron realidad los afroamericanos Michael Jackson, Harry Belafonte y Lionel Richie, sagazmente guiados por el representante Ken Kragen, se llamó We are the world (Nosotros somos el mundo). La canción, lanzada en un disco simple en marzo de 1985, cuando Jackson tenía apenas 25 años, reunió en un estudio de Hollywood a las 45 estrellas más rutilantes del pop mundial. Fue escrita por Jackson y Richie, vendió más de tres millones de copias y recaudó casi US$ 65 millones (a valores de aquella época). Esa canción, cuyos derechos de distribución fueron donados por Columbia Records, se mantuvo durante semanas en el primer lugar de ventas. La combinación de ganancias de ese tema y Hands across America, otra iniciativa solidaria de celebridades con Africa a fines de 1985, reportó beneficios para esas causas sociales por US$ 100 millones. USA for Africa (United Support of Artists for Africa), cuyo portal sigue activo, fue la ONG que respaldó ambas ideas e inició la era solidaria global con Africa, encabezada por las celebridades del showbiz.
We are the world tuvo como solistas –además de al propio Jackson– a Bruce Springsteen, Bob Dylan, Tina Turner, Ray Charles, Dionne Warwick, Bette Midler, Stevie Wonder, Paul Simon, Diana Ross y Bob Geldof, entre otras megaestrellas que se sumaron para paliar la hambruna en Etiopía. El CD al que dio título la canción sonó durante meses en las radios, en la calle, en las fiestas de amigos, en reuniones de toda índole. Y, como toda buena acción, fue criticada porque los beneficios llegaron a los gobiernos africanos y no a sus desdichados pueblos. Inevitable recordar hoy aquella letra simple, cuando el interés de la prensa mundial vuelve a caer sobre la vida privada del malogrado Michael Jackson, desconociendo el irrefutable fallo judicial de inocencia en su favor y su generoso aporte como artista a las causas de los desfavorecidos. La letra de la canción invita a volver la mirada sobre el sufrimiento de los niños que mueren en Africa y a ayudar, sin esperar que otros cambien las cosas. "El mundo nos pide que seamos uno; empecemos a dar", porque ayudando a los otros "salvamos nuestras propias vidas".



